Versión cinematográfica del mito de Pigmalión, inspirada en la obra teatral homónima del escritor irlandés G.B. Shaw (1856-1950). En una lluviosa noche de 1912, el excéntrico y snob lingüista Henry Higgins conoce a Eliza Doolittle, una harapienta y ordinaria vendedora de violetas. El vulgar lenguaje de la florista despierta tanto su interés que hace una arriesgada apuesta con su amigo el coronel Pickering: se compromete a enseñarle a hablar correctamente el inglés y a hacerla pasar por una dama de la alta sociedad en un plazo de seis meses.

FICHA TECNICA

Título: MY FAIR LADY – (Mi Bella Dama)
Duración: 174 min (EE.UU. 1964)
Director: George Cukor
Guión: Alan Jay Lerner (Obra: George Bernard Shaw)
Música: Frederick Loewe
Fotografía: Harry Stradling Sr
Reparto: Audrey Hepburn, Rex Harrison, Stanley Holloway, Wilfrid Hyde-White, Gladys Cooper, Jeremy Brett, Theodore Bikel
Producción: Warner Bros. (Productor: Jack L. Warner)
Premios 1964: 8 Oscars, incluyendo mejor película, director, y actor. 12 nom.

3 Globos de Oro, incluyendo Mejor película – Comedia o Musical. 5 nom.

Premios BAFTA: Mejor película. 2 nominaciones

Sindicato de Directores (DGA): Mejor director

Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a mejor guión musical

Círculo de Críticos de N.Y.: Mejor película y actor (Harrison). 3 nom.

3 Premios David di Donatello, incl. mejor actor extranjero (Rex Harrison)

National Board of Review: Top 10 mejores películas

 

ALGUNAS OPINIONES

  • “Magistral adaptación de la comedia musical de Lerner y Loewe, que a su vez se inspiraba en el Pigmalión de Bernard Shaw. Gozoso espectáculo en el que todos sus elementos se ensamblan de manera mágica. Elegante, deliciosa, vibrante, una obra maestra más allá del bien y del mal” – Miguel Ángel Palomo: Diario El País
  • Delicada, preciosa y vitalista desde su título, “My Fair Lady” es un maravilloso musical que adapta la obra “Pigmalión” (1912) de George Bernard Shaw, y que obtuvo un enorme éxito de crítica, público y reconocimiento -en forma de importantes premios-. De forma sorprendente, entre las 12 nominaciones a los Oscar en otras tantas categorías, no estuvo la encantadora Audrey Hepburn entre las candidatas a mejor actriz. Viendo esta arrebatadora obra maestra se puede comprobar que es una gran injusticia. – Pablo Kurt: FilmAffinity
  • «El mejor musical de teatro de todos los tiempos (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)»- Roger Ebert: Chicago Sun-Times
  • «Un clásico cinematográfico maravillosamente elegante e ingenioso (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)» – EC: Empire

MIS IMPRESIONES 

No recuerdo cuándo y cómo, pero hace años – cuándo aún no hacía estos resúmenes de Mis Impresiones – vi y disfruté de My Fair Lady, esta notable obra de teatro escrita por Bernard Shaw[1] cuya versión cinematográfica nos lleva a una comedia musical como sencilla historia de amor sin final, en la que se esconde una profunda reflexión sobre la relación entre hombres y mujeres, la labor de la educación, las apariencias y, en definitiva, sobre las clases sociales.

Un staff maravilloso integrado por su director George Cukor, conocido por su sensibilidad hacia la psicología femenina y por su buen gusto a la hora de poner en escena los argumentos; el fotógrafo y diseñador Cecil Beaton, que se convirtió en alma y estética de la película; el compositor Frederick Loewe y el director de orquesta André Previn; el coreógrafo Hermes Pan, autor de muchas de las figuraciones de Fred Astaire y Ginger Rogers, y, desde luego, el grupo de actores principales, con Audrey Hepburn y Rex Harrison a la cabeza, y mención especial para Stanley Holloway en su interpretación de Alfred Doolittle.

