El agua es esencial para la vida, en ella nació y sin ella ningún ser humano podría sobrevivir. Es esencial para llevar a cabo todas las funciones de organismo y en la edad adulta más del 60% de nuestro cuerpo está formado por agua. Sin embargo, en torno a este líquido elemento existen muchos mitos bastante arraigados, algunos de ellos en torno a la temperatura y sus supuestos beneficios para la salud. Desmontamos y matizamos algunos de ellos.

Beber agua muy fría engorda. Falso.

Este mito surgió por la creencia de que el agua fría tomada después de comer solidificaría la grasa de la comida que acabamos de ingerir, lo que provocaría una, pero digestión de esta y más facilidad para que acumulemos esa grasa. Además de que esto se basa en una suposición y no en ningún estudio, lo cierto es que el agua no contiene calorías, por este motivo, difícilmente va a producir ningún incremento de peso.

Beber agua muy fría adelgaza. Media verdad.

Cuando ingerimos algo muy frío, incluso helado, o exponernos a nuestro cuerpo a temperaturas, es cierto que nuestro organismo tiene que generar un calor extra para aumentar la temperatura hasta que llegue a la de nuestro cuerpo, que es de 36-37 grados. Sin embargo, no se trata de una quema de calorías tan significativa como para afirmar que adelgaza, ya que, elevar a temperatura de un vaso de agua de 6 a 36 grados no nos hará quemar más de 7,5 kcal. Es decir, que ahora quemar las 600 calorías aproximadamente que quemamos corriendo durante una hora, deberíamos beber unos 20 litros de agua, algo que no parece muy viable.

El agua caliente en ayunas adelgaza y depura. Falso.

Otro mito muy extendido es el de que beber agua caliente o tibia en ayunas ayuda a adelgazar y a depurar el organismo. El único efecto ‘detox’ que puede llegar a tener el agua caliente es, el igual que si os tomamos una infusión, porque favorece la sudoración. Es cierto que beber agua facilita la función renal, pero da igual si la tomas fría o caliente. Tampoco ayuda a adelgazar más allá de producir un efecto saciante.

El agua caliente ayuda a combatir el estreñimiento. Verdad.

Beber agua, sea como sea, ayuda a aliviar el estreñimiento, pues, junto con la ingesta de fibra, es la mejor forma de prevenirlo. Pero, además, el agua caliente activa el peristaltismo (contracciones del tubo digestivo), lo que favorece el tránsito intestinal.

El agua fría es mala para el hígado y el corazón. Falso.

El agua, por muy fría que nos la bebamos, tarda apenas 20 segundos en calentarse y estar a la temperatura del resto del cuerpo, por lo que no puede afectar de manera negativa a ningún órgano, ni al hígado ni a cualquier otro.

Puede ser peligroso beber o sumergirse en agua muy fría después de hacer ejercicio. Verdad.

Es poco muy frecuente, pero puede ser peligroso debido a que se pueden producir dos fenómenos. Uno de ellos es la hidrocución (lo que conocemos comúnmente como corte de digestión). El agua muy fría, al entrar en contacto con un cuerpo a altas temperaturas debido al ejercicio físico, puede provocar un potente reflejo cardiovascular, una alteración del ritmo cardíaco e incluso con una parada cardíaca en casos extremos. Esto es muy difícil que se dé por beber agua, pues la superficie del cuerpo al que sometemos de golpe al agua helada es pequeña, pero sí lo es más en caso de sumergirnos en ella. Por beberla, como mucho podríamos sufrir un síncope o leve pérdida de conocimiento. Además, el agua muy fría retrasa la absorción de los minerales que hayamos podido perder con la sudoración. Por estos motivos, la mejor temperatura para beber agua después del ejercicio es del tiempo o no demasiado fría, entre 10 y 22 grados.

Bañarse con agua caliente es malo para la circulación. Verdad.

Los baños con agua caliente, a más 38-40 grados, favorecen la aparición de varices y añares vasculares y las empeoran en caso de que ya existan. Lo ideal sería no bañarse a más de esa temperatura y alternar, sobre todo en las piernas, duchas de agua fría y tibia para activar la circulación de la zona y favorecer el retorno venoso. Tampoco es recomendable lavarse la cara con agua caliente, pues favorece la aparición de rojeces.

Beber agua muy fría causa resfriados. Falso.

El resfriado, al igual que otras enfermedades infecciones, está provocado por un virus, o mejor dicho, cientos distintos, por eso, si no tenemos contacto con ninguno de los virus que provocan el resfriado, no vamos a coger un resfriado por mucha agua helada que bebamos.

El agua helada puede producir dolor de cabeza. Verdadero.

Según un estudio publicado en la revista científica Cephalalgia, que evaluó a cientos de mujeres de 40 y 70 años, tomar agua u otra bebida muy fría puede provocar dolor de cabeza y desencadenar un episodio migrañoso de mayor o menos intensidad, especialmente si se padecen migrañas habitualmente.

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Author: redaccion@20minutos.es (Mercedes Borja)

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