EL MUNDO INFORMA QUE: Había plazas en el avión. Podía haberse marchado y ponerse a salvo porque técnicamente ni siquiera es ya el embajador español en Afganistán, dado había sido cesado a principios de agosto por el Gobierno. Sin embargo, Gabriel Ferrán Carrión no se subió el pasado miércoles al A-400M del Ejército del Aire en el primer vuelo de repatriación de España para permanecer en el país asiático y coordinar las tareas de evacuación de los cientos de afganos que todavía están a la espera de salir después de la toma del poder por parte de los talibán.

El hecho de seguir en esa primera línea ha sido aplaudido y alabado en las redes sociales por varios partidos políticos por su compromiso con el éxito de la evacuación y por quedarse más tiempo bajo las difíciles condiciones que se dan en el aeropuerto de Kabul.

Su mandato es continuar con la supervisión para que puedan ser rescatado el mayor número posible de los colaboradores afganos y sus familias, a quienes hay que seguir localizando y conseguir que puedan llegar a salvo al aeródromo. Una tarea en la que están comprometidos 17 policías españoles pertenecientes a los GEO y a la Unidad de Intervención Policial (UIP). Son los últimos 18 españoles que continúan en Afganistán y así será hasta que concluya el operativo.

CONOCEDOR DE ORIENTE PRÓXIMO

El avance talibán cogió a Ferrán haciendo las maletas, ya que estaba de salida porque iba a ser sustituido por Ricardo Losa Giménez, cuyo nombramiento como nuevo embajador en Afganistán está vigente desde el pasado 4 de agosto.

Las circunstancias sobrevenidas por el desenlace de la guerra impidieron que ese relevo se hiciera físicamente efectivo, así que el diplomático ha tenido que lidiar repentinamente con esta crisis como máximo representante español en el país pese a su cese. Es una situación muy distinta a la que imaginó que tendría este mes de agosto cuando supo que iba a regresar a España para cambiar de responsabilidades.

Nacido en Madrid en 1961, llegó a Afganistán hace tres años, donde culminaba una dilatada trayectoria como diplomático con su primera experiencia como embajador. Conoce bien como vivir en un país de mayoría musulmana, dado que ha formado parte de las delegaciones españolas en LíbanoMalasia y Marruecos. Además, fue subdirector general adjunto de Oriente Próximo y el Magreb, entre otras responsabilidades.

LA HISTÓRICA FIRMA DE SU PADRE

La pasión por la diplomacia la heredó de su padre, Gabriel Ferrán de Alfaro, que tuvo un papel relevante para la historia de este país siendo uno de los cuatro firmantes del tratado de adhesión por el que España ingresó en la Comunidad Económica Europea, la actual Unión Europea.

Fue en 1985 y su rúbrica está en calidad de embajador ante Europa, junto a las del presidente del Gobierno Felipe González, el ministro de Exteriores Fernando Morán y el secretario de Estado de Relaciones con las Comunidades Europeas Manuel Marín.

«Gabriel Ferrán padre, primer diplomático español en entrar en la Comunidad Europea, y Gabriel Ferran hijo, último en salir de Afganistán», destaca Ignacio Molina, analista del Real Instituto Elcano y profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.

Quienes han tratado con él personalmente, como el articulista de EL MUNDO Juan Claudio de Ramón, diplomático de carrera, definen a Ferrán como «una persona íntegra, un funcionario ejemplar y un diplomático cabal, apasionado y meticuloso, entregado a su vocación de servicio».

Asimismo, desde los partidos políticos ha recibido elogios y agradecimientos. La diputada del PPAna Vázquez le dio las «gracias» por querer «ser el último en salir del infierno de Afganistán, cuando todos los españoles sean evacuados».

«Cesó hace dos semanas y, pese a ello, está asumiendo su responsabilidad en horas durísimas dando una lección profesional y humana», agradeció el portavoz de CiudadanosEdmundo Bal.

LOS 17 POLICÍAS EN AFGANISTÁN

Además del diplomático, permanecen con él 17 agentes españoles del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y de la Unidad de Intervención Policial (UIP), que estaban a cargo de la seguridad de la Embajada en Kabul y que ahora están entregados a crear pasillos de seguridad para que puedan entrar en el aeropuerto los colaboradores afganos y sus familias.

Su misión está siendo muy complicada. Según informan a Europa Press fuentes conocedoras del dispositivo, los agentes de la Policía Nacional crean esos pasillos desde dentro del perímetro de seguridad del aeropuerto -no salen a buscar a nadie a ninguna vivienda, según estas fuentes- para, previa autorización de los militares de EEUU, proceder a reagrupar a los colaboradores guiándoles a las dependencias donde también aguarda el embajador. Luego los custodian hasta el avión donde ya entran en juego los militares que van en el vuelo.

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Author: ÁLVARO CARVAJAL

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