Santa Clara, 28 ago (ACN) Manos temblorosas y afectaciones en el sentido del gusto, son algunas de las secuelas que sufre Anabel Rivero García, de 47 años, quien padeció la COVID-19 en mayo último y siempre estuvo asintomática.

Temo salir de casa, estar en grupos de personas, me preocupa reinfectarme o trasmitir el mal a los demás, a pesar de que hace tres meses que tengo alta clínica y epidemiológica y cuando habla revela cuanto daño hizo la enfermedad en su estabilidad emocional.

Trabajadora del centro asistencial para el ingreso a pacientes con dengue en esta ciudad y por un tiempo, de aislamiento de sospechosos de casos positivos del nuevo coronavirus, recuerda los hechos como una muy mala pesadilla.

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Anabel tiene una bella familia con dos hijos, un hombre de 24 y una joven de 20, además del esposo Norland García, trabajador del poligráfico Enrique Núñez Rodríguez, donde se detectó un foco de transmisión de la pandemia, por lo cual todos fueron internados en centros de aislamiento.

Ante las pruebas de PCR el único caso positivo de la familia, incluso de sus compañeros de trabajo, fue el de Rivero García, quien estuvo sin síntomas todo el tiempo pero perdió 20 libras durante su internado en el Hospital Militar Manuel Fajardo, a pesar de las buenas atenciones recibidas.

Piensa que en un momento descuidó alguna de las medidas de prevención y se tocó la nariz o los ojos antes de lavarse las manos, es la única explicación que puede dar por eso le pide a todos que sean rigurosos en el cumplimiento de lo establecido.

Aún hoy, percibe temor en las personas ante su presencia por miedo al contagio y en algunos casos, pocos por cierto, un rechazo explícito, como le sucedió recientemente en una cola para adquirir alimentos.

Ante la falta de responsabilidad de algunas personas y la simplificación del mal, de que solo los ancianos lo padecen con gravedad, la COVID-19 va más allá de complicaciones y fallecimientos, nadie sale ileso después de su contagio, asegura.

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LUZ MARÍA MARTÍNEZ ZELADA|FOTOS: ARELYS MARÍA ECHEVARRÍA