Ricardo Bofill escribió en sus memorias que se fue en cuanto pudo. “Barcelona era fea, sucia y pequeña”. Lo que no escribió es que antes de irse e instalarse en París —donde abrió estudio— ya había conseguido hacer mucho. El más cosmopolita y prolífico de los arquitectos españoles ha muerto este viernes en un hospital de su ciudad natal. Tenía 82 años.

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Author: Anatxu Zabalbeascoa

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