El director médico de la Gerencia de AP, Antonio Martínez Torre, analiza el complejo contexto actual de un servicio que cuenta con más de 2.500 profesionales en Cantabria 

El doctor Antonio Martínez Torre es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cantabria y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Lleva más de 30 años como médico asistencial en Atención Primaria y fue subdirector médico del Hospital Valdecilla durante 4 años. En la actualidad, desde abril de 2021, es director médico de la Gerencia de Atención Primaria y en esta entrevista para el Colegio de Médicos repasa la realidad de uno de los servicios que más ha sufrido la pandemia de Covid-19.

-Eres director médico de Atención Primaria en una época muy compleja. Dinos la realidad actual de la AP en Cantabria.

 En mi vida profesional he vivido etapas en las que la AP estaba llena de ilusión y proyectos y crecía cada año en competencias, actividades, profesionales y presupuesto. Sin embargo, en los últimos 10 años se ha visto un franco retroceso en presupuesto, infraestructura, dotación tecnológica y personal médico. A esto se ha sumado una burocracia desmedida, un incremento de la demanda inmediata, un envejecimiento de la población y de nuestras plantillas sin un relevo generacional planificado. En este contexto es difícil mantener el ánimo y la ilusión.

Es necesario revertir esta situación, pero frente a un único mensaje pesimista, debemos poner en valor nuestro papel como base fundamental del Sistema Sanitario. En esta pandemia se ha podido comprobar como solo una AP fuerte y con una enorme capacidad de adaptación ha podido asumir la ingente tarea de diagnosticar, tratar, rastrear, vacunar y hasta consolar a la población.

La Gerencia de Atención Primaria da cobertura a toda la Comunidad de Cantabria con una red de 42 Centros de salud, 126 consultorios, 31 SUAP y el Servicio de emergencias 061 y en la actualidad está integrado por más de 2.500 personas. La amplitud y grado de desarrollo de nuestra cartera de servicios es en muchos aspectos muy superior a la de otras Comunidades Autónomas y está a años luz de otros países de nuestro entorno. La AP de Cantabria tiene un enorme potencial y con algo más de medios puede ser un referente.

-Y como director médico ¿en qué objetivos trabajas en la actualidad?

Las prioridades vienen marcadas desde la perspectiva del médico asistencial, y así las líneas de trabajo actuales son el desarrollo y dotación de herramientas informáticas de ayuda a la consulta y que reduzcan la burocracia, la implantación de la demanda compartida, la mejora en los circuitos asistenciales de los pacientes y la coordinación con los hospitales, el fomento de la promoción de la salud y el desarrollo de actividades comunitarias que definen parte de nuestra especialidad.

-¿Ha supuesto la pandemia que se hagan cambios necesarios en  AP?

La pandemia ha supuesto una muy dura experiencia para la AP. En 2 años no hemos tenido ningún momento de descanso, todas las olas han impactado en nuestras consultas y los periodos entre estas estábamos sobrecargados con la atención a las demás patologías que se habían acumulado.

Naturalmente que adaptarnos a esta situación tan cambiante y extraordinaria nos ha obligado a realizar cambios y aún estamos en periodo de transición y evolución.

-¿Cuáles son esos cambios?

Las agendas deben contemplar nuevas formas de atención sanitaria y nuestra forma de trabajo debe ser anticipatoria no dependiendo tanto de la demanda no controlada del ciudadano, la accesibilidad no solo es la presencialidad, el modelo de que toda la demanda sea primero valorada por el médico debe cambiar y hay que dar mayor peso a otros estamentos dentro de los equipos, hay que reducir y simplificar la burocracia y el ciudadano debe tener acceso directo y confidencial a sus informes y datos de salud.

-Y con respecto al equipo médico de AP en la región ¿son suficientes los profesionales  que lo componen?

No. Por diferentes factores, pero básicamente por falta de previsión del Ministerio, hay un grave déficit de médicos de familia en toda España y esto hace que tengamos como objetivo la captación activa y permanente de especialistas.

Respecto a la plantilla orgánica estructural de la GAP, los cupos medios son bastante adecuados en la mayoría de los EAP, sin embargo, debe crecer en refuerzos, en función de los flujos migratorios u otros factores como la implantación de residencias geriátricas y en los equipos SUAP.

-La atención telefónica ¿ha funcionado?

La atención telefónica ha funcionado y en el futuro es necesario mantener diferentes formas de atención no presencial, pese a reticencias de algunos pacientes y a que es agotadora y menos gratificante para los médicos.

Previamente a la pandemia, en otros países, más de un tercio de la demanda ya se realizaba de forma telemática. Muchos de nuestros actos no requieren de una visita presencial y los pacientes agradecen poder evitar los inconvenientes de trasladarse innecesariamente. Sin embargo, es evidente que la visita presencial puede aportar información clave en los procesos diagnósticos o en la comunicación con el paciente. El reto está en encontrar el equilibrio adecuado entre ambas, tanto para el profesional como para el paciente.

-Las agresiones han aumentado en AP.  ¿Notan más agresividad de los pacientes? y ¿se percibe el cansancio de los profesionales por tantos meses de esfuerzo?.

Es un hecho indudable el que la notificación de incidentes violentos se ha incrementado en el último año. Hay varios factores implicados y no cabe ninguna duda de que hay que combatirlos.

El apoyo y asesoramiento inmediato al profesional, la colaboración con las fuerzas de orden público a través del mediador sanitario, la apertura de expedientes sancionadores por parte de Consejería y el apoyo en los procesos judiciales cuando media una denuncia son muy importantes, pero también los son los mensajes y el enfoque que se dan desde los medios de comunicación y las redes sociales.

Sin embargo, quiero señalar que son mayoría los pacientes que muestran su apoyo y agradecimiento y que se enorgullecen de sus médicos de familia y pediatras.

-Para terminar, como director médico de AP ¿qué es lo más satisfactorio de su trabajo?  ¿Y lo menos?

En estos 8 meses he tenido la oportunidad de conocer a excelentes médicos trabajando por toda Cantabria que ante esta situación actual tan adversa son capaces de ejercer una medicina de gran calidad y profesionalidad.

Lo peor, sin duda, es el esfuerzo necesario y la lentitud para poder conseguir los objetivos propuestos.