La hora de Cuba (Nuevos tiempos para Cuba)

Recogemos en El PORTALUCO  un interesante análisis de la situación actual de las relaciones comerciales entre Cuba y España así como de las posibilidades de desarrollo a corto, medio y largo plazo, publicado en IBERGLOBAL Los vientos de cambio soplan en la isla caribeña. Aun aferrado a un sistema en el que el Estado es el principal agente económico, el Gobierno ha dado algunos pasos hacia una mayor apertura para cimentar su desarrollo. Cuba se está convirtiendo en un mercado de interés tras el inicio del deshielo de las relaciones con Estados Unidos y las empresas españolas gozan en él de una posición estratégica.

El país cerró 2014 con un aumento del PIB del 1,3%. Una cifra por debajo de lo planificado debido a la reducción del apoyo económico venezolano, la caída en el precio del níquel y unos menores ingresos en divisas.

Las estimaciones sobre el desempeño de 2015 apuntan que el PIB cubano creció cerca de un 4%, aupado por el incremento de las remesas, del turismo y, según destacan algunos analistas, por la influencia positiva de algunas reformas y por las repercusiones de las medidas de acercamiento adoptadas por la Administración de su vecino del norte, Estados Unidos.

A pesar de no ser una economía de mercado y del embargo comercial estadounidense, Cuba depende del exterior y de la importación de productos para su consumo interno. Su desarrollo económico está condicionado, además, por dos limitaciones fundamentales: un entramado productivo basado en un sistema de planificación central ineficiente y la escasa capacidad de generación de divisas en un contexto en el que la producción está fuertemente vinculada a la importación de materias primas y bienes intermedios.

Reformas y resultados

Algunas de las medidas liberalizadoras adoptadas desde 2011 dentro del proceso de reformas económicas, sobre todo aquellas encaminadas a facilitar la entrada de remesas, han mejorado en parte la situación. Pero las destinadas a diversificar y mejorar un sistema en el que el Estado representa el 90% del PIB apenas han conseguido resultados.

En relación con el segundo freno, los productos clásicos del comercio cubano, como el níquel y el azúcar, requieren de fuertes inversiones y la industria de derivados del petróleo depende de la capacidad de suministro de Venezuela, en una situación de crisis y de bajada del precio del combustible.

La exportación de servicios médicos, que representa un volumen de negocio anual de unos 8.000 millones de dólares, depende igualmente, de forma casi exclusiva, de Venezuela, por lo que el turismo queda, con 2.600 millones de dólares, como la principal fuente estable de ingresos.

Este sector presenta buenas perspectivas de crecimiento, gracias a la mejora de las relaciones del Gobierno de Raúl Castro con el de Barack Obama desde 2014, pero todavía no cuenta con el empuje necesario para financiar el crecimiento del país.

Abriendo las puertas a la inversión

En este contexto cobra especial importancia la aprobación de la Ley de la Inversión Extranjera de 2014. Actualizó la normativa anterior de 1995 para diversificar la estructura de producción, el desarrollo tecnológico y la integración de la economía cubana en las cadenas globales de valor.

La nueva ley permite la inversión extranjera directa (IED) en todos los sectores, salvo en educación, salud y defensa, e introduce varios incentivos fiscales. Establece, además, salvaguardas legales para los inversores y les permite controlar participaciones mayoritarias en las empresas.

Conserva, no obstante, algunas restricciones importantes, como la necesidad de aprobación de los proyectos por parte de la Administración cubana, que además prioriza los mismos y favorece las empresas conjuntas, o la contratación a través de los organismos de empleo estatales.

El Gobierno publicó en 2014 una Cartera de Oportunidades de Inversión que se ofrece a agentes extranjeros. Este documento fue actualizado en 2015 y está disponible en la web de Procuba. Incluye unos 360 proyectos que necesitan de capital exterior y pueden suponer un volumen de negocio de más de 7.500 millones de euros.

Por otra parte, en 2013 se abrió la posibilidad de radicarse en laZona Especial de Desarrollo (ZED) Mariel. Esta iniciativa ofrece, entre otros aspectos, mayores facilidades para realizar una inversión 100% extranjera sin contar con la presencia de una empresa estatal cubana, una ventanilla única y un régimen tributario más favorable.

Socios de referencia

Los proveedores principales de Cuba son Venezuela, que representa cerca del 40% de sus compras, China y España. Nuestras ventas experimentaron una caída del 13% en 2014 frente al año anterior, pero 2015 ha supuesto un notable auge de las mismas.

Según los datos existentes de ese último ejercicio, que comprenden los meses de enero a octubre de 2015, las exportaciones españolas crecieron un 40% hasta alcanzar un valor de 777 millones de euros y marcaron un récord en la serie histórica.

