En general, la etiqueta ‘inspirada en hechos reales’ no es garantía de éxito para una ninguna historia, se corre el peligro de no ser fiel al contenido original y acabar tergiversando los hechos. Este homenaje a tres de las más importantes espías de la Segunda Guerra Mundial nos acerca a su historia y a lo complicado que es poner los cimientos con una preparación incompleta casi como única arma, pero mucha determinación y valentía.

“Las espías de Churchill” no es notable en ningún aspecto, por más que intente, y seguramente a veces logre, ser rigurosa con la Historia. La creación de este grupo de mujeres espía en Reino Unido se hace de manera un tanto acelerada, así como su adiestramiento. La película resalta el gran trabajo que hicieron sin tener una adecuada preparación, de manera que no hay mucho que mostrar. En esta primera parte el espectador corre el riesgo de no conectar con unos papeles protagonistas planos y poco definidos.

Es esa falta de estructura lo que lastra a su tramo intermedio, una fase en la que la historia desarrolla la historia de espías en el que un poco de acción hace más llevadera la trama. Con la aparición de algunos secundarios, la acción mejora, y sin secuencias destacables ni puntos de inflexión, el argumento aumenta ligeramente su nivel a la espera del esperado cierre. Todo con un aire a la antigua usanza.

La película deja claro la falta de infraestructura a la que tuvieron que enfrentarse este grupo de mujeres, un trabajo incansable sin experiencia. Manteniendo el perfil bajo con el que ha construido la trama, la conclusión muestra el final de cada protagonista, alguno esperanzador, otro cruel como no podía ser de otra forma. Se echa de menos una mayor experiencia en la dirección, o en la factura general de la película, pero como ligero homenaje a estas espías cubre el expediente.

Patxi Álvarez