Cuando la Policía nicaragüense detuvo su camioneta de lujo, el empresario José Aguerri pensó que era una parada de rutina. De repente, un grupo de hombres se acercó al vehículo mientras los policías observaban. Unas rocas golpearon el coche y un disparo de balines hizo añicos la ventana del conductor. Luego, Aguerri pisó el acelerador y escapó.
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