Jekyll & Hyde
Jekyll & Hyde

Bang comienza una nueva colección de adaptación de clásicos y lo hace con la creación de Robert Louis Stevenson. Toda una reflexión sobre la dualidad de las personas a la que Tyto Alba añade sus sugerentes acuarelas. Hablamos con el dibujante sobre la obra.

 ¿Qué es “Jekyll & Hyde”?

Es una adaptación del clásico de Stevenson realizada para una colección que está dirigida a un público adolescente, aunque por supuesto también puede interesar a un lector más adulto.

¿Cómo surge la obra?

Es un encargo de Bang ediciones para una colección que apenas empieza, así que aún era todo bastante experimental, también se barajaron otros títulos pero al final escogímos centrarnos de momento en los más clásicos. Yo escogí Jekyll y hyde porque al tener el original una extensión muy breve me dejaba un espacio y una libertad que con una obra más extensa cuesta más porque  a veces te lo pone más complicado al tener que resumir una historia muy larga en pocas páginas.

Jekyll & Hyde
¿Cómo te acercas al texto de Stevenson?

En un principio no veía por donde aportar algo nuevo o ser original por tantísimas veces que se ha adaptado incluso en cómic. Me centre más en disfrutarlo. La decisión por parte de los editores de un formato concreto con dos filas de viñetas por páginas me ayudó en centrarme en resolver esos asuntos más técnicos y que funcionase el poder narrar de esa manera.

El relato ha sido adaptado a todos los medios y forma parte de la iconografía universal. ¿Es complicado mostrar una aportación a un clásico universal?

Charlando con los editores se comentaba la posibilidad de una adaptación literal con el argumento de que muchos jóvenes no conocen la historia, pero dudo que sea así, ciertamente la transformación de Jekyll en Hyde forma parte de una iconografía universal que ha aparecido en muchísimos sitios y de muchísimas maneras. Mientras lo dibujaba cerca de mi casa abrieron una peluquería que se llama Jekyll and Hyde… No creo que se pueda adaptar literalmente sin que el personaje principal quede como un tonto al no saber que Jekyll es Hyde, mientras cualquier persona lo sabe sin ni siquiera haber leído el libro. Eso es algo que hay que solucionar de alguna manera mostrando por ejemplo la transformación desde un principio.

En el libro es diferente y se puede leer una y otra vez por la maestría con la que está escrito, pero con un cómic o una película es distinto.

Jekyll & Hyde

Destaca la cuidada edición de la obra, que se publica de forma simultanea en nuestro mercado y en el francés.

La verdad esq ue me gusta mucho cómo ha quedado, soy un gran fan de las ediciones infantiles de Mamut que también hacen y me encantó tener un libro dentro de ese tipo de formato.

Destaca la ambientación de la época, a la que tus acuarelas se adaptan a la perfección.

Me inspire mucho en fotos antiguas, en grabados y también en varias adaptaciones al cine, quizá más en las dos primeras versiones que existen, ambas muy buenas películas.

La dualidad está muy presente tanto en el protagonista como en la propia obra.

Bueno, ese es el tema del libro y es un asunto que me preocupa mucho. Esa dualidad que nos afecta a todos o que más bien somos. También está lo que sería la sombra en la psicología. Ahí caben muchos de estos asuntos y mi mayor preocupación era abordarlo en un punto medio, no demasiado profundamente para que fuese accesible al lector joven y también para no ser demasiado pesado.

Jekyll & Hyde

En la primera mitad el peso recae en una narración de los hechos mientras que en la segunda parte la voz del narrador se vuelve protagonista y tienes que desarrollar una iconografía más compleja para mostrar los estados del ánimo por los que atraviesa el mismo.

Esto lo vi claro al releer el libro. Me di cuenta de que la primera parte de podía narrar sin necesidad de un texto en off, mientras que la segunda parte era básicamente la carta que escribe Jekyll.

Me pareció una manera de hacerlo más ameno. Pero es cierto que esa segunda parte se volvió complicada de hacer. En cierta manera me divirtió porque era como un reto y tenía que hacer uso de esa iconografía cada vez más compleja para no repetirme y hacerlo entretenido de leer.

