La filariosis es una enfermedad que afecta sobre todo a perros y ocasionalmente a gatos que puede llegar a ser muy grave, incluso mortal. Causada por la picadura de un mosquito vector, su incidencia es cada vez mayor en España debido a “que se transmite a través de mosquitos, y esta población está creciendo mucho debido al cambio climático”, afirma Anna Martí veterinaria, de AniCura Vetamic. En algunas zonas de España, sobre todo las cercanas a los ríos y las marismas la incidencia en los perros puede llegar a ser del 30%

Actuar a ante los primeros síntomas y, lo más importante, prevenir la enfermedad, son indispensables para proteger la salud de las mascotas, especialmente en las zonas de mayor riesgo.

La filariosis es una enfermedad parasitaria también conocida como ‘gusano del corazón’ porque afecta especialmente a este órgano. Está provocada por el parásito Dirofilaria Immitis y se transmite a través de la picadura de un mosquito -lo trasmiten varias especies-, que actúa como vector inoculando las larvas cuando pica. Una vez en la piel, las larvas se desplazan a través de los tejidos subcutáneos, serosos y musculares hasta alcanzar las arterias pulmonares y el ventrículo derecho del corazón. Una vez allí las larvas evolucionan y crecen hasta convertirse en gusanos adultos que pueden medir hasta 20 centímetros, produciendo inflamación crónica de las arterias e incluso taponamientos y trombosis.

En España, esta enfermedad se da especialmente en zonas húmedas y cálidas, como las islas, el Levante y el sur, donde puede llegar a haber una prevalencia del 30%. En el norte de España, en cambio esta enfermedad es casi inexistente.

Según asegura el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia, “la filariosis canina puede transmitirse al hombre, la gran mayoría de las infecciones humanas pasan desapercibidas, ya que los parásitos son eliminados por nuestras defensas”. Entre los animales con más riesgo de padecerla se encuentran “los de tamaño grande y vida en exteriores. Y los machos, en los que se da cuatro veces más que en las hembras. Además, hay ciertas razas más predispuestas, como el Pastor Alsaciano, Pointer, Setter, Beagle, o Bóxer”, afirman.

“La filariosis puede llegar a ser una enfermedad grave si no se trata a tiempo y, por eso, debemos estar alerta a sus síntomas y actuar con medidas preventivas que eviten problemas mayores”, afirma la veterinaria Anna Martí.

Sin embargo, estos síntomas pueden tardar meses en aparecer, incluso no aparecer nunca y que la enfermedad sea diagnosticada postmorten, cuando ya se ha producido un fallo cardiaco. Por eso hay que estar especialmente atentos a los primeros signos de enfermedad, que son:

•Fatiga extrema, que el animal presenta incluso cuando está en reposo.

•Falta de apetito.

•Intolerancia al ejercicio.

•Tos leve y crónica.

•Taquipnea o aumento de la frecuencia respiratoria.

En casos de enfermedad muy avanzada, puede aparecer distensión abdominal provocada por la acumulación de líquido, hipertensión.

Si existe sospecha de filariosis, el veterinario la diagnosticará a través de una ecografía, radiografía y un análisis de sangre. La gravedad de la misma dependerá del número de parásitos ubicados en la arteria pulmonar y en el corazón del animal.

Una vez diagnosticada, se recomendará un tratamiento (a base de inyecciones y pastillas), que suele ser muy largo y tener serios efectos secundarios, especialmente sobre los riñones. Se trata de un tratamiento complicado, pues no existe ningún fármaco que trate a la vez los gusanos adultos y los inmaduros que aún no se han instalado en las arterias.

En la actualidad se están evaluando nuevos tratamientos, como el que se estudió el año en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), que, combinando doxiciclina e ivermectina, reduce sustancialmente el tiempo de tratamiento y ha resultado ser muy eficaz.

Puesto que el tratamiento contra la filariasis es complicado, agresivo y puede no ser eficaz, por lo que la prevención es lo más recomendado, “aunque existe tratamiento para esta enfermedad las complicaciones son frecuentes, por eso la mejor recomendación es actuar en la prevención”, señala Anna Martí.

Por suerte, existen varios tratamientos destinados a prevenir la enfermedad y que consisten en fármacos contra la filaria que pueden administrarse pastillas vía oral, por gota e incluso una inyección que protege todo el año. El tratamiento tiene que ser regular para asegurarnos que está protegido. Tu veterinario te recomendará la opción más adecuada para tu mascota.

Además, si vivimos en una zona cálida y húmeda, debemos tomar precauciones extra, sobre todo de abril a octubre:

•Aplicarles regularmente repelentes externos (collares, sprays…) para los mosquitos.

Evitar pasear a nuestras mascotas por zonas en las que haya ríos, lagos o agua estancada.

•No salir con ellos al anochecer y al amanecer, cuando los mosquitos están más activos.

•Usar mosquiteras en casa.

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Author: redaccion@20minutos.es (Mercedes Borja)

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