Las aventuras del doctor Dolittle: Ver y olvidar. Estamos ante una de esas películas que vemos un día y al siguiente ya ni te acuerdas. De fácil consumo, que funcionan como pasatiempo, pero que se olvidan con la misma facilidad.

A día de hoy vivimos en la época de los remakes, los reboot y las secuelas de éxitos pasados. El doctor Dolittle no iba a ser menos, y llega de manos de Robert Downey Jr., consagrado tras su paso por Marvel.

La historia que nos plantea es más que conocida, no hace falta profundizar demasiado en ella.

Sorprende que, al menos, no es una historia de orígenes, es decir, no nos cuenta cómo empieza a hablar con los animales, sino que la trama ya está más avanzada y todo el mundo le conoce.

Parte desde ahí, involucrándose en una historia bastante floja y previsible, viéndose a kilómetros cómo terminará todo. Es cine familiar, no se le puede exigir mucho más.

El reparto está encabezado por Robert Downey Jr. La cinta está hecha para él. Pega bien en el papel con sus gestos y muecas, bastante acordes al tipo de rol que desempeña.

Va a costar no ver a Iron Man en él, pero al menos lo intenta. La presencia de Antonio Banderas en la cinta es meramente anecdótica. Debe aparecer apenas 5 minutos en total, en un papel flojo, sin peso y sin carga narrativa alguna.

Y luego están los animales, bastante correctos y sin ser cargantes en ningún momento.

Los efectos especiales son de gran nivel. Vemos gran variedad de animales salvajes en pantalla, de muchas especies, y lo cierto es que están muy bien hechos.

Algunos incluso parecen de verdad. Eso sí, también hay momentos donde el CGI flojea un poco, viéndose las costuras y notándose el ordenador. Pese a todo en esto aprueba.

En resumen »Las aventuras del Doctor Dolittle» es una película familiar, de usar y tirar y muy olvidable.

En lo personal sigo prefiriendo las de Eddie Murphy, la verdad. Me lo pasé mejor viéndolas y creo que tenían más chispa. Solo la recomendaría si no tenéis nada mejor a mano o como simple pasatiempo. La olvidaréis enseguida.

Lo mejor: Downey Jr. convence y los efectos especiales.
Lo peor: Es previsible, le falta alma y los acompañantes humanos no aportan nada.

Patxi Álvarez