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Yexus es uno de los nombres fundamentales de la crítica de nuestro país. Divulgador infatigable, ha distribuido sus energías en todas las grandes cabeceras críticas que han ido surgiendo en nuestro país en las últimas décadas, desde el mítico U hasta la actual Zona Cómic. Ha escrito libros en los que muestra su ecléctico bagaje como lector, libros como el imprescindible recorrido a la obra de Max, Sergio Toppi o Berni Wrightson. Su trabajo en El Diario Montañés desde el año 2000 es un referente necesario para descubrir la evolución del medio. Con Yexus conocemos su biblioteca.

Pregunta- ¿Cuál fue el primer tebeo que recuerdas haber leído?

El primero que recuerdo me lo leía mi madre mientras me daba la cena porque yo aun no sabía leer. Era un suplemento de cuatro páginas del diario Alerta, de Santander, donde aparecían las aventuras de un personaje llamado Chispa y otras de humor de uno llamado Gaspar. Las primeras eran de tipo realista y las segundas averigüé tiempo después que estaban dibujadas por José Sanchís.

P.: ¿Y el primero que has comprado?

¡Uf, eso es mucho recordar! Pero seguro que fue uno de Bruguera.

P.: ¿Mantienes los tebeos que te enamoraron de pequeño?

La mayor parte no, solo algunos. Y lo curioso es que, aparte de alguna limpieza casera obligatoria, no soy capaz de recordar cómo fueron desapareciendo.

P.: ¿Cuál es tu Rosebud particular?

Dos tomos que mi padre me encuadernó con revistas de Pumby, allá por los años 60 ¡Cómo disfruté con ellos, por dios! Y estos sí que los conservo y, ocasionalmente, los releo.

P.: ¿Cómo organizas tus bibliotecas? ¿Por colecciones, por autores, por formatos?

Cualquiera de los tres criterios puede valer pero está en función del espacio y el tamaño de la biblioteca. Si se puede, por colecciones y por editoriales, que suelen tener el mismo tamaño. Pero, con algún autor que me interese mucho, puede que agrupe sus obras en el mismo sitio a pesar del formato si están en ediciones muy dispersas.

P.: ¿Cómo compaginas los álbums europeos con las novelas gráficas o las grapas? ¿Las pones en las mismas estanterías?

No. Los álbumes ocupan la mayor parte de las estanterías de mi salón porque son más antiguos y fueron las primeras que instalé cuando compré la casa. Las novelas gráficas son de hace poco más de una década y he ido construyendo nuevas baldas o encontrando nuevos espacios acordes con su tamaño. Y los tebeos de grapa están en el trastero.

P.: ¿Las estanterías se adaptan a los formatos de los tebeos o al revés?

Cuando diseñé las estanterías de mi salón, como comentaba antes, lo hice en función de los cómics que tenía entonces. Pero, con el paso del tiempo, he tenido que alojar los que voy comprando en el espacio que encuentre. A no ser que me haya hecho construir algún otro mueble en cualquier rincón recóndito de la casa. Incluso en los más insospechados.

P.: ¿Compras grapas habitualmente? Si es así ¿cómo te las arreglas para guardarlas?

Sí, compro bastantes al mes. Pero  los guardo en un trastero con baldas metálicas (de esas de “mecano”), donde los almaceno en archivos de cartón a los que luego pongo etiquetas.

P.: ¿Hay algún tebeo que te arrepientes de haber dejado y que no te han devuelto?

No, porque es muy difícil que preste mis cómics a alguien. No lo hago si puedo evitarlo, en ese aspecto soy celoso hasta rayar con la paranoia.

P.: ¿Regalas tebeos a los no lectores?

Desde luego. A los sobrinos cuando eran pequeños y adolescentes, para que fueran conociendo el medio. Y ahora a los amigos de cualquier edad que tienen algún tipo de interés por la cultura.

P.: ¿Cuál es, para ti, la joya de tu colección?

Quizá un número original del fanzine Witzend, aquel proyecto visionario que publicó Wally Wood en los 60 con algunos de los mejores autores americanos de la época.

P.: ¿Hay algún cómic que no te canses de releer?

Si: Blueberry, Corto Maltés, El Príncipe Valiente

P.: ¿Hay alguno que hayas comprado varias veces?

Si. Flash Gordon, El Príncipe Valiente o Little Nemo. Cada vez que aparece una nueva edición con el color presuntamente “original”. Pero no es tan fácil…

P.: ¿Compras las nuevas ediciones si incluyen extras o nuevas recopilaciones para tener toda la colección en el mismo formato?

Normalmente, no. Solo si el anterior está muy deteriorado o el papel y la impresión son mucho peores. Y siendo una obra que me interese mucho, claro.

P.: ¿Eres completista?

Quisiera serlo pero el espacio y el dinero no me lo permiten. Al final lo intento con las colecciones o autores que más me gustan.

P.: ¿Hay alguna serie o autor del que esperes con ansiedad su nuevo trabajo?

Sí, claro, bastantes. Max, Javier Olivares, Lorenzo Mattotti, Taniguchi, Grant Morrison… Del difunto Moebius ya no es posible ¡Snif!

P.: ¿Cuántos tebeos tienes?

Imposible saberlo. Miles, desde luego, pero nunca me he molestado en contarlos. ¡Son casi cinco décadas comprando, leyendo y guardando!

P.: ¿Catalogas los tebeos que tienes?

Lo que está a la vista, no. Solo lo que está en cajas o está oculto por otros que haya delante o está físicamente difícil de ver. No es una catalogación, por tanto, de ese material; solo son listas que indican donde está cada título.

P.: ¿Tiene cada tebeo su lugar asignado o dónde entre lo metes?

Intento mantener el orden porque si guardo alguno “donde quepa” luego me cuesta mucho encontrarlo. Por ello, como dije antes, intento respetar los criterios de colecciones, formatos y autores pero no siempre es posible.  Y cuando termino por guardar alguno en un hueco milagrosamente hallado, luego lo lamento porque al cabo de los meses es muy fácil que se me olvide donde lo puse.

P.: Europeo, manga, americano, novela gráfica ¿Qué tipo de tebeo lees más asiduamente?

Leo de todo si merece la pena pero reconozco que tengo más desatendido el manga. No porque me parezca peor sino porque engancharse a una serie supone bastante tiempo, dinero y espacio en las estanterías.

P.: ¿Cómo guardas los tebeos de Chris Ware?

Buena pregunta. Inevitablemente, en el espacio al que se adapten. Otra cosa ya sería demasiado estresante.

P.: ¿Cuál es el último tebeo que te ha sorprendido?

Viva la vida y El sabor de la tierra, de Edmond Baudoin y Troubs. Dos álbumes sucesivos con la misma idea, llenos de emociones, humanidad, reflexión y mucho arte.

Bueno, y también releer las Ideas negras de Franquin ¡Arrollador!

P.: ¿Qué haces cuando ya no tienes más sitio para guardarlos?

Eso me pregunto yo todos los días. Construyo estanterías en sitios inverosímiles, comienzo a ocupar un segundo trastero (que no está destinado al cómic) y a guardarlos en la librería encima o detrás de los que están a la vista… Lo que conlleva nuevos problemas de clasificación o memoria.

P.: ¿Qué haces con un tebeo cuando no reúne las expectativas? ¿Lo cambias, vendes, donas o lo guardas para darle una segunda oportunidad en otro momento?

Generalmente, me lo quedo. Los que tengo repetidos sí son los que regalo y dono a la biblioteca.

P.: ¿El tebeo digital desplazará al de papel en algún momento?

No estoy seguro, aunque desde luego conocerá un auge mucho mayor a medida que se popularicen más aun los soportes digitales. Egoístamente, espero que no lo desplace del todo mientras yo siga leyendo cómics.

P.: Si consigues la versión digital de un tebeo ¿te deshaces de la edición impresa que ya tenías?

Más bien al contrario. A veces descargo un cómic y resulta que me entusiasma, por lo que me lanzo a conseguir la edición impresa. Quizá no sea muy lógico o sensato (por cuestión de espacio y porque el primero a menudo es gratis y el segundo no) pero volvemos al fetichismo del papel y a que para mí el acto de disfrutar leyendo está asociado a mi sofá favorito, al tacto del libro y quizás a una taza de café o una onza de chocolate. La pantalla del ordenador es para trabajar.

P.: ¿Dudas mucho a la hora de comprar un tebeo o te mueves por impulsos?

No suelo dudar mucho. Algunos los compro porque son obligados, otros porque sigo la serie o el autor, otros por curiosidad y otros por trabajo, si tengo que escribir algo sobre ellos.

P.: ¿Hay algún cómic que te llame pero no te acabes de decidir?

Algunas ediciones históricas o antológicas de material añejo tipo Archivos. Realmente tienen gran valor documental pero hay algunos que al cabo de pocas páginas se te caen de las manos.

P.: ¿Compras habitualmente cómics en inglés o francés?

No compro nada que sepa o intuya que se va a publicar después en español (a no ser que la diferencia entre ambas ediciones sea abismal). Compro en inglés obras difíciles de encontrar o de consulta o recopilaciones antológicas pero no de forma regular. Y, muy ocasionalmente, en francés o en italiano si es imposible encontrarlo de otra manera  y me interesa especialmente el autor o el dibujo.

P.: Si sale la edición en castellano ¿los vuelves a comprar?

Si era en inglés no, en otros idiomas puede.

P.: ¿Algún tebeo inconfesable?

Seguramente alguno de superhéroes.

P.: Después de tantos años como lector ¿consigues mantener la ilusión al abrir un nuevo tebeo?

Claro, constantemente, si no no estaríamos aquí ahora. Otra cosa es que esas expectativas se cumplan al terminar de leerlo. Pero no es tan difícil, creo que nunca hemos tenido una oferta tan amplia y tan estimulante como ahora.

P.: ¿Tapa dura o blanda?

Mejor tapa dura, pero más que nada porque la encuadernación hace la lectura más cómoda.

P.: ¿Brillo o mate?

En general, mate. Porque algunos cómics impresos en brillo tienen unos colores chirriantes. Y porque, con el paso del tiempo, es más fácil que las páginas con papel satinado se queden pegadas ¡Es lo que tiene la humedad del norte!

P.: ¿A que huelen los tebeos?

A papel y tinta. Y a mundos imaginarios donde perderse.

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