Perú, siglo XVIII. La historia se desplaza desde los burdeles y los teatros de Lima a la majestuosa Corte de España, desde los palacios arzobispales peruanos a la Inquisición de Madrid. Cuando el puente de San Luis se rompe, cinco viajeros se precipitan al abismo. ¿Es el azar o la mano de Dios lo que reunió a estas cinco personas en ese lugar, en ese momento fatídico? O, por el contrario, ¿fueron ellos mismos los responsables de lo que ocurrió?

FICHA TECNICA

Título: The Bridge of San Luis Rey (2004 – UK)
Duración: 124 min
Director: Mary McGuckian
Guión: Mary McGuckian (Novela: Thornton Wilder)
Música: Lalo Schiffrin
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Reparto: Robert De Niro, Kathy Bates, Harvey Keitel, Gabriel Byrne, Pilar López de Ayala, Geraldine Chaplin, F. Murray Abraham, Émilie Dequenne, Adriana Domínguez, Samuel Le Bihan, John Lynch, Dominique Piñón, Mark Polish, Jim Sheridan
Producción: Coproducción Reino Unido-España-Francia; Tribeca Productions, Metropolitan Filmexport, Davis Films, Bridge, Kanzaman S.A, Spice Factory, Movision, Scion Films, Pembridge Pictures

 

Premios          2004: Premios Goya: Mejor diseño de vestuario

ALGUNAS OPINIONES

  • Película cuyo argumento no sólo no interesa lo más mínimo, sino que -lo que es mucho más grave- da la sensación de que nunca interesó a ninguno de los prestigiosos actores que la protagonizan, “El puente de San Luis Rey” naufraga por los cuatro costados. La recreación de la época es esforzada pero resulta acartonada -esa pareja de llamas que cruzan la pantalla constantemente…-, la ¿trama? está cogida con alfileres, y sólo las actrices españolas parecen creerse su papel. A la postre, lo sorprendente es que su directora-y-guionista consiguiera embaucar a De Niro, Byrne, Keitel, Bates, Abraham y múltiples productoras de tres países en semejante proyecto. Aburridísima. – Daniel Andreas: FilmAffinity.
  • «Apenas un buen elenco. (…) el problema no es ni la trama, ni su estructura, sino ese sentimiento cansino que destilan sus imágenes, ese desaprovechamiento de las grandes bazas» – Torreiro: Diario El País
  • «Aparatoso derrumbamiento (…) la pereza y el sopor se apoderan del patio de butacas y el desfile de estrellas parece la senda de los elefantes» – Javier Cortijo: Diario ABC.

 MIS IMPRESIONES

La tozudez extrema de estas borrascas invernales, hace que acudamos de nuevo a los DVD de nuestra biblioteca, o como este caso, le compremos por Amazon ante la recomendación de un amigo neoyorkino que me aseguró de que después de The Mission (1986), era la mejor actuación de Robert de Niro en una película histórica. Manta en ristre y una taza de manzanilla caliente, y mando por medio, nos dispusimos a ver la película.

Ambientada en el Perú de principios del siglo XVIII en pleno apogeo del Virreinato del imperio español y basada la novela homónima de Thornton Wilder (1897-1975), “The Bridge of San Luis Rey” (1927) que recibió el premio Pulitzer en 1928, que fue llevada al cine por primera vez en 1929 por Charles Brabin, y por segunda vez en 1944 por Rowland V. Lee y esta versión de 2004 una coproducción francesa, española y británica, dirigida por la norirlandesa Mary McGuckian. La película no aprovecha esas basas para dejar una impronta en el espectador correspondientes con el tema, su base histórica y el fabuloso elenco de actores con que cuenta.

Tal vez porque la novela en que está basada no posee la verosimilitud histórica exigida presentándonos a Lima dominada por la Inquisición, lo que es un absurdo, que solo reflejaban los prejuicios anticatólicos de Wilder, en consonancia con los prevalecientes en los Estados Unidos de su época[1]. Algunos estudiosos consideran que el tema central de la novela, la predestinación, es más un tema propio de la teología calvinista en la que se crio el autor, que del catolicismo del Perú virreinal.

En la segunda mitad siglo del XIX en la sociedad estadounidense de la época se había asentado un anticatolicismo e hispanofobia que favoreció al éxito de la novela de Wilder y por lo tanto así se reflejó erróneamente en la película al tratar un tema –la predestinación- que poco (o nada) preocupaba a la sociedad limeña del dieciocho, pero sí al puritanismo en el que se crió Wilder, donde su padre[2] ejerció una gran influencia sobre él y de paso sobre la novela.

Nadie puede negar la influencia del catolicismo en la creación de Estados Unidos, pues el origen de la rebelión de los colonos estuvo en la Quebec Act (1774) que fue vista en las Trece Colonias como la entrega del Canadá al Papa, no hubieran logrado la independencia sin el apoyo hispanofrancés y este hecho, sin duda favoreció a que el nuevo Estado asumiera la libertad de religión, señala Ortega Sánchez en su trabajo.

En el film la recreación de la época es forzada y resulta acartonada, como la cataloga Daniel Andreas de FilmAffinity que unido a cierta forma de mirar el mundo hispano, alejada de la realidad histórica, le hacen ganarse las calificaciones nada favorables que le dan muchos de los críticos de cine de los medios más relevantes.

Es siempre útil y productivo, culturalmente hablando, el ver una película, porque – al menos en mi caso – me lleva a leer, consultar y documentarme sobre ella y sus fuentes del guión, o incluso como en este caso profundizar sobre la Inquisición en España y sus Colonias[3] en el siglo XVIII auxiliándome de los libros de Gerard Dufour, Eslava Galán y otros.

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 04 de enero de 2021

[1] Ver artículo de José María Ortega Sánchez del 5 agosto, 2020 en https://academiaplay.es/peru-virreinal-inquisicion-puente-san-luis-rey

[2] Amos Parker Wilder (1863-1936) fue un periodista que sirvió como diplomático en Hong Kong (1906-1909) y Shanghái (1909-1914). Estricto calvinista, probablemente veía el catolicismo como adalid del Anticristo.

[3] Se inició en la Edad Media, en 1184, en el Sur de Francia. En 1249 se implantó en el reino de Aragón y, con la unión de los Reyes Católicos, se extendió a Castilla con el nombre de Inquisición española (1478-1834). El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de la Nueva España fue establecido en 1571 para ejercer un control ideológico y religioso sobre la población, procurando normas de conducta que regirían la vida en la Nueva España (México). En el Perú, la Inquisición fue creada por el Rey Felipe II en 1569 y no era sino una filial provincial del Consejo de la Suprema y General Inquisición española. La Inquisición de Lima entró en funciones en 1570, siendo Virrey del Perú Francisco de Toledo.