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Muchos analistas advierten de la desaceleración de la economía española y pronostican para los próximos años una situación complicada. Pero puede agravarse si se hace realidad la amenaza del gobierno Trump de subir en un 10% los aranceles de los productos de la industria aeronáutica y en un 25% los de algunos de los productos agroalimentarios españoles más emblemáticos (aceite de oliva, aceituna de mesa, vino…).

Lo sabremos a partir del 18 de octubre cuando la OMC (Organización Mundial del Comercio) evalúe las medidas arancelarias propuestas por los Estados Unidos y compruebe si su cuantía se ajusta al daño ocasionado al grupo norteamericano Boeing por las ayudas públicas recibidas por el consorcio europeo Airbus (daño que la OMC reconoce y estima en unos 7.500 millones de dólares).

El conflicto Airbus-Boeing

En el fondo de todo este asunto está la guerra comercial entre EE.UU. y la UE en el sector de la industria aeronáutica. Es un conflicto que no es de ahora, sino que se remonta a casi tres décadas, cuando la UE, a través del consorcio formado por Alemania, Francia, Reino Unido y España, decidió sacar al mercado de la navegación civil el avión Airbus y competir con el Boeing norteamericano. Desde entonces, el consorcio Airbus ha ido ganando cuota de mercado, y hoy ambos grupos están prácticamente igualados, formando un duopolio en este sector.

Tanto Airbus como Boeing reciben ayudas públicas de diversa índole por parte de sus respectivos gobiernos. Y es precisamente el carácter estatal de esas ayudas lo que la UE y EEUU denunciaron ante la OMC cada uno por separado, por considerar que atentan contra la libre competencia.

Tras más de diez años de litigio, la OMC acaba de aprobar el primer informe sobre este asunto, dictaminando a favor de la denuncia presentada por los EE.UU. contra Airbus. Aún está pendiente el dictamen sobre la presentada por la UE contra Boeing, que se prevé para final del año 2020.

Por este primer dictamen, la OMC autoriza al gobierno norteamericano a subir los aranceles a determinados productos procedentes de los cuatro países que forman parte del consorcio europeo Airbus (entre ellos España). Es, por tanto, una subida arancelaria que, caso de aplicarse, se haría dentro de la legalidad internacional.

Estamos justo en el momento en que el gobierno Trump ha hecho pública la lista provisional de los productos afectados, lo cual no quiere decir que, una vez autorizada por la OMC, la subida de aranceles se aplique de forma inmediata. Ello dependerá de la decisión final del gobierno Trump respecto al momento de aplicarla y al modo de hacerlo (si aplicando el arancel a todos los productos a la vez, o por periodos rotando los productos afectados).

La UE y EEUU: ¿socios preferentes?

Algunos analistas aún confían en que la amenaza del gobierno Trump no se haga realidad. Tal confianza está basada en el hecho de que, a lo largo de 2020, se espera, como he señalado, que la OMC dictamine a favor de la UE en su denuncia respecto a las ayudas públicas concedidas por el gobierno estadounidense a Boeing.

Y entonces la UE estaría también autorizada a aplicar sanciones en forma de subida de aranceles a productos norteamericanos. Se confía además en que la UE disuada al gobierno Trump con la posibilidad de poner en marcha subidas de aranceles ya autorizadas por la OMC de litigios anteriores y que la Comisión Europea no ha aplicado.

En todo caso, estamos ante un problema entre dos socios preferentes que están obligados a entenderse, ya que el daño que pueden hacerse es superior a los beneficios que cada parte pudiera sacar de mantenerse la disputa. Es un hecho que los intereses compartidos entre la UE y los EEUU van más allá de los temas económicos, teniendo que ver con asuntos relacionados con la política de defensa y seguridad y con la geopolítica internacional.

Sin embargo, es verdad que han cambiado las preferencias de los EEUU respecto a la UE, y que ahora está menos interesado en cooperar que antes. Prueba de ello fue la paralización por Trump del tratado de libre comercio (TTIP) que tenía cerrado la UE con la administración Obama. También es cierto que la coyuntura actual ayuda poco a recomponer las relaciones UE-EE.UU. (elecciones en EE.UU., Brexit en Europa…).

Pero la UE debe actuar con templanza, más también con firmeza, en sus relaciones con los EE.UU. más allá de las provocaciones de un presidente como Trump, que, como todos los políticos en las democracias avanzadas, está de paso. Ambos países se necesitan, y deben recomponer las relaciones. Para ello, una vez aprobados los dictámenes de la OMC, habrá de negociarse un nuevo equilibrio entre Airbus y Boeing. Paralizar mientras tanto las sanciones por ambas partes lo facilitaría.

The Conversation

Eduardo Moyano Estrada trabaja en el IESA (Instituto de Estudios Sociales Avanzados) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

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Author: Eduardo Moyano Estrada, Profesor Investigación del CSIC Área Sociología. Analista político., Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA – CSIC)