En el glamuroso Londres de los años 50, tras la guerra, el célebre modisto Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) y su hermana Cyril (Lesley Manville) son el centro de todas las miradas en el mundo de la moda británico: visten a la realeza, estrellas de cine, herederas, miembros de la alta sociedad, debutantes y damas con el inconfundible estilo de la Casa Woodcock. Por la vida del diseñador desfilan todo tipo de mujeres, brindándole inspiración y compañía, hasta que se cruza en su camino una joven de convicciones férreas, Alma (Vicky Krieps), que pronto se convierte en un pilar de su día a día como musa y amante. La vida de Woodcock, hasta entonces cuidadosamente controlada y planificada como todos sus patrones de costura, se ve sacudida por el amor.

FICHA TECNICA

Título:             EL HILO INVISIBLE (Phantom Thread)

Duración:       130 min. EE.UU. (2017)

Director:         Paul Thomas Anderson

Guión:            Paul Thomas Anderson

Música           Jonny Greenwood

 

Fotografía:     Paul Thomas Anderson

 

Reparto:         Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Richard Graham, Bern Collaco, Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram

Productora:    Annapurna Pictures / Focus Features / Ghoulardi Film Company. Distribuida por Universal Pictures

Premios:

2017: Premios Oscar: 6 nomin. incl. mejor película, director y actor (Day-Lewis)

2017: Globos de Oro: Nominada a mejor actor drama (Day-Lewis) y banda sonora

2017: Premios BAFTA: 4 nominaciones, incluyendo Mejor actor (Daniel Day-Lewis)

2017: National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año y guion original

2017: Critics Choice Awards: Mejor vestuario. 4 nominaciones

2017: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor guion

2017: Críticos de Los Angeles: Mejor bso

2017: Satellite Awards: Nominada a mejor actor (Day-Lewis), vestuario y dir. artística

2017: Asociación de Críticos de Chicago: Mejor banda sonora 

Críticas

  • «Un perfecto ejercicio de prestidigitación sobre el arte de amar entre la comedia, la obsesión y la fiebre (…) La ligera gravedad (o al revés) de la película hace de ella una obra maestra tanto del drama como de la comedia. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)» – Luis Martínez: Diario El Mundo. 
  • «Todo aspira a poseer un halo de misterio e interpretaciones múltiples. No es contagioso en mi caso. Los sofisticados personajes y su retorcida relación me desinteresan (…) permanezco como un témpano de principio a fin.» – Carlos Boyero: Diario El País. 
  • «Una panorámica visualmente espectacular sobre la moda de mediados del siglo pasado (…) lo mejor de la película, es el modo en que este director tan sumamente malicioso engalana por dentro a sus personajes (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)» – Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC 
  • «Adentrarse en esta película supone toda una experiencia fascinante (…) es una película aparentemente fría, pero de fondo arrebatado, de apariencia clásica, pero espíritu profundamente moderno y rompedor. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)» – Beatriz Martínez: Diario El Periódico 
  • “Romance gótico con un envoltorio radiante y bello (…) Un inconmensurable Daniel Day-Lewis tira del hilo en la obra más redonda y femenina del director de ‘Pozos de ambición’. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)» Andrea G. Bermejo: Cinemanía  

MIS COMENTARIOS

Cuando se está bajo una tormenta invernal que convierte las tarde-noche en inaceptables para un caribeño por sus monótonas manifestaciones de lluvia, viento, frio y nieve solo cabe una opción, si pretendes librarte de ello, coger el coche y buscar refugio en una de las salas de cine techadas y climatizadas de un Centro Comercial con parking garantizado, y eso fue lo que hice, sin que lo tuviera previsto. Unos minutos, o quizás menos, frente a las pantallas que anunciaban las películas expuestas en la sesión de las 7 de la tarde, y sin mucho pensar escoger la me parecía más seria y digna de hacerme pasar un rato, protegido y sin mayores pretensiones, y esa fue: EL HILO INVISIBLE.

Esta última película de Paul Thomas Anderson[1], se centra en la figura de un exigente y maniático creador, el modisto de nombre Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis[2]). Traté de buscar el origen de Reynolds Woodcock el diseñador de El Hilo Invisible, para conocer un poco más de lo que había visto, y resulto ser que el personaje del film no en si un personaje histórico, sino la suma de muchos. Ha sido descrito por el equipo de la película como un catálogo de referencias a la obra de Balenciaga y a la generación de couturiers y sastres londinenses de los años cincuenta formada por John Cavanagh, Charles Creed, Norman Hartnell, Digby Morton y Hardy Amies, que es el que más sobresale como inspiración de la cinta, y fue el modisto que vistió a la reina Isabel II y a gran parte de la aristocracia británica.

Un artículo de Mónica Parga en VANITY FAIR[3] dice: “Las conexiones entre Amies y la película van más allá de la mera inspiración. Una de las mujeres que aparece en el film como modista, Joan Brown, de 71 años, costurera también en la realidad, fue antigua empleada del taller de Amies en Savile Row. La veterana petit main aprendió el oficio junto al creador británico y también en la casa de Worth, otro de los grandes pesos de la moda”.

La visión que ofrece la película sobre la moda de mediados del siglo pasado, es extraordinaria y las coincidencias entre Amies y Woodcock no han pasado desapercibidas para los expertos en las entretelas de la moda, como afirma Mónica Parga en su artículo.

