Paleomemes y otras tendencias del paleoarte en internet

El paleoarte es el heredero directo de la ilustración científica, fundamental en los albores de la biología del siglo XVIII, pero que aparece asociado al surgimiento de los museos modernos a mediados del siglo XX. En la actualidad, el paleoarte rompe con las limitaciones academicistas y entra a formar parte de la cultura popular.

Una nueva sociedad ilustrada en ciencia, las nuevas tecnologías y medios sociales, así como un arte y una ciencia más participativos son las bases de su éxito en internet. En este ámbito, las relaciones entre los tres colectivos que lo conforman: paleontólogos, artistas y aficionados a los fósiles, están modificando y creando tendencias en blogs y páginas web sobre esta temática.

Su impacto en internet se nutre del gusto por compartir lo que hemos aprendido sobre los fósiles e imaginar lo acontecido en la Tierra y en la vida pretérita. Sus expresiones artísticas animan a la acción y a la transgresión y, en este foro globalizado, se producen y se discuten obras o acciones creadas por y para los seguidores del paleoarte.

De este modo, los fans demandan una nueva contextualización de temas que añadan explicaciones y tramas más especulativas y que los temas compositivos sean más originales o fantásticos. Les gusta que los animales y sus historias se personalicen. Su dinamismo es feroz y sus tendencias se modifican continuamente.

Paleoarte en Facebook

En nuestro grupo de investigación, hemos comparado la producción de un año (mayo 2018–mayo 2019) en dos comunidades dentro de la plataforma Facebook, una hispanohablante (Paleoartistas, paleontólogos y aficionados al paleoarte) y otra internacional (Paleoart Gallery).

Comparación entre dos de las comunidades de palearte de acceso libre más activas en Facebook.
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Ambas páginas son de consulta pública, aunque las aportaciones requieren de acceso como miembro de la comunidad. La página internacional, con mayor volumen de aportaciones tiene 556 entradas, mientas que la página hispanohablante 230.

Hemos considerado tres grandes grupos de obras:

  • En el primero, incluimos aquellas obras que forman parte de la función originaria del paleoarte: divulgar y dar vida a los organismos del pasado. Para ello, valoramos si el propósito tenía que ver con la anatomía (34 %), la conducta (16,5 %) o bien el ambiente (5 %) donde vivieron los organismos. En ambos foros, estas categorías priman con idéntica intensidad.

  • El segundo grupo considera otra función del paleoarte: recrear mundos perdidos, en ocasiones idílicos o apocalípticos, bien representados en ambos foros (13 %). Sin embargo, hemos detectado que se han producido nuevas tendencias y que estas tienden a divergir en ambos foros.

  • En un tercer grupo podríamos aventurar que la función es educar y comunicar y la novedad viene marcada por un cambio en los aficionados. En las obras que llamamos naif, los organismos son inocentes e infantiles y el propósito es suscitar emociones. Desconocemos si en ocasiones son producidas por un público de corta edad, pero ganan mucha fuerza en las redes sociales (más en el foro hispanoparlante 29 % que en el angloparlante 17 %).

    La otra novedad son los paleomemes, es decir, asociaciones entre temas paleontológicos y populares que buscan el humor. Aún son minoritarios (3 %), pero se comparten viralmente entre el público consumidor de redes sociales.

Técnicas 3D e ilustración digital

Finalmente, el paleoarte es un foro de ensayo donde los artistas se aventuran a dar color a las pieles de los seres que representan y se ejercitan en las nuevas técnicas de ilustración digital y 3D. Además, compartir el proceso de creación es bastante usual en estos espacios (4-7 %).

Las obras realizadas con nuevas tecnologías irrumpen con fuerza en las redes (26-35 %), aunque todavía existe una mayoría de obras creadas con técnicas manuales (grafito, tinta, acuarelas, etc.). La elección depende del autor: algunos se centran en una técnica mientras que otros se aventuran a probar distintos medios. De hecho, en internet los artistas suelen animarse a salir de la zona de confort y participar en retos temáticos, como el Inktober, que consiste en publicar creaciones realizadas íntegramente a tinta durante el mes de octubre.

Recreación de ‘Mononykus’, dinosaurios carnívoros que vivieron en Mongolia en el Cretácico.
Catmando/Shutterstock

En cuanto a la elección del color, depende del autor y su intención en la obra. Los colores tienden a ser más llamativos, especialmente, cuando quieren representar escenas dramáticas y discretos si su intención es representar una escena familiar o armoniosa.

Entre un 7-11 % de las reconstrucciones analizadas basaban la coloración en la de organismos filogenéticamente próximos existentes en la actualidad, lo cual indica un notable trabajo de investigación, previo al desarrollo de la obra, sobre los últimos descubrimientos paleontológicos.

En ocasiones, la perspectiva y el color también se utilizan como forma de experimentar fuera del marco más clásico del paleoarte. Representaciones de la vida nocturna, por ejemplo, o que nos hacen protagonistas de la escena percibiéndola desde el punto de vista de alguno de los seres, resultan impactantes por el simple hecho de cambiar la forma de representarlos.

Cada artista tiene su propio estilo: algunos se basan fuertemente en la literatura científica, otros prefieren crear fuera de los límites; algunos quieren impactar, otros simplemente buscan disfrutar de su afición. Lo inestimable es que todos ellos difunden y popularizan un arte basado en el conocimiento científico, al que aportan sus ideas y creatividad para que la gente pueda disfrutarlas libremente. Así inspiran a más artistas a que hagan lo mismo.

The Conversation

Ángela Delgado Buscalioni recibe fondos del proyecto de investigación cgl2013-42643-P hasta junio 2019.

Lara de la Cita García recibe fondos del Programa Operativo de Empleo Juvenil y la Iniciativa de Empleo Juvenil YEI (PEJ-2018-AI/AMB 10951).

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Author: Ángela Delgado Buscalioni, Profesora Titular, Departamento de Biología, Unidad de Paleontología, Universidad Autónoma de Madrid