López Espí es, para toda una generación, un autor esencial. En muy pocos meses se han publicado hasta cuatro libros reivindicando su trabajo en la editorial Vértice, realizando tanto portadas de superhéroes como de revistas de terror. Hablamos con él y con su hijo Marc para conocer mejor su trayectoria.

En pocos meses se han editado tres libros recuperando en cuidadas ediciones su trabajo. ¿Cómo vive esa recuperación de su obra?

¡Indudablemente con mucho agrado! Hacía tiempo que la afición lo pedía y lo esperaba, sólo hacía falta que alguien tomase la iniciativa y se lanzara a hacerlo.

El más reciente, “López Espí. El arte del terror”, editado por Diábolo, recopila las portadas realizadas para revistas y novelas de terror. ¿Qué le parece el resultado del libro?

Creo que merece los elogios no solo míos, sino de ese público que tanto esperaba una recopilación lo más fiel posible de mis obras de terror, y no cabe duda de que este libro responde perfectamente a dicha expectativa.

Para la recuperación de la obra ha sido fundamental la ayuda de su hijo Marc. ¿Cómo ha sido, Marc, el trabajo de recopilar esos trabajos?

Marc: Bueno hay que decir que Lorenzo y el equipo de Diábolo, hicieron un gran esfuerzo para recopilar gran parte del material publicado, que nosotros complementamos con también gran cantidad de originales escaneados, y contamos además con la colaboración de algún aficionado que nos cedió originales para escanearlos y mandarlos a la editorial. Realmente mi labor fue más bien la de coordinar a las distintas fuentes para asegurar que Diábolo recibiera todo el material correctamente y con la calidad adecuada.      

En los años setenta hubo una gran proliferación de revistas de terror. ¿Era lector habitual de estas revistas?

La verdad no, salvo alguna historia que leí alguna vez de manera esporádica.

Las portadas eran auténticas obras de arte llenas de imaginación y gusto por lo macabro. ¿Cómo realizaba las obras?

Normalmente, las portadas debían ser el reflejo o más bien el resumen en forma de imagen, del argumento del cómic o novela en cuestión, pero la realidad fue que nunca recibí ningún guión o argumento de ninguna de las publicaciones, por lo que las ideas que plasmaba en las portadas, fueron siempre producto de mi libre imaginación, que acompañaba con la mezcla de efectos de luz, sombras y color, siempre con el objetivo de crear una portada que impresionara a la afición del género de terror.       

Las cabeceras en las que publicó con mayor asiduidad eran “Fantom” y “Espectros”, ambas editadas por Vértice. ¿Cómo comienza la relación con la editorial?

Mi relación comercial con Ed. Vértice empezó en 1966 cuando fui presentado por Enric Torres, cuando se publicaba “Zarpa de acero” o “El hombre araña” de Fleetway entre tras muchas.

“Fantom” y “Espectros” se publicaron a partir de 1972.

Llegando incluso a compartir estudio con Enric Torres. ¿Cómo era su trabajo conjunto?

Llegamos a ser grandes amigos, compartíamos conocimiento artístico y algunos trabajos. Enric, además de ser quien me presentó en Ed. Vértice, fue para mí un referente, un modelo que me sirvió de base para la evolución y adaptación al estilo de los Súper Héroes.

Vertice publicó por primera vez en España los cómics de Marvel. “El poder de López Espi” muestra cómo era su trabajo en esas portadas. ¿Cómo recuerda aquella época?

Con respecto al tema Super Héroes, la recuerdo como una época de mucho trabajo. Fueron tiempos de mucha responsabilidad y de compromiso con la calidad de mi trabajo, debido a mi expansión vocacional y profesional al mundo de la ilustración en color. Por todo ello además de una época de mucho trabajo, la recuerdo también como una época llena de retos y desafíos.

Toda una generación creció al albor de aquellas portadas, una generación que lo considera un autor de culto. ¿Cómo es la relación con sus fans?

Con el fallecimiento del Editor en 1983, Vértice cerró. A partir de entonces quedé a merced de las corrientes de oferta y demanda, trabajando para distintas editoriales a través de varios agentes, y nunca noticias de la afición, aunque después supe a través de fuentes fiables que estando aún en Vértice, se recibieron infinidad de cartas de admiradores dirigidas a mi persona, que nunca me llegaron.

