Ecologistas en Acción denuncia los impactos que causaría la realización de sondeos mineros en la Hoya de Valsanero entre los municipios de Udías, Cabezón de la Sal, Ruiloba y Alfoz de Lloredo si se autorizan distintas catas en la zona para iniciar las explotaciones de cinz y plomo en torno a la antigua mina de San José de Novales por parte de la empresa Slipstream Rsources de Variscan Mines .

  Todo ello supondría el menosprecio a los valores naturales, paisajísticos, arqueológicos y culturales de la propia Hoya de Valsanero y un entorno formado por una cuenca endorreica con importantes acuíferos, manchas boscosas de particular interés,  red de cuevas y pasillos subterráneos de considerable extensión, una singular morfología kárstica y unos micropaisajes que no por relativamente desconocidos  o escondidos dejan de atesorar un grado de originalidad y naturalidad cada vez más raros y excepcionales  que sufriría alteraciones irreversibles en un pasaje de singularidad excepcional por ser escenario de excepcionales  fenómenos de erosión  kárstica con una gran variedad de dolinas, uvalas, poljés y lapiaces en superficie y una compleja trama de redes de cursos y aguas subterráneas  que se verían muy perjudicadas en su calidad o aprovechamientos, tal como ocurriría con el gran reservorio de agua subterránea entre Santillana y San Vicente recién descubierto y teniendo en cuenta las intenciones paralelas de abrir una macroexplotación de caliza en la propia Hoya de Valsanero tal como se pretendió hace unos años

    La proyectada explotación minera –cuya tramitación adolece de la claridad y transparencia en las subvenciones públicas comprometidas dentro del olvido del cierre de AZSA por falta de mineral y el dudoso  acceso a Fondos Europeos– arruinaría, también, los atractivos turísticos de unos itinerarios didácticos y ecológicos próximos a la arboleda de castaños centenarios monumentales de Los Coborros en Bustablado y los atractivos complementarios de  las rutas de Las Nieves y la Barbecha,, los yacimientos de Sopeña-Coladoiro y La Fuente de Las Oblatas, el Rió y San Roque, o los inmediatos de la Gándara en Udías en tormo a Peña Monteros, Pilurgo, Sel del Haya o Caraviñía u otras infraestructuras viarias y arquitectónicas del histórico Patrimonio minero que formaba parte del proyecto de parque temático geominero que nunca se llevó a cabo tanto en Udías como en las antiguas instalaciones de la mina de San José en Novales,  Una revalorización que se multiplicaría  –dentro de una conversión respetuosa con las características geomorfológicas naturales y los valores etnográficos de caminos, cercas o huellas tradicionales de la esporádica actividad humana que ha venido manteniéndose– en un itinerario didáctico, recreativo y turístico de gran atractivo que formara parte de una oferta susceptible de ser ampliada al conjunto de la Hoya de Valsanero y que se articulase con itinerarios complementarios por donde entrar o salir a los diferentes municipios limítrofes de Alfoz de Lloredo, Udías, Ruiloba,  Comillas y Cabezón de la Sal  para dar a conocer y facilitar el disfrute de este espacio relativamente desconocido que sufriría impactos irreversible en el suelo, las aguas, el paisaje, la biodiversidad de la flora, la fauna y la calidad de vida de las poblaciones y los terrenos públicos y privados afectados por la naturaleza de una explotación que se extendería  por unas 20 hectáreas con la utilización de explosivos y maquinaria pesada, apertura de pistas y tráficos por áreas sumamente frágiles, plantas y molinos de tratamiento de minerales con lavado y trituración de dolomía, caliza, zinc y plomo –estos dos últimos particularmente tóxicos y peligrosos por su capacidad de contaminación atmosférica e hídrica–, tráfico intenso de camiones de gran tonelaje,  desmontes y rellenos, balsas de estériles, nuevos tendidos eléctricos…, que harán inútiles cualquier intento de sumergir o neutralizar las negativas afecciones que producirían.

       Estos testimonios excepcionales –los formados por la propia Hoya de Valsanero y los inmediatos de la Faja Mancomunada y su «bosque de cine», la Cueva de La Barbecha y La Busta, la ermita de Las Nieves y la Braña de Los Pastores, la Castañera centenaria de Los Coborros…–  de nuestro Patrimonio Natural y Cultural  son, además,  muy susceptibles de ser declarados Monumento Natural, Paisaje Protegido o Lugar Cultural según las disposiciones legales vigentes con su obligada inclusión en el Catálogo de Arboles Singulares y en el de Lugares de Interés Histórico, Artístico y Ambiental que deberían recoger los planeamientos urbanísticos y territoriales de los municipios colindantes y de la legislación autónómica para revalorizar particularmente por su localización la conservación y longevidad de los testimonios descritos al amparo de aprovechamientos extensivos de ganado menor y mayor –entre ellos los que hacían de este área uno de los puertos bajos de la raza tudanca–, la recogida periódica de sus frutos hasta fechas muy recientes,  y las podas selectivas de las que han sido objeto para las diversas transformaciones de la madera en instrumentos o herramientas de las comunidades rurales próximas.

 Por todo ello, Ecologistas en Acción solicita a los Ayuntamientos afectados, a  las Consejerías competentes del Gobierno de Cantabria, y a la Confederación Hidrografica del Cantábrico que se pronuncien en contra de los proyectos sobre la reapertura de la mina de San José y los impactos que puedan producirse sobre la Hoya de Valsanero y sus inmediaciones, y se adopten las medidas administrativas y legales para garantizar su protección.

   Emilio Carrera. Ecologistas en Acción.