Aunque Cuba no ofrece datos sobre IED, más de la mitad de los proyectos realizados provienen de países de la Unión Europea. España tiene aquí un papel protagonista como principal inversor en una amplia gama de sectores como el turismo, los servicios financieros o el suministro de agua, con empresas españolas formando parte de más de 30 sociedades mixtas y 50 contratos con la Administración hotelera.

Cuba

Canadá es otro importante inversor tradicional en el turismo y la producción de níquel. Los otros socios habituales, Venezuela, Brasil y China, le siguen en importancia.

El deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba supone la apertura de nuevos mercados para las empresas, sobre todo en el caso de un hipotético final del embargo, pero también el ingreso de nuevos competidores y una clara amenaza para el statu quo.

Varios países han movido ficha para mejorar su posición en Cuba. Así, por ejemplo, el último año ha sido testigo de la visita de numerosas delegaciones comerciales, como las procedentes de los Países Bajos y Francia, en el segundo caso encabezada por el presidente François Hollande, o del acuerdo para la apertura de una oficina comercial en la isla por parte de Alemania.

A nuestro favor, aspectos como la cercanía cultural, el idioma y el trabajo previo realizado. Tal y como señala Xulio Fontecha, gerente de Epromext  y presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, “nuestras empresas y productos tienen una excelente imagen y los empresarios cubanos se sienten cómodos y seguros negociando con sus homólogos españoles”.

Reforzando las relaciones

Dentro de las medidas puestas en marcha por el Gobierno español para reforzar los lazos económicos con la isla, en consonancia con el creciente interés de nuestras empresas, destaca la reciente firma de acuerdos de cooperación, así como la condonación de parte de la deuda cubana a corto plazo, unos 200 millones de euros, y la refinanciación del resto a 10 años.

COFIDES ofrece, además, desde 2015 la Línea de Financiación Cuba con un presupuesto de 40 millones para empresas españolas que pongan en marcha negocios en la isla. Por su parte, CESCE ha ampliado la cobertura para las firmas que trabajen en este mercado hasta un límite de 30 millones de euros en operaciones a corto plazo con una garantía de hasta el 80% de la inversión.

Existe un Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, en vigor desde 1995, y un Convenio para evitar la Doble Imposición y Prevenir la Evasión Fiscal, firmado en 1999.

Un mercado complicado

Con poco más de 11 millones de habitantes, la isla caribeña ofrece un mercado pequeño y con un poder adquisitivo relativamente bajo. Destaca por poseer un entorno para los negocios complejo y con mucha carga burocrática, en el que el Gobierno mantiene un estricto control del comercio exterior a través de empresas estatales especializadas por sectores económicos concretos.

A pesar de la existencia de nuevos actores en la urdimbre comercial, como los trabajadores por cuenta propia y las cooperativas, ninguno de ellos tiene posibilidades de importación directa, ni puede ser socio directo de empresarios o firmas extranjeras. El socio e interlocutor comercial para cualquier empresa foránea será siempre una compañía pública cubana.

Otro rasgo importante es que las compras son a plazo, generalmente a 360 días, por lo que la financiación es un punto decisivo a la hora de entrar en el mercado cubano. En ocasiones, puede ser el factor determinante de una decisión de compra.

A ello hay que añadir que las oportunidades comerciales están condicionadas a la disponibilidad de divisas por parte de la compradora, lo que puede implicar restricciones de bienes no esenciales. Además, las barreras arancelarias y fiscales pueden encarecer notablemente el producto, por ejemplo mediante la aplicación por parte de las empresas estatales de un “margen comercial” de entre el 80% y el 240%.

No obstante, y una vez se conocen estos obstáculos y todos los pasos que hay que dar, la realidad señala que existen buenas posibilidades de exportación e inversión en casi todos los campos, tal y como demuestra la variedad de las actividades españolas, que abarca un amplio número de sectores económicos.

Múltiples oportunidades

Las industrias que generan divisas, como el turismo, la producción de níquel, azúcar y tabaco, o la biotecnología, son las que tienen una mayor capacidad de compra y, por tanto, las que presentan oportunidades de ventas e inversión más claras para las empresas españolas. Estas también pueden surgir en otras actividades que estén siendo priorizadas por la Administración cubana.

Cuba

La oferta de la Cartera de Oportunidades de Inversión alcanza prácticamente todo el espectro económico, desde la confección textil o la industria ligera a la producción de alimentos. En muchos casos, se trata de atender la demanda interna, muy dependiente de las importaciones, como en el caso de los productos alimenticios, área donde representan un 70% del mercado y mueven unos 2.000 millones de dólares anuales. Se valoran especialmente aquellos proyectos que aporten un mejor acceso a los mercados exteriores y tecnología.

TURISMO. La isla cuenta en la actualidad con cerca de 350 hoteles y una capacidad total de alojamiento de unas 60.000 habitaciones, en su mayoría de cuatro y cinco estrellas.

Casi tres millones de turistas extranjeros, un millón de ellos canadienses, visitan Cuba cada año. Además, se espera que la desaparición de las restricciones de viajes para los visitantes estadounidenses suponga un impulso importante a medio plazo.

Por todo ello, existe un amplio margen de desarrollo para el sector, al igual que para la creación de infraestructuras como aeropuertos o terminales de cruceros preparadas para el turismo masivo.

CONSTRUCCIÓN. Las empresas brasileñas -responsables de las instalaciones portuarias de Mariel- y francesas dominan este mercado, pero Cuba necesita modernizar sus infraestructuras de transporte y construir nuevos hoteles. La reconstrucción y rehabilitación de edificios antiguos y de viviendas abre nuevas vías de negocio con socios locales, que requerirán además de nuevos equipamientos.

ENERGÍA. Uno de los objetivos del Gobierno cubano es cambiar la matriz energética a través de un amplio programa de inversiones, según una estrategia que también están desarrollando otras economías de la región. Aunque no se alcancen las previsiones de destinar casi 4.000 millones de dólares durante los próximos años, sí hay una apuesta decidida por las energías renovables y, especialmente, por la generación eólica.

Presencia española en Cuba

Más de 250 firmas españolas trabajan en la isla y avalan el importante papel que desempeña nuestro país en esta economía en sectores tan diversos como el cemento, las telecomunicaciones, la gestión o las bebidas, actividad en la que, por ejemplo, Bodegas Fernando Castro inauguró en 2014 su primera oficina comercial en La Habana “con el objetivo de consolidar la firma dentro de la zona del Caribe”.

Pero, sin duda, el sector turístico español es el buque insignia de la presencia en Cuba con más de 10 cadenas hoteleras operando en este país. Meliá fue la primera en llegar hace más de 25 años y de ese primer establecimiento ha pasado a contar con una treintena de hoteles en lugares como Varadero, Cayo Coco o La Habana.

Iberostar administra una decena de establecimientos, mientras que otras firmas como Roc, Barceló, Hotusa o NH  también gestionan varios hoteles en los principales destinos turísticos.

La industria auxiliar de este mercado ofrece igualmente oportunidades que empresas como Hotelsa están aprovechando. Este grupo, dedicado a la fabricación y comercialización de productos alimenticios y bebidas para la hostelería, se convertirá a principios de este año en la primera empresa extranjera en construir una fábrica en la nueva ZED Mariel.

Desde la firma apuntan que su filial, con un 100% de capital extranjero, supondrá una inversión de seis millones de euros y dará trabajo a 50 personas. “La instalación contará, además, con un laboratorio de control de calidad e I+D para adaptar las materias primas locales a los productos y procesos de la empresa”.

La banca española ha participado también de este interés por el mercado cubano. Aunque su presencia es fundamentalmente de asesoramiento, enseñas como CaixaBank o Sabadell ya han tomado posiciones allí con vistas a una expansión futura. BBVAabrió su oficina de representación en 1995, pero es Bankia quien tiene un papel más relevante, gracias a su participación del 60% en Corporación Financiera Habana, heredada de la antigua Caja Madrid.

EPROMEXT. Esta empresa forma parte de un grupo empresarial del sector de la maquinaria de construcción con sede central en La Coruña. Tras más de 25 años de presencia en Cuba, distribuye algunas de las marcas de referencia de esta industria desde sus oficinas en La Habana y ofrece un servicio de posventa a pie de obra “que nos asegura la fidelidad de los clientes locales”, apunta su gerente general, Xulio Fontecha.

De este modo, trabaja en los principales polos de desarrollo hotelero y en sectores estratégicos como el níquel, el arroz o el azúcar. Fontecha considera que “la construcción será fundamental en los próximos años para el desarrollo del país y esperamos estar presentes en la edificación de hoteles, un ámbito que tiene que recibir un fuerte impulso si de verdad Cuba quiere convertirse en una potencia turística”.

El directivo de Epromext también cree que surgirán nuevas oportunidades vinculadas a la creación del resto de infraestructuras, como carreteras o la ampliación de aeropuertos, así como al desarrollo de centros comerciales y espacios de ocio. “Otro campo que debe recibir importantes inversiones es el de la agricultura, para reducir la importación de alimentos, y ahí también nuestra empresa está presente, por lo que nuestro futuro en Cuba está garantizado”, concluye Fontecha.
JAVIER GARCÍA CUESTA