Años después, ya en pleno siglo XXI recibió puntuales encargos para volver a los personajes. ¿Cómo recuerda ese regreso?

Bueno, supe por medio de R. Fontseca, que mis queridos fans, seguidores de las publicaciones de Súper Héroes, estuvieron solicitando a Ed. Forum mi participación en la colección “Excelsior”; fue entonces cuando dicha editorial me encargó varias de las portadas de esa colección.

“Las portadas de Vértice”, editado por Dolmen como “El poder de López Espí” tiene la voluntad de recopilar en tres tomos su producción dividida por personajes. ¿Hay algún personaje que le gustase más trabajar?

Sí, eran en realidad aquellos personajes que vestían atuendos sencillos, como Conan, Dan Defensor, Sang-Chi o el Capitán América, por ejemplo.

¿Y alguno que le gustase menos?

Aunque me duela decirlo, podría resaltar a Spiderman, Galactus, Octopus, Gladiator o Garra Plateada, entre otros varios.

A pesar de estar jubilado continúa realizando algún dibujo para aficionados recreando algún momento mítico de la historia de Marvel. ¿Hay algún motivo que le hayan pedido más?

Lo que más me han encargado han sido reproducciones de muchas de mis portadas, tanto de Super Héroes como de terror o del género western, pero también he recibido bastantes encargos de personajes sueltos, al estilo de los clásicos posters.    

Sus trabajos más recordados son las ilustraciones para Vértice en los años 70 pero para entonces ya tenía un amplio bagaje, especialmente como autor de cómic. Hace años la editorial EDT recopiló la obra “Riffle”, realizada junto a Josep Toutain. ¿Cómo recuerda aquel trabajo?

Fue una etapa de mi juventud muy agradable en la agencia Selecciones Ilustradas, donde Toutain escribía los guiones, y yo aportaba ideas y sugerencias para facilitar que el guión se pudiera representar lo más fielmente posible a través de las ilustraciones.      

¿Veremos más muestras de su trabajo en cómic?

Trabajos nuevos la verdad ya no, pero recientemente y gozando aun de buena imaginación y capacidad creativa, yo mismo edité 4 tomos de mi creación “Extrahumans”, y creé también el cómic “RAYSER” que editó y publicó Panini. Dos creaciones con las que disfruté mucho, por tratarse de algo totalmente mío, y de cuyo resultado me sentí y me siento muy satisfecho y orgulloso.

Antes de ser editor, Toutain fue, durante muchos años agente. Con él trabajó en la mítica Selecciones Ilustradas. ¿Cómo era el trabajo en dicha agencia?

Bueno, Selecciones Ilustradas recibía encargos de diferentes editoriales tanto nacionales como extranjeras, y el volumen de trabajo de esa época requería de un buen número de dibujantes; éramos alrededor de 20 profesionales trabajando en un entorno de gran compañerismo y respeto entre nosotros, lo cual creaba un muy buen ambiente de trabajo. Fue la verdad una época muy agradable y que recuerdo con muchísimo cariño.   

Muchos autores míticos coincidieron en la agencia. Es el caso de Tunet Vila, esencial en sus primeros pasos. Para la historia han quedado algunas anécdotas de Vila que muestran su gran número de intereses, entre otros el cine. ¿Cómo era el dibujante?

El primer efecto que produce en mí escuchar el nombre de Tunet Vila, es una sonrisa, y creo que eso fue siempre lo que él buscaba dibujar en las caras de todos: sonrisas. Esa fue siempre su motivación.

Fue una gran persona de una alta calidad humana, de carácter jocoso y amigable, siempre con voluntad de ayudar en lo que fuera necesario.

Como humorista era imaginativo y ocurrente, creo que no hay ni un solo seguidor de los cómics de Vértice que no recuerde a su famoso personaje “Tumbita”.

En cualquier caso, en mi opinión, nada mejor que su propia obra, puede hablarnos de la calidad humorística y artística de Tunet Vila.         

También en tus comienzos colaboras con Francisco Hidalgo, el creador de “Doctor Niebla”. Es una pena que no se haya realizado una edición en condiciones de su trabajo. ¿Cree que se puede recuperar el trabajo de esa generación de autores para el público de hoy?

