Los fascistas tratan de que las cámaras no capten sus símbolos pero en esta ocasión la jugada salió mal. Este símbolo de la España fascista sigue activo en nuestra democracia vigilada y hoy ha estado presente en la calle.

La fallida transición a la democracia permitió que la simbología fascista no fuera condenada por ley y ahora resurge como un elemento político. Esto sería impensable en Alemania o Italia pero a diferencia de esas dos repúblicas, en España, no se realizó la condena del regimen autoritário sino que el dictador impuso un sistema monarquico que sigue vigente.

Solo la genética elije al Jefe del Estado en España. De aquellos polvos estos lodos.