El Reglamento de libre comercio con América de 1778, cuyo nombre completo es Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España a Indias, fue promulgado por el rey Carlos III de España el 12 de octubre de 1778 en el marco de las reformas borbónicas,  abrió al comercio 13 puertos de España. Cuando Sevilla y Cadiz perdieron el monopolio del comercio con América, el Puerto de Santander fue origen de viajes mensuales en los que se llevaba a Cuba la «harina de Castilla» tan valorada en las Antillas, para la elaboración del pan blanco.

En la antigua Inglaterra la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real). Cuando la gente quería tener un hijo, debían solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que debían colgar afuera de su puerta mientras tenían relaciones. La placa decía: «Fornication Under Consent of the King» (F.U.C.K.). Ese es el origen de tan socorrida palabrita.

Durante la guerra de secesión, cuando regresaban las tropas a sus cuarteles sin tener ninguna baja, escribían en una gran pizarra «0 Killed» (Cero muertos). De ahí proviene la expresión «O.K.» para decir que todo está bien.

En los conventos, durante la lectura de las Sagradas Escrituras, al referirse a San José decían siempre «Pater Putatibus» y por simplificar «P.P.» Así nació el llamar «Pepe» a los José.

Cada rey de las cartas representa a un gran rey de la historia:

Espadas:     Rey David

Tréboles:    Alejandro Magno

Corazones: Carlo Magno

Diamantes: Julio César

En el Nuevo Testamento en el libro de San Mateo dice «es más fácil que un camel pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos» el problemita es que San Jerónimo, el traductor del texto, interpretó la palabra camelos» como camello, cuando en realidad, en griego «Kamelos» es aquella soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles, en definitiva, el sentido de la frase es el mismo, pero ¿cuál les parece más coherente?

Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia, se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles. Inmediatamente llamaron a un nativo (los indígenas australianos eran extremadamente pacíficos) e intentaron preguntarle mediante señas. Al notar que el nativo siempre decía «Khan Ghu Ru» adoptaron el vocablo inglés «kangaroo» (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después el significado, el cual era muy claro. Los aborígenes querían decir «No le entiendo».

La zona de México conocida como Yucatán viene de la conquista cuando un español le preguntó a un indígena como llamaban ellos a ese lugar. El indio le dijo: Yucatán. Lo que el español no sabía era que le estaba contestando: «no soy de aquí».