Es lo que tienen estos días de asueto, de calma y tranquilidad, de planes o no planes, mucho de disfrute y sobre todo descanso. La lectura es un buen medio de rellenar estas casillas. A gusto de cada uno.

Quisiera compartir con los lectores de Elobrero.es mis lecturas de los días “semanasanteros”, que ya tocan a su fin por este año 2022, en espera de nueva cuaresma.

Y reconozco que lo mío es cero o infinito; en más de uno de mis artículos me defino con el TOC de pulsión lectora, sin medida, nada amiga de grisuras ni medianías; parece que a mí me va la marcha extrema y pasar páginas no es una excepción. O sufro etapas yermas o en otras el regadío se desparrama.

Alguien que me conoce muy bien, aseguró públicamente en la presentación de mi libro Retratos femeninos: “Pilar lee de todo, Pilar lee todo” (qué importante la presencia o no de la preposición).  Sí, parece que vengo así de serie.

Por eso me he zampado tres libros en una semana; miedo me doy por la posible sequía  de días próximos, que aventuro en barbecho, pero eso es el futuro…

Empecé con el libro de Rosa Montero: El peligro de estar cuerda y su forma de escribir y de plasmar el contenido me atrapó a la vez que me proporcionaba pistas y referencias sobre el oficio de escribir y la (cierta) “locura” de quienes se afanan en ello.

Una vez pillas el hilo narrativo o la médula interior que anima sus capítulos, la reiteración cansa y eso es lo que me pasó; creo que le sobran 100 páginas pues adivino al final una suerte de batiburrillo enciclopédico del que hace gala, algo atropellado cuando avanza el libro. Sabe mucho del tema, atesora mucha información, personal y adquirida y la vuelca como una carretilla llena de cal y arena difícil de aglutinar el engrudo. Recomendable pero con la objeción de extensión desmesurada.

Y sí, lo mismo me da (casi) ocho que ochenta y ahí me veo metida de lleno, tout à coup, en Islandia. Estos nórdicos necesitan más sol y más azahar. Reconozco que Ragnar Jönasson me atrae y mucho. Devoro todo lo que escribe y el autor engancha porque sabe mucho de scripts, esos guiones de cine que mantienen con el alma en vilo hasta el final. La eterna noche no defrauda y se lee de una sentada, o tumbada…imposible abandonar la lectura. Entre nieblas, nieves y heladas, los personajes luchan por sobrevivir en tierras inhóspitas. Muy recomendable.

Y acaba mi semana de lectora “apremiante” con un novelón espléndido; sí, en este caso el sufijo aumentativo resulta encomiástico. Una novela histórica magnífica. Hacía mucho tiempo que no volvía a este género fronterizo; a veces la línea entre la novela historiada y la historia novelada se diluye y me confundo; en esta ocasión, Resurrecta de Vic Echegoyen cuenta el terremoto que asoló Lisboa en 1755. Más de 500 páginas con unas descripciones reales y realistas, los diálogos rápidos y bien logrados, la narración coherente y el estilo cohesionado. Personajes y personajillos, edificios, río Tajo, iglesias y torres, jardines y campos…todo el mundo de Lisboa en aquel funesto “día de las ánimas” en un mosaico brillante. Más que recomendable, imprescindible.

Toca ahora seleccionar nuevos títulos…