Hoy un menor rescatado en el Open Arms ha declarado que «en Europa haré mi sueño realidad y seré un periodista que comunique al mundo la realidad de lo que está pasando en mi pais».

¿Tiene que arriesgar su vida un menor de edad del Chad para que en Europa conozcamos la realidad? ¿No hay ciento de miles de periodistas titulados en Europa que deberían haber informado ya?

De todos los titulados como periodistas, pocos lo son en esencia. Su titulación la han utilizado para «colocarse» de asesores o redactores de redacción. Cómodamente sentados ante su ordenador y alejados de la realidad.

Algunos pocos, los mas jóvenes cubren en silencio ruedas de prensa de politicos y simplemente divulgan los memsajes que estos les transmiten. Buscan el titular que el político de turno le ofrece y asi cubren el expediente. ¿Para ello 4 o 5 años de estudios universitarios?

La arquitectura, la ingeniería, la medicina y otras actividades humanas requieren una formación técnica. Y eso jamás lo cuestionaré.

Pero para ser un periodista no hace falta título. Siempre lo pensé aunque jamás osé afirmarlo.

Hay trabajos y actividades que, evidentemente, no pueden asociarse a un título universitario concreto. La habilidad y la vocación de un comunicador social no se adquiere en la universidad. Aunque evidentemente en los estudios universitarios se accede al conocimiento de recursos y técnicas que otros crearon antes.

Siempre recordaré como la Universidad del País Vasco, en los años 90 del pasado siglo,  me invitó a sus Cursos de Verano en San Sebastian. Querían que explicase el éxito de la formula radiofónica que habíamos puesto en marcha en Bilbao, en contra de todas las teorías que se ofrecían en clase.

Algunos de nuestros locutores en Radio Nervión me comentaban que cuando en la universidad querían poner un ejemplo de como no se hacen las cosas, el ejemplo era Radio Nervión. Los vascos mayoritariamente nos eligieron y en ese momento comprendí el divorcio entre sociedad y universidad.

Nunca olvidare la presentación que me hicieron: «Y ahora tomará la palabra Don Antonio Mora Ayora, un extremeño residente en Bilbao, que haciendo todo lo contrario de lo que nosotros planteamos en la facultad de periodismo, ha conseguido triplicar la audiencia que tiene Radio Euskadi y superar a varias cadenas nacionales en Bilbao» Lógicamente no todo lo conté…

El corporativismo insufrible de mediocres comunicadores titulados metidos a políticos, asesores y vividores de lo público, me han impulsado a escribir hoy este artículo. Hay mucho plumilla que no hubiera pasado de ser un simple asalariado que ahora se pavonea en su puesto público.

Los trabajadores y autónomos, con exiguas nóminas, estamos manteniendo a esos «periodistas» asesores innecesarios con los que los políticos se rodean para proteger su imagen.

Curiosamente en Cuba existen las dos opciones, periodismo y comunicador social, estudios que habilitan a un cubano a desarrollar una labor profesional.

Llevo mas de 30 años ejerciendo la comunicación social, aunque mi titulo universitario es de Ingeniero Técnico Agrícola, labor que tan solo ejercí 9 meses.

El periodismo y la comunicación social se llevan en el alma y ningún título universitario te puede inculcar esa vocación.

Evidentemente los títulos te habilitan para desarrollar una actividad pero nada que ver con la auténtica capacitación.

El ejemplo lo tengo bien cercano, mi hija cursó la carrera de periodismo obteniendo una matrícula de honor en su evaluación final pero jamás fue periodista de vocación ni ejerció esa titulación. Bien es verdad que espero asuma, tras mi jubilación, la dirección de nuestro grupo de comunicación.

Con todo esto no trato de afirmar que un periodista no necesite una formación gramatical y, ante todo amor por la lectura.

Leer, leer y leer estructura la mente para escribir correctamente pero la comunicación es algo mas que escribir o hablar correcta y estructuradamente.

La comunicación es llevar en el alma el deseo de transmitir y divulgar la actualidad, sensaciones y emociones. Ante todo ser una persona honesta y tener la sensibilidad a flor de piel para poder empatizar con los protagonistas de la vida y divulgarlo.