Como cuenta el historiador Alistair O’Neill[4] en The Guardian[5], “el taller de Amies en Mayfair era muy parecido al de la película” (Alexandra Shulman, exdirectora de Vogue UK, va más allá y dice que es idéntico). Ambos tenían dos escaleras distintas, una para los clientes y otra para los empleados, y el salón de la primera planta se utilizaba para los desfiles y los fittings.

Paul Thomas Anderson, director y guionista del film, dijo que el guion lo habían escrito “los dos juntos” refiriéndose al actor protagonista – Daniel Day-Lewis -, “en lugar de irme y escribir un guion para intentar impresionarle, le iba proponiendo cosas mientras yo escribía, estaba colaborando con él cada paso que daba lo cual fue muy útil a la hora de dar forma a la historia y sus personajes”. Esto favoreció a la mayor compenetración entre actor y personaje, cuyos resultados de interpretación le aventuran grandes éxitos en los próximos certámenes y en especial en los Oscar. Ténganse en cuenta que Daniel Day Lewis, el único que se ha llevado tres Oscars en la categoría de mejor actor principal, siempre ha sido un intérprete muy cotizado y valorado, su aura de misticismo le ha convertido en un ser único en su profesión.

Yo le he admirado en varias de sus ultimas películas, y en especial en el Lincoln que interpreta en la película de Spielberg, ganador de la estatuilla al mejor actor en la 85ª ceremonia de los Premios Oscar que se celebró el 24 de febrero de 2013 en el Teatro Dolby (antiguo Kodak) de los Ángeles para premiar lo mejor de la industria cinematográfica de Hollywood durante el año 2012.

Confieso que al principio la película me resultaba enigmática, pero a medida que iba transcurriendo la trama se me revelaba fascinante. Una obra – según el decir de Beatriz Martínez en su crónica de El Periódico del 1º de febrero de 2018 de una portentosa belleza estética, exquisita en la forma, de una elocuente suntuosidad que recuerda a la magnificencia barroca de Visconti y a la fluidez envolvente de Ophüls[6]. El drama detrás de toda una fachada de armonía y delicadeza se convierte en un cuento gótico perverso que gira en torno a las relaciones de poder dentro de la intimidad amorosa.

Woodcock (Day-Lewis) se siente hechizado por Alma (Vicky Krieps) de forma inmediata. Le da acceso a su mundo de modisto de fama, pero no la quiere para una relación convencional: la ve más como su musa viviente y una amante ocasional más que al uso. Ese, es y ha sido su modo habitual de intimar con las mujeres.

Alejandro Alegre lo precisa en su crónica de El Confidencial del 02.02.18, cuando dice: “Las moldea, las reconfigura y finalmente se las sacude de encima, cuando empiezan a estorbarle o cuando se acercan lo suficiente como para ver más allá de la absurda fachada de genio torturado tras la que se protege. Según ella, nada en su vida importa tanto como la creación, y eso lo legitima para alcanzar niveles casi psicóticos de exigencia y metodismo; como si mantener su vida ritualizada al máximo estimulara su inventiva, o al menos permitiera mantener su ansiedad y su inadecuación social a raya”.

Es una película que repetiría, por su belleza estética, y su desarrollo sin estridencias, sin violencia o sexo explícito, sin escenas impuestas o rebuscadas… es como dice Luis Martínez (Diario El Mundo) en su crítica reseñada: Un perfecto ejercicio de prestidigitación sobre el arte de amar entre la comedia, la obsesión y la fiebre (…) La ligera gravedad (o al revés) de la película hace de ella una obra maestra tanto del drama como de la comedia.

 Jorge A. Capote Abreu

Santander, 12 de febrero de 2018

[1] Paul Thomas Anderson (Studio City, California, 26 de junio de 1970) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Ha dirigido ocho largometrajes: Sydney (1996), Boogie Nights (1997), Magnolia (1999), Embriagado de amor (2002), Pozos de ambición (2007), The Master (2012), Puro vicio (2014) y El hilo invisible (2017). Ha estado nominado a seis premios Óscar por There Will Be Blood (Mejor director, Mejor película y mejor guion adaptado), Inherent Vice (Mejor guion adaptado), Magnolia (Mejor guion original) y Boogie Nights (Mejor guion original).

[2] Sir Daniel Day-Lewis (Kensington, Londres, 29 de abril de 1957) es un laureado actor británico naturalizado irlandés en 1993

[3] “Todos los guiños al diseñador Hardy Amies en la película “El hilo invisible”- VANITY FAIR – 5 de febrero de 2018.

 [4] Alistair O’Neill, professor of fashion History and Theory, en la Central Saint Martins, London.

[5] https://www.theguardian.com/fashion/2018/feb/03/what-do-fashion-insiders-think-of-phantom-thread

[6] Max Ophüls, nombre artístico de Max Oppenheimer (Sarrebruck, Alemania, 6 de mayo de 1902 -Hamburgo, Alemania, 25 de marzo de 1957), fue un director cinematográfico que trabajó en Alemania (1931–1933), Francia (1933–1940), Estados Unidos (1947–1950) y de nuevo en Francia (1950–1957), donde se encuentran sus restos.