Los drones y su tecnología están viviendo momentos de continuo desarrollo, por lo que merece un permanente estudio y observación, dada la cualidad humana de innovar en todos los terrenos, incluidos los ilegales.

La privacidad de las personas está en juego, así como nuestra seguridad física por una manipulación descontrolada del dron. El espionaje, tanto personal, industrial o con otros fines ilícitos o el tráfico de drogas o ataques terroristas podrían ser también sus objetivos.