Otra cosa son los títulos, las asociaciones profesionales, los colegios que agrupan a poseedores de títulos universitarios y se erigen en organizaciones representativas de colectivos y profesionales mediocres que se amparan en estas organizaciones.

No niego la mayor. Evidentemente, en estos tiempos, para ejercer la profesión de periodista, «es conveniente» realizar los estudios reglados de periodismo pero el título no sirve absolutamente para nada si no existe la vocación y el espíritu de comunicador.

Creo que lo esencial, después de la lectura, es la adquisición de conocimientos de historia, de lingüística y sobre todo de humanidades. El verdadero periodista debe hurgar en el alma de la noticia, del entrevistado, de la actualidad. Un periodista es un Quijote y cuando se convierte en un Sancho acaba por ser un simple asalariado.

Evidentemente si se busca la especialización en economía, música o deportes son otras las lecturas y conocimientos recomendables.

Solo soy un sesentañero que ahora refleja lo que la vida me enseñó. No, no soy periodista y siempre lo afirmé, tan solo me he dedicado durante 30 años a la comunicación y me consta que he hecho felices a muchos oyentes de mis programas de radio y televisión. También he puesto nervioso a algún político aunque siempre traté de poner en valor lo bueno y no dejarme seducir por ninguna secta.

Recuerdo los comentarios de un «periodista con título» que un día me definió como un veleta por no mantener una opción política definida y «arrear» a un lado y al contrario en función del día. Eso para mi fue un tremendo piropo. Ese periodista «independiente» acabó siendo portavoz de un partido y ahora de otro, en función de quien le pague una nómina claro, algo muy deontológico ¿no creen?

En definitiva y aunque me consta que habrá sesudos periodistas titulados que se escandalizarán con lo que ahora afirmo en el siglo XXI la fundación Bill y Melinda Gates están centrando sus esfuerzos por hacer que muchas compañías puedan contratar a personas basándose más en sus talentos y habilidades que en sus títulos profesionales.

Según Bill Gates las empresas pierden mucho al tratar de conseguir siempre personas que hayan tenido estudios profesionales y dejando de lado a otras que sin necesidad de haber estudiado tienen mucho talento y que podrían ser más productivas.

Angela Cob, es directora de Innovate+Educate y es quien está a cargo del proyecto “nuevas opciones” para incentivar a las empresas a contratar a personas que tengan habilidades, ellos son socios de la fundación Bill y Melinda Gates y esperan tener éxito con este programa.

“Es lamentable que muchos jóvenes que no tuvieron la oportunidad de acabar una carrera profesional queden fuera de las convocatorias de las empresas por no tener una certificación de estudio, cuando en realidad podrían estar dejando de lado a grandes talentos”, informo Angela Cob.

Las empresas incluso dejan de producir y aumentar sus activos por no poder cubrir sus plazas, ya que están en la búsqueda de personas “calificadas” y con “títulos”, lo que ha originado que en los Estados Unidos existan más de tres millones de jóvenes sin emplear según el reporte del Instituto ASPEN.

Lo que permitiría el nuevo proyecto de Innovate+Educate y la fundación Bill y Melinda Gates, es que las empresas incluyan dentro de la selección de personal a contratar, a todos en general y haga una evaluación de las habilidades de cada postulante sin tener como requisito primordial el estudio. Esto incluso tiene la aprobación muchas voces líderes en los EE. UU, de la Coalición Nacional de Habilidades y de La Casa Blanca.

Existen algunas estadísticas positivas que ha informado Innovate+Educate con estudios realizados luego de la puesta en marcha de este programa, las cuales indican una mejora en la producción de las empresas que optaron por contratar a personas sin título, pero con mayores competencias y habilidades. Se redujo hasta en un 70% los costos por la captación de personal y 50% en la capacitación o tiempo de enseñanza.

Cabe mencionar que, el propio fundador de Microsoft Bill Gates, es una prueba clara de que no necesitas certificaciones, ya que no concluyó sus estudios universitarios, y así como él, existen muchos otros que, sin necesidad de tener un título, lograron cambiar el mundo, entre ellos, Steve Jobs de APPLE, Mark Zuckerberg FACEBOOK.