El padre de Sajia no pudo contener las lágrimas cuando la abrazó a pie de pista. La perdió en el aeropuerto de Kabul, en agosto pasado, en medio del caos provocado por la avalancha de miles de afganos que intentaban desesperadamente escapar de su país, y no sabía si volvería a verla. Ella fue la primera en bajar del A400M del Ejército del Aire que aterrizó a las nueve de la noche de este lunes en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid). La acompañaba su novio, que ahora se ha convertido en su marido, porque una mujer no puede andar con un hombre en el nuevo-viejo Afganistán de los talibanes si no es pariente suyo.

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Author: Miguel González López

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