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La reforma horaria (RH) impulsa unos hábitos horarios cívicos, potenciando la igualdad entre las personas, las capacidades de buena relación y, sobretodo, la salud y bienestar de los ciudadanos y ciudadanas (Iniciativa por la Reforma Horaria, 2015).

Para conseguirlo, la RH propone cuatro grandes cambios:

  1. Compactar la jornada laboral para salir antes del trabajo (estar en casa a las 18:00h, máximo).
  2. Introducir horarios laborales más flexibles de entrada y salida.
  3. Necesidad de avanzar el horario de la comida (entre 12:00h a 14:00h) y la cena (entre las 19:00h y las 21:00h).
  4. Sincronizar los horarios de las empresas, instituciones y actores sociales y culturales.

Investigación en Prats de Lluçanès

Durante el curso 2017-18 se llevó a cabo un proyecto de investigación en el municipio de Prats de Lluçanès (Barcelona), financiado por la Diputación de Barcelona, que consistió en realizar una diagnosis previa con el objetivo de aplicar la RH en el ámbito educativo.

Concretamente, en este municipio rural de 2.537 habitantes (Idescat, 2019) se encuentra el único instituto de Educación Secundaria de la zona y por lo tanto acoge a los jóvenes de todos los pequeños municipios del territorio.

Esta diagnosis sirvió para detectar las problemáticas existentes en la zona, pero que son extrapolables a otros lugares, y valorar la posibilidad de realización.

Los problemas están en Secundaria

El estudio muestra que en la etapa de Educación Infantil y Primaria sería relativamente fácil aplicar la RH, ya que se respeta el horario de comidas y las horas de finalización de las actividades extraescolares (deportivas, culturales) son oportunas. Sin embrago, los problemas graves se encuentran en la etapa de Educación Secundaria.

En la actualidad, la mayoría de institutos españoles, sobre todo los de carácter público, llevan a cabo un horario distinto al que promulga la RH como horario saludable. Los alumnos de Secundaria y Bachillerato realizan un horario escolar intensivo teniendo dos descansos lectivos (de una duración de unos 15-20 minutos) para desayunar en el centro.

Institut Castell del Quer, en el municipio de Prats de Lluçanès.
Wikimedia Commons, CC BY-SA

Tres desayunos al día

Esto supone que los estudiantes desayunan hasta tres veces al día en algunos casos (una en casa y dos en el instituto) y comen pasadas las tres de la tarde. En las zonas rurales aún se agudizan más los horarios de entrada, salida y comida, ya que hay que sumar el desplazamiento en autobús hasta su población de origen (en el caso del Lluçanès algunos trayectos duran hasta 30 minutos).

También se ha detectado que algunas actividades extraescolares, deportivas y culturales, empiezan muy tarde debido a dos factores: el tiempo necesario para reemprender la actividad después de comer y las instalaciones ocupadas por alumnos de Primaria. Esto implica que los adolescentes inician sus actividades muchas veces a las siete u ocho de la tarde, comportando un retraso en la cena y en la hora de ir a dormir.

Horarios incompatibles con la vida saludable

Estos horarios no solo tienen una connotación negativa en lo que se refiere a un estilo de vida saludable. Por una parte, también impiden que muchos de los estudiantes no puedan comer con sus familias, ya que la hora media de la comida en España es a las 14:00h, debido mayoritariamente a razones laborales. Eso produce que los jóvenes terminen comiendo entre las 15:00h y las 16:00h solos.

Por otra parte, como se ha comentado anteriormente, el hecho de terminar tarde las actividades extraescolares conlleva terminar los deberes cuando casi anochece, cenar más tarde e irse a dormir en horas inoportunas. Los jóvenes, por tanto, no tienen tiempo para reunirse con la familia ni pueden descansar las horas necesarias.

La comida, una actividad curricular

Así pues, y siguiendo las directrices del Pacto de la Reforma Horaria (2017), se propone introducir la comida como una actividad curricular dentro del horario lectivo de los institutos. De ese modo, nos aseguraríamos que la totalidad de los jóvenes comen (ya sea menú escolar o bien en fiambrera) en los horarios propuestos por la RH.

Para poder realizar esta propuesta, se tienen en consideración varios aspectos. En primer lugar, se respetan las 30 horas lectivas y las 3 horas de descanso, ya que la hora de comer es el resultado de restar 5 minutos a cada hora de clase.

También se respetan las horas de entrada y salida del instituto, con lo que se evita modificar los complejos horarios del transporte escolar. El hecho de que la actividad de comer pase a ser lectiva implica incorporar contenido curricular y evaluación por parte del instituto.

Otro aspecto importante a destacar para respetar la normativa es que después de la comida se realizará el segundo descanso para evitar hacer tantas horas lectivas seguidas.

Por último, es necesario proponer dos opciones de comida: menú escolar o bien fiambrera (con la posibilidad de calentar la comida y/o ponerla en el frigorífico).

Una vez finalizada la diagnosis, podemos afirmar que la modificación del horario de la comida de los estudiantes de Secundaria y Bachillerato influiría en el resto del horario de tarde. Las extraescolares se podrían iniciar antes, justo a las 15:00h, cuando los alumnos de Primaria aún están en clase.

Además, esta medida favorecería la conciliación familiar, comer y cenar en las horas que se consideran saludables y descansar las horas necesarias. Se trata de un pequeño cambio que convierte en posible la propuesta de ley de la RH en el ámbito de la educación.

Pero para que la reforma horaria deje de sonar a utopía para la sociedad hace falta creer que es posible y actuar desde todos los sectores a la vez. De momento, este es un primer paso.

Artículo escrito con la colaboración de Montserrat Solé i Huguet, maestra de Educación Primaria y Master en Educación Inclusiva.

The Conversation

Laura Domingo-Peñafiel does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

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Author: Laura Domingo-Peñafiel, Profesora del Departamento de Pedagogía – Especialidad: Educación en contextos rurales, Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya