corazon

Hoy, al tiempo que la Aurora me despertaba para darme un “Buenos Días” me asaltó un recuerdo que había olvidado; y lo hizo formulando la siguiente cuestión: ¿cuándo fue la última vez que diste un pedazo de amor al prójimo? ¿Cúal fue el ultimo trozo que arrancaste de tu enamorado corazón para regalárselo a esa persona especial, que supuestamente, anida dentro de él?

La verdad, no logré recordar ni lo uno ni lo otro.

Al instante, una voz interior, dirigiéndose directamente a mi alma, dijo así:

– Tú, como ser humano, tienes una máquina inagotable: es la responsable de fabricar EL AMOR. Y ese sentimiento que produces, fue, será y es… interminable. Como lo es la esencia que dejarán los -que ayer- cruzaron al otro lado sin mirar atrás.

Tu máquina es la mejor máquina; y supera con creces a otra, esa que se dedica a fabricar “dinero.”

Y tú… todavía no lo sabes.

El dinero sale de una máquina, y cuando éste se agota, aquella escupe más y más para que nunca puedas dejar de comprar todas esas cosas materiales que tanto anhelas, cosas con las que crees que podrás adquirir La Felicidad; sin embargo, olvidaste que no precisas nada de esto, pues tu máquina inagotable fabrica -todos los días de tu vida- AMOR. Y lo hace con un claro objetivo: es para que tú, altruistamente, lo compartas con los demás

Por más pedazos o trocitos de corazón que te arranques jamás se agotarán. Por más personas que guardes dentro de tu alma, ésta siempre seguirá teniendo espacio para más y más….

Tarde o temprano cruzarás al otro lado y solamente te llevarás contigo EL AMOR. Entonces ¿por qué no comenzamos “TOD@S” a darle más importancia a nuestra máquina inagotable y empezamos a usarla correctamente?

Yo acabo de comenzar a hacer un buen uso de ella. Espero que tú, también lo hagas.

Escrito en Madrid, a día 20 de agosto. Año 2.015.

Carolina Olivares Rodríguez.