El viaje de La caza (The Hunt) al cine ha sido un tanto accidentado: poco después del lanzamiento de su tráiler y de anunciarse su fecha de estreno, el 27 de septiembre de 2019, su estreno se canceló debido a un tiroteo masivo en Estados Unidos (como si no sucediesen cada dos por tres…).

Finalmente, se anunció que el 13 de marzo de 2020 llegaría a las salas norteamericanas… en las que solo estuvo proyectada una semana, debido al cierre de los cines por la pandemia del COVID-19, siendo lanzada en vídeo bajo demanda al poco tiempo.

En España, su estreno programado para abril fue obviamente cancelado, con ese áurea de “película prohibida” que luego resulta no ser para tanto. Efectivamente, La caza (The Hunt) no es para tanto, pero al menos es divertidísima.

La caza (The Hunt) es, en esencia, un Battle Royale (2000) entre azules y rojos, demócratas y republicanos, catetos y progres.

Es mejor no decir mucho más porque si algo sorprende de la película de Craig Zobel es cómo va jugando con las expectativas del espectador, partiendo de la convicción de que este se conoce todos los mecanismos, trampas y clichés del cine de género.

Y no es que el film no caiga en algunos de ellos, pero lo hace siendo plenamente consciente, sin aparentar ser más inteligente de lo que en realidad es… pero sí más ofensiva.

El guion escrito por Nick Cuse y Damon Lindelof (sí, el de Perdidos, The Leftovers y Watchmen) se centra más en satirizar haciendo chistes a costa de ambos bandos que en construir una historia que funcione como alegoría política. Sin embargo, al tener menos miedo de ser ridícula que a ser demasiado gore, La caza (The Hunt) se convierte en un una desvergonzada y muy disfrutable comedia negra con un parecido razonable con los sketches de los Looney Tunes.

La caza (The Hunt) está plagada de personajes exagerados y paródicos, y en medio de ellos, se encuentra la misteriosa mujer a la que encarna Betty Gilpin. Muy en la línea de las Scream Queens vistas en Tú eres el siguiente (2011) y Noche de bodas (2019), Gilpin se adueña de la película con un carisma, aplomo y vis cómica muy peculiares, metiéndose fácilmente al público en el bolsillo.

Destaca asimismo la participación de Hilary Swank, puesto que no se toma en serio a sí misma, justo lo opuesto de lo que suele hacer. O quizás sí que lo haga, pero tanto, que se pasa directamente al otro lado del espectro. El caso es que funciona, y el enfrentamiento, tanto físico como verbal, que mantiene con Gilpin es maravilloso y de lo mejor del conjunto.

En definitiva, La caza (The Hunt) se vale de la ascendente crispación política que se vivio en Estados Unidos desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca para crear un thriller trepidante, cafre y deliciosamente grotesco.

¿Podría haberse hilado más fino?

Desde luego que sí, pero hace tan buen trabajo realzando las actitudes extremas y polarizadas de los dos bandos, con tanta gracia y descaro, que funciona estupendamente.

Aquellos que se consideren “apolíticos” siempre pueden ignorar la lectura satírica y quedarse con el baño de sangre, aunque sería una lástima porque le resta la mitad de la diversión

Patxi Álvarez