Disney es una máquina de hacer billetes y lo único que le importa es que la máquina no pare. Durante el siglo XX, la compañía del ratón se especializó en los dibujos animados e innovaron en muchos campos (por ejemplo, con su Blancanieves -1937-, primer largometraje de dibujos). En el siglo XXI ya no hay espacio para la innovación. En esta época de la inmediatez, se lleva lo de usar y tirar. Ganar billetes y a otra cosa. Y ahí estamos.

¿Qué es esta Jungle Cruise? Pues un producto de ganar billetes. Ya está. Los directivos habrán pensado: Juntamos los dos actores de moda (La Roca y Emily Blunt), le metemos todos los efectos especiales a tope (bueno, no tan a tope), copiamos y pegamos de otras películas de aventuras (desde Indiana Jones, pasando por Piratas del Caribe, Jumanji y acabando con La Reina de África) y ala a correr. Pues no, eso no es cine. Será otra cosa, pero no es cine y además, es aburrido.

Para empezar, no hay guion: Todo es absurdo y no sigue una lógica. El humor es muy limitado (de caca, culo, pis y caída al agua con pirañas y tal). Los efectos especiales también son un poco especiales (la fiera parecía de la época de Jumanji, allá por 1995). La química entre los protas es nula. Los buenos son muy buenos, los malos son muy malos. El empoderamiento femenino otra vez metido con calzador hasta en la sopa (aquí lo acompañan con un partener -su hermano- que encima es gay). Y así, todo…. Un rollo.

Y encima, como el director es español, pues metemos a Dani Rovira y a Quim Gutiérrez en el meollo, al estilo de Barbossa en Piratas del Caribe (maldición mediante) pero en unos papeles que dan risa y no aportan nada. Una pena.

Total, aburrida y sin sustancia. De cabeza al baul de los olvidos…..:

Cosas incongruentes que sacan de quicio:

– Que estamos en los años 20 del siglo XX. ¿A quién ponemos de malo? A un alemán, claro. Y con uniforme, of course
– Que el malo podría ir en barco para perseguir a los protas… No, mejor en un submarino y que vaya por el Amazonas.
– Que el submarino les dispare torpedos y que los protas puedan desviar el barco con cuerdas y tal…. Bufff
– Que tras mil peripecias por el río, se encuentren con unos nativos falsos que resulta que son los amigos del prota que vivien en el pueblo ¿Pero cómo han llegado hasta allí? Y si es tan fácil llegar allí, ¿porqué puñetas tienen que navegar por los rápidos y pasar por tantas penurias?
– Que la Roca no es Frank, es Francisco, un español (sí, tiene pinta de ser de Cuenca) que lleva 500 años viviendo al lado del río por una maldición, pero nadie se acuerda de él desde la conquista cuando tendría que ser conocido como «el-fantasma-que-siempre-ha-estado-aquí».
– Que llegan todos a un punto del río Amazonas y con algo mecánico quitan el tapón y se va toda el agua y aparece un pueblo entero. Que no es la charca del tío Venancio, no. Estamos hablando del Amazonas.
– Que las luchas entre los buenos y los malos dan pena. La fiera, también.
– Y que el final, como debe ser, los buenos se salvan y los malos al hoyo. Pues en plan Disney, ¿qué os esperábais?
Total, una plasta. Mejor Jumanji (incluso la de 2017).

Una más de las que nos tiene acostumbrados la factoría Disney.

Las «minorías» al poder y un festival de gráficos generados por computadora. Que el argumento termine en ridículo y las giras en la trama den vueltas cada 15 minutos, no importa. Que la construcción y desarrollo de los personajes terminen en una autentica payasada, menos.

Pasen y vean, y por cierto paguen el plus por ver esto en Disney+.

Terminé pidiendo por favor que acabara.

Patxi Álvarez @patxosovic