Te diré algo, perro. Al envejecer, lo humanoides nos volvemos nostálgicos. Es curioso, un tanto paradójico. Al tiempo que las facultades de la memoria flaquean, nos asaltan vívidos recuerdos de la infancia como envueltos en una neblina melancólica. Te iré contando a medida que me ronden la cabeza. Dos muestras.
Ir a la fuente
Author:

Powered by WPeMatico