Eso es algo que veo muy difícil, porque el Dr. Niebla por ejemplo, fue editado por Bruguera, que ya no existe. Aparte de eso lo ultimo que supe de Hidalgo es que se mudó a Paris en los años 60, de modo que tal como he dicho, sería muy difícil plantearse recuperar todo ese trabajo que mencionas.

 Con Josep María Beà también llegaría a coincidir antes de que hiciese su obra más personal. ¿Cómo era su relación?

Era una relación de gran amistad, con todo lo que ello implica y conlleva.

Regresando a su trabajo, tras el cierre de Vértice, realiza diferentes trabajos con empresas como Mattel, colaborando con los dibujos de “Masters del Universo”. ¿Cómo recuerda aquella época?

Pues la recuerdo como una experiencia nueva, única e irrepetible. Fue para mi un reto enriquecedor trabajar para una multinacional del juguete como Mattel, produciendo el material gráfico y publicitario de los famosos “Masters del Universo”, donde mis ilustraciones se plasmarían desde en las cajas de los juguetes, hasta en grandes figuras troqueladas de He-Man y Skeletor a tamaño natural.

Recuerdo que tuve la sensación de estar uniendo a dos aficiones, la del cómic y la de estos ya míticos personajes de Mattel.

Durante los años ochenta y noventa trabaja en el mundo de la animación. ¿Cómo era su trabajo?

Así es, fue una época en la que trabajé para Acció, con quienes colaboré en la realización de varias películas y algunas series de dibujos animados.

Mi trabajo consistía en la realización de los fondos escénicos, es decir yo pintaba todo “lo que no se movía”.

Una pregunta para su hijo, Marc. Te ocupas de que siga presente el trabajo de tu padre para las nuevas generaciones. Es un autor muy querido por toda una generación, la denominada “generación Vértice”. ¿Cómo vivís todo ese cariño?

Marc: Bueno, indudablemente es un orgullo poder decir que “mi padre es Lopez Espi”, o que “soy hijo de Lopez Espi”; desde pequeño vi a mi padre dibujando, pintando, incluso lo recuerdo trabajando de noche en la típica mesa de dibujo y con la típica lampara de brazo adaptable que alumbraba esa portada los 4 Fantásticos, o esas portadas de terror que en más de una ocasión me provocaron insomnio y pesadillas.

Cuando creces y te das cuenta de quién es tu padre, de cómo empezó, de la magnitud de su obra, de su capacidad para pintar desde un boceto a lápiz, o una historieta a tinta china, o una acuarela, o las famosas portada de Vértice, o las portadas de terror que salían de su imaginación, o las portadas de western, o de novelas, o caratulas para videos, publicidad, hasta cuadros al óleo no solo de paisajes sino del mismo Conan luchando contra cientos de enemigos, y descubres la gran cantidad de admiradores, seguidores, muchos de ellos también artistas, que trabajan incluso para la propia Marvel y que le tratan de “Maestro”, entonces es cuando llega ese gran orgullo, y cuando al respeto que le tienes como padre, se suma el respeto que de repente le tienes como artista.

Tengo el honor, el orgullo y la suerte de ser hijo de López Espí, y así lo certifica el tatuaje de su firma que llevo en el brazo derecho; por eso cuando alguien me pregunta “oye, y tú que has crecido viendo a tu padre pintar personajes de Marvel, ¿cuál es tu super héroe favorito?”, mi respuesta es: Mi super héroe favorito es y será siempre mi padre, López Espí.     

¿Hay algún dibujo que le quede por hacer?

Pues después de todos los géneros y estilos por los que he pasado como enumera Marc arriba, habiendo creado mis propios personajes “Extrahumans”, mi propio comic “Rayser”, y habiendo pintado al óleo los retratos de mis cuatro hijos, los tres que están en la tierra y el que nos dejó en 2017, creo que puedo responder que no, no me queda ningún dibujo por hacer, estoy plenamente satisfecho y orgulloso de mi obra artística, pero lo estoy aún más de lo que considero mi mejor obra, mi familia, una familia humilde pero con elevados valores, asentada sobre las bases del amor, el respeto y la tolerancia, una familia que ha sabido permanecer unida ante dificultades y adversidades, que creedme han sido muchas, pero el poder de la familia que construimos mi esposa como madre y yo como padre a base de pinceladas, será siempre superior al poder de todos los super héroes que a lo largo de mi vida haya sido capaz de pintar.

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