Llevamos años hablando de las consecuencias de la actitud irresponsable frente al medio ambiente y el cambio climático que, día a día, empezamos a sufrir de manera alarmante. Se publica un gran número de estimaciones y proyecciones acerca del comportamiento del comercio e inversión mundiales y de los movimientos internacionales de migrantes, turistas y estudiantes en medio de esta pandemia COVID-19. Nuevas estadísticas nos actualizan el impacto del COVID-19 en la globalización. La realidad nos ahoga. La pandemia actual supera el impacto que tuvo la Gran Recesión, en las consecuencias sociales, sanitarias y económicas. Y el comportamiento real o estimado del comercio, las capacidades militares, los turistas o la cooperación al desarrollo en los primeros meses del año 2021 o, incluso el de los primeros trimestres del 2022.

El hombre no tiene respuesta, ni mecanismos de actuación para estos retos.

Este panorama favorece a la aparición de ingobernables condiciones sistémicas, en especial a los países mas desfavorecidos económicamente, que carecen de respuestas para atajar los retos asociados a estas circunstancias. Manifestaciones y reclamos de negacionistas o manipulados por intereses foráneos, agravan las posibilidades de encontrar una respuesta medianamente válida.

El trinomio: Globalización, Cambio Climático y Pandemia, es aterrador. Sus analogías en consecuencias socio-económicas son claras y directas.

De la misma forma que, en los aspectos medioambientales y del cambio climático, los diferentes colectivos científicos no poseen una determinación unánime de actuación, por razones mas que científico-técnicas de intereses poderosos, en los aspectos de la globalización una guerra sorda entre occidente y el oriente por la prevalencia e imposición de criterios e intereses con el 5G como punta de lanza, y otras florituras electrónicas que nos atenazan nuestras economías e incluso nuestro día a día. Menos son las discrepancias en cuanto a, como actuar y proceder con la pandemia y sus nuevas cepas, porque menos es el conocimiento científico y la certeza de las medidas adecuadas.

Nadie puede negar que a nivel macroeconómico la combinación de estos tres grandes problemas: pandemia, medioambientales y globalización, tienen repercusiones de difícil afronta por las grandes economías e imposible para las medianas y no digamos pequeñas economías mundiales. Lo mismo que la vacunación contra la COVID-19, que en los países mas desarrollados rozan o sobrepasan el 70% de la población vacunada con dosis completa, en países del tercer mundo las cifras apenas llegan a pocas unidades, véanse las cifras del África, Oceanía o America Latina, por solo citar los más significativos.

Este cuadro diagramático de la vacunación mundial[1], habla por sí solo.

Los mayores niveles de vacunación de la población están concentrados en Europa (España 72,3%, UK 65,1% Alemania, 61,1%, Francia, 61%) y el norte de America (Canadá 68,4% y EE.UU. 53,6%) y las de menor índice en India (11,7%) y Pakistán (9,0%), o Indonesia (14,1%) y las cifras menores en África (Rep. Demo. Congo 0,09%; Sudan 1,45%; Uganda 1,17%; o Burkina Faso 0,17%).

Sin mucho ahondar en el tema, las mismas dramáticas circunstancias atenazan a los países cuando se habla de la conjunción de factores G-P-MA, para cuya combinación de acciones el hombre no tiene respuesta, ni mecanismos de actuación frente a los retos que ellos imponen.

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 10 de septiembre de 2021

[1] Fuente: Our world data – https://ourworldindata.org/coronavirus

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Author: viajes24horas

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