Hace exactamente 13 años, el 24 de enero de 2009, una joven sevillana de 17 años desapareció para siempre, pero su nombre, Marta del Castillo, ha perdurado en la memoria de todos los españoles desde entonces. Cuando se cumple más de una década del caso que conmocionó al país después de descubrir que Marta fue asesinada por su amigo, Miguel Carcaño, la familia de la víctima continúa buscando desesperadamente una respuesta: ¿Dónde está el cuerpo de Marta Del Castillo?

Afortunadamente, este decimotercer aniversario es distinto a los anteriores, los investigadores tienen en sus manos el teléfono móvil de Miguel Carcaño- sentenciado a 21 años de prisión como único culpable del asesinato. Se trata de la última línea de investigación abierta en sede judicial y con la que las autoridades esperan poder reconstruir los movimientos que los sospechosos realizaron la noche del 24 de enero de 2009 y las horas posteriores.

Paralelamente, el juez a cargo del caso, Álvaro Martín, decidió también requerir a las compañías telefónicas para que informen si conservan datos telefónicos «crudos» de los teléfonos de Miguel Carcaño, de Marta, de Javier Delgado, de la novia de éste, de Francisco Javier García, alias el Cuco, y de su amigo Samuel Benítez, absuelto también en el juicio. Todos ellos nombres relacionados de una u otra forma con el crimen.

Por eso, después de inspeccionar sin éxito hasta 70 lugares distintos- desde el río Guadalquivir a varias fincas situadas en La Algaba, Brenes, Utrera y otras localidades falsamente proporcionadas por Carcaño- las autoridades y la familia de la víctima depositan todas sus esperanzas en esta carta.

Nuevo juicio

A decir verdad, el caso también acogerá este año un nuevo juicio: el del Cuco, y su madre, Rosalía García Marín, acusados de un delito de falso testimonio por haber mentido supuestamente en el juicio celebrado en el año 2011 y en el que, a la sazón menor de edad, fue condenado a tres años de internamiento por encubrimiento en el asesinato de la sevillana.

Aunque a priori este proceso podría no constituir más que otro capítulo en una historia plagada de mentiras y verdades a medias. Pues es difícil confiar en la sinceridad de los acusados después de que Carreño concediera hasta ocho versiones distintas: en la primera dijo que no sabía nada del asesinato, después confesó su autoría, al tiempo incriminó al Cuco y más tarde sostuvo que le ayudaron a esconder el cadáver en lugares que se descubrió que no eran ciertos.

En la última versión de 2013, Carreño testigo previsto para dicho juicio, cambió diametralmente su acusación señalando a su hermano Javier Delgado como autor del asesinato. Según él, fue Delgado quién mató a Marta de varios culatazos en la cabeza con una pistola cuando ésta intentó mediar en una acalorada discusión entre él y su hermano con motivo de la hipoteca de la casa de León XIII, un préstamo que ambos habrían obtenido de manera ilícita.

Ese escenario, repetido por el sentenciado en la enésima carta enviada, en esta ocasión, a la abogada de la familia, Inmaculada Torres, no es extraño para Antonio del Castillo- padre de Marta que tras reunirse varias veces con el examigo de ella en prisión, está casi seguro que él no es el autor individual del crimen y que alguien le tuvo que ayudar. Es tal la tenacidad de los padres de Marta, Antonio y Eva Casanueva, por esclarecer los hechos que incluso llegaron a comprar el piso mencionado con la intención de regalárselo a Carcaño en caso de que les ayudara a encontrar el cuerpo.

Ahora, son las nuevas tecnologías quienes pueden dar la última palabra en el caso. Hasta entonces, como cada noche, la luz de la cocina de la vivienda familiar permanecerá encendida para que Marta sepa que sus padres la esperan, tal y como se recoge en el documental que Netflix que cuenta su historia. Su cuerpo es ya la última voluntad que impide a la familia del Castillo descansar en paz.

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Author: redaccion@20minutos.es (Guillermo Azaola/20M)

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