Las acuarelas, marca de la casa, aportan un aliento clásico al relato.

No pensé si era lo más adecuado o no hasta que me decidí por la acuarela para la ambientación de ese Londres nocturno y neblinoso.

Jekyll & Hyde

Es tu primer trabajo con Bang que muestra una voluntad de renovar sus planteamientos y catálogo.

Esta nueva colección pinta muy bien, recomiendo el primer libro que es de Sandra Hernández «el hombre que plantaba árboles»

No es la primera adaptación de un libro. En la librería el libro coincidirá con “El olvido que seremos”, adaptación de la obra de Héctor Abad Faciolince.

Hacía mucho tiempo que no hacía una adaptación, desde mis comienzos cuando adapte dos obras de Gabi Martínez. Me gusto el libro de Héctor y me pareció interesante también como reto hacer algo diferente. Me parece di vertido haber hecho seguidas dos adaptaciones tan distintas y de tan diferente extensión.

 ¿Cómo ha sido la relación con el escritor?

Muy buena, Héctor es una persona encantadora y muy generosa. Me dio total libertad y toda la ayuda que pude necesitar. Hace pocos días estuve en Medellín y pudimos vernos en varias ocasiones, me hizo mucha ilusión.

En la mayor parte de tu producción te acercas a grandes creadores que ya no están entre nosotros. ¿Cambia mucho tener al autor tan cercano?

Cambia en el hecho sobretodo de que habla de su familia. Eso impone porque habla de muertes en la familia, del asesinato de su papá… Me daba mucho respeto llegar a segun que escenas y como abordarlas sabiendo que iba a verlo toda la familia.

La novela gráfica nace en paralelo a la adaptación cinematográfica de la obra por parte de Fernando Trueba. ¿Ha habido algún tipo de relación entre ambas producciones?

No, la película ya estaba terminada antes de que yo empezará. Solo se retrasó el estreno por la pandemia. Yo no quise verla para que no me influyera, lo que si hacía era preguntar a Héctor si aparecía tal o cual escena en la película o como aparecía, para no repetir cosas.

 Es una historia dura que nos remite a tus comienzos, en los que desarrollas obras en las que la carga emocional son muy potentes.

La gran dificultad estaba en hablar de un país que no conocía y encima en una época que tampoco he vivido. Me sentía como un ignorante total. Pero precisamente Héctor prefería a un autor extranjero para que no se centrara demasiado en el tema político y más en las emociones, en la familia. Así que me centre más en todo eso y trate de profundizar en las emociones, en la expresividad de las imágenes y los personajes.

Hablábamos antes de la serie de biografías que has ido desarrollando. ¿Es un capítulo que das ya por cerrado?

En principio no, incluso tengo un par de proyectos en el cajón que todavía van en esa línea. Lo que ocurre es que últimamente me llegan más encargos y, si me interesan, el proceso es más fácil y rápido para llevarlo a cabo que con un proyecto propio, y por otro lado me parece interesante zambullirse en una historia inesperada y que la casualidad de alguna manera te ha hecho que conectes con ella quizá ya desde el momento en que la editorial piensa en ti para hacerlo. Supongo que es un poco lo que pasa con algunos directores de cine. Luego tú personalidad, la manera de contar y los temas que te interesan te das cuentas de que acaban apareciendo igualmente. Quizá influye el hecho de que al adaptar hago también yo mismo el guión, no lo sé.

¿Proyectos?

Actualmente estoy trabajando en dos. Ambos son de nuevo cosas diferentes  a las que estoy acostumbrado ya que uno es una biografía pero con un guión de Raúl Deamo y el otro es de nuevo una adaptación pero en este caso no de una novela sino de un ensayo de bastante éxito. De nuevo me llamó el reto de algo diferente, por un lado de trabajar con un guionista y por el otro de ver si soy capaz de adaptar un ensayo y encontrar las soluciones adecuadas para hacerlo. Espero que de ambas cosas salga algo aceptable.

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