Si uno se deja llevar por los titulares y las noticias dominantes parece que la expansión del virus en China es un peligro e ignora que hace meses que un virus procedente de Estados Unidos es más peligroso. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había advertido que la variante XBB.1.5 -llamada Kraken- es la más contagiosa de todas hasta la fecha en el mundo. Es una variante de origen estadounidense que se detectó por primera vez en Nueva York y Connecticut el pasado mes de octubre.

¿Por qué no Estados Unidos primero?

¿Han oído ustedes que se hayan establecido precauciones ante la llegada de los vuelos de Estados Unidos desde octubre? Habrán oído que se ha hecho con los que vienen de China. Sin embargo, la nueva cepa XBB.1.5 -que actualmente causa más del 40% de todas las infecciones de covid en Estados Unidos- genera un número de hospitalizaciones entre personas mayores de 70 años muy elevado-; de hecho, el análisis de las aguas residuales muestra que el país está actualmente sumido en la segunda peor oleada de infecciones de toda la pandemia.

El número de personas que visitan España procedentes de Estados Unidos era cinco veces mayor que el que proviene de China antes de la pandemia y actualmente son diez veces más. Entonces, ¿por qué no establecer precauciones ante la llegada de los vuelos del otro lado del Atlántico norte? No porque la XBB.1.5 provoque más muertes que las anteriores, sino por su veloz expansión, su resistencia a las vacunas actuales y su posibilidad de mutar generando reinfecciones. Por ello, en este momento es probablemente más peligrosa que las variantes que circulan en China.

La variante estadounidense Kraken muestra 63 veces menos probabilidades de ser neutralizada por anticuerpos en la sangre de personas infectadas o vacunadas que la subvariante de ómicron BA.2, y hasta 49 veces menos probabilidades de ser neutralizada que las BA.4, BA.5 y BF.7 que son las dominantes actualmente en China. Estos linajes del virus ya circulan en Europa. Sin embargo, la subvariante estadounidense es diferente y es más peligrosa, con el aumento imparable de ingresos hospitalarios de personas vulnerables. Esta nueva variante estadounidense del virus amenaza con una probable oleada de infecciones los primeros meses de 2023 en el resto del planeta.

Persistir en las medidas contra el virus

En realidad, a China le llegan ahora las variantes que ya circulan por el resto del mundo, que ya pasaron por Europa. Por ello, que los medios destaquen el virus chino y no todos lo que están circulando en España desde hace un año, es totalmente erróneo. Lo que hay hacer es persistir en cuidar a los mayores y las personas de alto riesgo; y combatir no solo el Covid, sino todas las enfermedades respiratorias.

No deben confundirnos con lo que venga de China -que es improbable- y ocultar nuestras responsabilidades aquí, que son proteger a nuestros mayores y protegernos todos exigiendo que se controle la calidad del aire. Y hay que hacerlo bien.

Lo primero es no cruzarse de brazos. Lo segundo, ser proactivos en lugar de reactivos. Es decir, no es cuestión de ir acumulando un número mayor de casos, de hospitalizaciones y de ingresos en UCIs, y reaccionar solo cuando ya hay una situación alarmante, sino de anticiparse con políticas de salud pública de carácter preventivo. De ir por delante de los virus, y no varios pasos por detrás.

Así como ante otras enfermedades respiratorias

Tenemos el solapamiento de tres picos de enfermedades respiratorias agudas que han confluido; la influenza (gripe estacional), el Virus Respiratorio Sincitial (bronquiolitis) y el SARS-CoV-2 (Covid), con sus variantes.

El de la bronquiolitis afecta sobre todo a niños menores de 4 años, y ha generado un incremento notable no sólo en el número de casos sino también de hospitalizaciones y por desgracia de ingresos en la UCI, hasta el punto de alcanzarse cierto peligro de saturación en las UCIs pediátricas.

Desde luego hay que fomentar la vacunación -de las nuevas formulaciones del Covid y de la gripe estacional- con mucha más fuerza, con mucho más énfasis hacia la opinión pública. No ha habido mensajes en los últimos meses por parte de las autoridades sanitarias insistiendo en la importancia de vacunarse contra los virus respiratorios, ni en mayores de 60 años, ni en niños. Hay cierto silencio de las autoridades respecto a la pandemia.

Pero al ser tres virus respiratorios, podemos combatir los contagios de los tres al mismo tiempo: usando la mascarilla en interiores, cuidando la ventilación y el filtrado del aire, y volviendo a tomar a rajatabla medidas de higiene como el lavado de manos y el uso de gel hidroalcohólico.

Un problema mundial

Pero el otro gran reto, que no se nos olvide, es que estamos ante un problema de salud pública mundial, ante una pandemia global. En este momento, en el mundo, al menos el 67% de la población global ha recibido cuanto menos una dosis, pero eso quiere decir que un tercio de la humanidad está totalmente desprotegida frente al Covid. Sin embargo, la desproporción es enorme: en los países pobres, apenas el 25% ha recibido alguna dosis, y por tanto el 75% está sin inmunizar. Y esto lleva a incrementar la posibilidad de que surjan nuevas variantes, algunas de las cueles pueden ser más transmisibles, o más virulentas, o escapar más a la protección de las actuales vacunas. Además de ser enormemente injusto. Debemos incrementar la vacunación no solo en España o en Europa, sino en todo el planeta.

Eduardo Madroñal Pedraza