El liderato le sienta bien al Sporting y, especialmente, a su entrenador. David Gallego vive su etapa más feliz en el banquillo rojiblanco. Lo demuestran los resultados y también sus palabras. Si al final de la temporada pasada, tras la disputa de la última jornada, envió un mensaje de agradecimiento en sala de prensa a una persona especial, ayer volvió a repetirlo. Atrás ha dejado Barcelona y meses sin poder ver a sus hijos. Tras su separación, en Gijón disfruta ya de una segunda vida, en lo profesional y en lo personal que le hace sacar su lado más cariñoso. Se vio también al término del partido. Con todos los jugadores en los vestuarios, Gallego volvió al césped para hacerse una foto junto a un aficionado y dos niños pequeños. Un “selfie” más concretamente. Él pegado a la valla y ellos, al filo del inicio de zona de butacas. Metáfora de lo cerca que están afición y entrenador en este momento.
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