La película, que sigue en la mayor parte de su desarrollo la obra teatral de Bernard Shaw, tras los créditos impresos sobre primeros planos de flores blancas se abre con una secuencia de personas de la aristocracia y la alta burguesía de la ciudad que están saliendo del teatro de la ópera del Covent Garden, en Londres.

covent gardenEs una noche lluviosa y el agua que cae torrencial sorprende a los asistentes a la ópera que un cartel en la entrada dice que ha sido el Fausto de Gounod. Todo el mundo se refugia dónde puede, especialmente en el pórtico de la iglesia de San Pablo, tal como se inicia la obra de teatro.

Curiosamente, el teatro de los elegantes era un lugar fronterizo con otro sumamente popular: el mercado de flores, frutas y verduras de Covent Garden que, en el momento en que ocurren los hechos mencionados, está repleto de compradores y vendedores, de mozos de carga y recaderos, de barrenderos y, también, de floristas vendiendo sus violetas.

En ese encuentro entre las dos clases sociales se produce la presentación de los protagonistas: la joven vendedora de violetas Eliza Doolittle (Audrey Hepburn), el profesor de lingüística y fonética Henry Higgins (Rex Harrison) y el rico coronel Pickering (Wilfrid Hyde-White), también aficionado a los idiomas exóticos. Allí, en el curso de una conversación, Higgins apuesta a que es capaz de hacer pasar por aristócrata a Eliza en el plazo de seis meses enseñándole tan sólo a pronunciar correctamente el inglés y cambiando su forma de vocalizar y moverse, además, naturalmente, de cambiando su atuendo personal.

La casa de Higgins, donde también vive ahora Pickering, está en el 27 A de Wimpole Street, un barrio tranquilo y burgués del Londres de la época. Su interior, con un enorme y confortable salón y un segundo piso de biblioteca con galería alrededor, fue otro gran reto para los especialistas de la película, que incluso hubo de encargar el papel pintado de las paredes tal como era el estilo y el gusto de las clases altas de esos años.

En la obra de teatro, Bernard Shaw especifica que “en un rincón hay una mesa de escribir plana, en la que están colocados un fonógrafo, un laringoscopio, una serie de tubitos de órgano con un fuelle, otra de tubos de quinqué con sus inflamadores de gas para producir llamas sonoras, diferentes diapasones, una figura de cartón representando la mitad de una cabeza humana en tamaño natural y una caja llena de cilindros de cera para el fonógrafo

En el Paddock y el Green de Ascot tiene lugar la secuencia cumbre de la película con centenares de extras ataviados a la última moda -con un punto de exageración- en lo que concierne a vestidos, guantes y sombreros. Para hacerse una idea de lo que significó, hay que recordar que un extenso plató se convirtió en un inmenso lugar de maquillaje y vestuario con 35 peluqueras y 26 maquilladores para hombres. Se importaron telas preciosas de todas las partes del mundo y se compraron miles de plumas de avestruz y pieles de toda clase de animales, además de todo tipo de joyas y abalorios. Se construyeron maquetas detalladas de todos los lugares en los que tiene lugar la acción y se contrató a un auténtico ejército de costureras, pañeras y sombrereras, además, por supuesto, de casi 4.000 extras (2.000 mujeres y 1.500 hombres. sólo como figurantes menores). Para una sola secuencia, el baile en la embajada. se realizaron 250 trajes distintos. Las pelucas hubo que probarlas una a una teniendo siempre en cuenta el volumen de los sombreros que deberían llevar encima; los bigotes y barbas para los figurantes (uno para cada uno de ellos) exigieron una cuidada labor de archivo[2].

Desde todos los puntos de vista, en especial en estos días de evidente “fatiga pandémica”, poder disfrutar de esta película en un ambiente sosegado al “calor de la lumbre” cuando en el exterior rosamos los 6ºC, es un regalo muy apreciado de distracción y esparcimiento cultural, que disfruté e invito a que de alguna manera, si tenéis oportunidad me imitéis.

Jorge A. Capote Abreu [3]

Santander, 25 marzo 2021

[1]  La obra basada en el mito de Pigmalión, narrado por Ovidio en el libro X de las Metamorfosis, cuenta la historia de un rey de Chipre, escultor por una de sus obras, una mujer de tamaño natural hecha de marfil, resultó tan hermosa que se enamoro perdidamente de ella.

[2] Tomado del Diario El País en 2005 con Textos de Ramiro Cristóbal Muñoz y ISBN 84-96390-78-0

[3] El autor no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo.