Los años hacen olvidar que los partidos políticos nacieron corruptos. Tras la experiencia de las tímidas Asociaciones Políticas creadas por Arias Navarro en 1974 en España se aprobó la creación de partidos políticos por la Ley sobre el Derecho de Asociación Política.

Según información de la web de la SER a los escasos siete meses desde la muerte de Franco pero en la vida política, a pesar del clima enrarecido por la incertidumbre y la novedad, las Cortes preconstitucionales bullían entre propuestas, plenos, ponencias y votaciones de diversos proyectos de reforma democrática.

Uno de esos pasos previos hacia el sistema actual fue la Ley sobre el Derecho de Asociación Política, que comenzó a tramitarse el 8 de junio de 1976 y entró en vigor ocho días después. En ese impasse, también se planteó —con menos éxito— la modificación del Código Penal, lo que constreñía a la nueva norma bajo la rigidez de la legislación franquista.

Hasta ese momento, las fuerzas opositoras con estructura y jerarquía de partido estaban organizadas en el exilio. Dentro de España, la oposición se vertebró en Coordinación Democrática —la popular «platajunta»—, integrada por sectores de diversa tendencia: desde democristianos hasta socialdemócratas, pasando por sindicalistas y figuras cercanas a Juan de Borbón o al PCE.

Los procuradores de Cortes —entonces no había diputados— más inmovilistas no tardaron en mostrar sus discrepancias con la propuesta de la asociación política, y como ya hicieron ante una medida similar en 1974, se opusieron con total rotundidad por considerar la pluralidad ideológica que acarrearían los partidos políticos, contraria a los postulados del Movimiento Nacional.

El primer paso de Adolfo Suarez

Uno de los ponentes a favor del proyecto de Ley fue Adolfo Suárez, todavía ministro-secretario general del Movimiento, que gracias a su peso dentro del aparato político franquista, contribuyó a disipar las numerosas dudas de una parte de los procuradores. Desde la tribuna de oradores, Suárez apeló con convicción a la necesidad de avalar una reforma «pensada para la libertad y concebida como un importante instrumento para la democracia», con el objetivo de «construir un amplio sistema de libertades políticas para todos».

Finalmente la propuesta salió adelante con 338 votos a favor, 91 en contra y 25 abstenciones. Quedaba emprendida así la transición hacia el pluripartidismo y la democracia representativa en nuestro país.

Pero no sería hasta 2002 que se autorizan los Partidos Políticos como tales. La Ley de Partidos fue aprobada el 27 de junio de 2002 a partir del proyecto de Ley Orgánica de Partidos Políticos remitida por el Consejo de Ministros de España a las Cortes Generales el 19 de abril de 2002

Financiación exterior

La financiación para los partidos llegó desde el exterior. La socialdemocracia alemana y Venezuela financió al PSOE mientras que el Rey medió con los países árbaes para que financiaran a UCD

Un episodio bochornoso de la Transición democrática española se conoció con la publicación del libro de memorias The Shah and I (El Shah y yo), de Amir Asadollah Alam, primer ministro de Persia (actual Irán) y hombre de confianza del sha Reza Pahlevi. Por dicha obra se supo que, en junio de 1977, el rey Juan Carlos de Borbón escribió una carta al Sha, al que se dirige como “hermano”, solicitándole diez millones de dólares para financiar a la UCD de Adolfo Suárez

La famosa carta del Rey

La carta, redactada en francés, y publicada posteriormente en NUEVODIARIO y otros muchos medios, con la dirección y la despedida manuscritas por el propio monarca, no tiene desperdicio. La reproducimos íntegra:

Mi querido hermano:

Para empezar quisiera decirte cuán inmensamente agradecido estoy porque hayas enviado a tu sobrino, el príncipe Shahram, a verme, facilitándome así una respuesta rápida a mi petición en un momento difícil para mi país.

Me gustaría a continuación informarte de la situación política en España y del desarrollo de la campaña de los partidos políticos, antes, durante y después de las elecciones.

Cuarenta años de un régimen totalmente personal han hecho muchas cosas que son buenas para el país pero al mismo tiempo dejaron a España con muy deficientes estructuras políticas, tanto como para suponer un enorme riesgo para el fortalecimiento de la monarquía. Después de los seis primeros meses de gobierno de Arias, que yo estuve igualmente obligado a heredar, en julio de 1976 designé a un hombre más joven, con menos compromisos, a quien yo conocía bien y que gozaba de mi plena confianza: Adolfo Suárez.

Desde aquel momento prometí solemnemente seguir el camino de la democracia, esforzándome siempre en ir un paso por delante de los acontecimientos a fin de prevenir una situación como la de Portugal que podría resultar aún más nefasta en este país mío.

La legalización de diversos partidos políticos les permitió participar libremente en la campaña electoral, elaborar su estrategia y emplear todos los medios de comunicación para su propaganda y la presentación de la imagen de sus líderes, al tiempo que se aseguraron un sólido soporte financiero. La derecha, asistida por la banca de España; el socialismo, por Willy Brandt, Venezuela y otros países socialistas europeos; los comunistas, por sus medios habituales.

Entretanto, el presidente Suárez, a quien yo confié firmemente la responsabilidad del gobierno, pudo participar en la campaña electoral solo en los últimos ocho días, privado de las ventajas y oportunidades que expliqué ya anteriormente y de las que se pudieron beneficiar los otros partidos políticos.

A pesar de todo, solo, y con una organización apenas formada, financiado por préstamos a corto plazo de ciertos particulares, logró asegurar una victoria total y decisiva.

Al mismo tiempo, sin embargo, el partido socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado, lo que supone una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía, ya que fuentes fidedignas me han informado que su partido es marxista. Cierta parte del electorado no es consciente de ello y los votan en la creencia de que, con el socialismo, España recibirá ayuda de algunos grandes países europeos, como Alemania, o en su defecto de países como Venezuela, para la reactivación de la economía española. Por esa razón es imperativo que Adolfo Suárez reestructure y consolide la coalición política centrista, creando un partido político que sirva de soporte a la monarquía y a la estabilidad de España.

Para lograrlo, el presidente Suárez claramente necesita más que nunca cualquier ayuda posible, ya sea de sus compañeros o de países amigos que buscan preservar la civilización occidental y las monarquías establecidas.

Por esta razón, mi querido hermano, me tomo la libertad de pedir tu apoyo en nombre del partido político del presidente Suárez, ahora en difícil coyuntura; las elecciones municipales se celebrarán dentro de seis meses y será ahí más que nada donde pondremos nuestro futuro en la balanza.

Por eso me tomo la libertad, con todos mis respetos, de someter a tu generosa consideración la posibilidad de conceder diez millones de dólares como tu contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española.

En caso de que mi petición merezca tu aprobación, me tomo la libertad de recomendar la visita a Teherán de mi amigo personal Alexis Mardas, que tomará nota de tus instrucciones.

Con todo mi respeto y amistad.

Tu hermano,

Juan Carlos

Los bancos siempre al quite

Los bancos también juegan su papel condonando créditos a cambio de favores.

En la acera de enfrente, durante los años de la Transición, una organización vinculada al socialismo alemán se encargó de financiar y organizar a los miembros del PSOE para frenar el avance del PCE.

Por aquel entonces el presidente de Venezuela era Carlos Andrés Pérez de Acción Democrática (AD). El mandatario venezolano presidía también la Internacional Socialista, una alianza de partidos socialdemócratas de todo el mundo, y era muy amigo de Felipe González, presidente del PSOE.

Una amistad de favores

Tal como explicó el propio Felipe González en un artículo publicado en el diarioEl País‘, con Carlos Andrés Pérez los unió una amistad de «cuatro décadas».

Si bien el líder socialista no reconoce que haya habido un apoyo económico, sí deja en claro que el dirigente venezolano lo ayudó mucho en los comienzos de su carrera política. Así cuenta como lo llevó en su avión a Madrid cuando los partidos políticos aun no estaban legalizados; o como le dio consejos durante los primeros años de su gobierno en los ’80.

Las grandes constructoras apostaron durante años por la financiación de los partidos. Estas empresas solían apostar a todos las opciones para asegurarse las futuras concesiones llegase quien llegase al gobierno

El caso FILESA del PSOE

Con Filesa quedó acreditada la financiación irregular del PSOE nacional con más de 1.200 millones de pesetas obtenidos de forma ilegal (7,21 millones de euros de 1990), equivalentes a 15,6 millones de euros en julio de 2020

Y Bárcenas tira de la manta en el PP

Luego vinieron los casos del PP que aún se juzgan y son bien conocidos

Ya en 2019, una vez reajustada la financiación los españoles somos los principales fuentes de financiación para los partidos y en los distintos Presupuestos se destinan entre 200 y 300 millones de euros anuales en subvenciones a las formaciones políticas.

Los bancos prestan y recogen beneficios

En 2020 el PSOE pidió 10,3 millones al ICO para financiar el ‘asalto al poder’ de Sánchez

Todos los partidos políticos españoles pagaron campañas publicitarias en los medios de comunicación con dinero de donantes. Una costumbre muy utilizada era la de facturar a una empresa X las cuñas de radio emitidas en favor de un partido… en Cantabria todos lo hicieron durante años…

Antonio Mora Ayora