No esperaba mucho de esta película porque en general el DC Extended Universe no ha dado ninguna película que me haya entusiasmado, más bien lo contrario, la mayoría me han resultado de mediocres a malas. Desde el Batman de Nolan no ha sacado DC ninguna película que me satisfaga. En su día Nolan consiguió abrir una nueva dimensión para el cine de superhéroes, más realista, más inteligente, más adulta en general. Pero las películas que le han sucedido en este DCEU, que inauguró El hombre de acero de Zack Snyder en 2013, no han conseguido alcanzar esos niveles y en su intento por lograrlo lo único que han hecho ha sido crear obras de digestión pesada pero que en el fondo siguen aportando muy poco. Digamos que se centraron en potenciar el tono oscuro y denso, pero les faltó la inteligencia, que es la clave para que eso funcione sin resultar pesado.

Así que yo siempre tenía la misma sensación que cuando el McDonalds te cobra 15 pavos por una supuesta hamburguesa gourmet, que en realidad no deja de ser una hamburguesa de McDonalds. Como veían que no les funcionaba, acabaron acercándose a la fórmula más desenfadada de Marvel en sus últimos producciones como Shazam o Wonder Woman 84, que sí, me resultaban más ligeras de digerir, pero evidenciaban que detrás de toda esa pretendida densidad no había nada de talento en los estudios DC de Warner, resultando igualmente productos mediocres. Hasta que llegó James Gunn, que a mi me ha confirmado que es uno de esos tipos que tienen un don natural para saber dar con el tono exacto, para saber donde tiene que ir una escena de acción y donde una cómica, cómo mezclarlas, darles la duración exacta, en fin, un tío que sabe qué ingredientes añadir al cazo y cuando y cómo añadirlos. No puede ser casualidad que la que para mi es la película que mejor funciona del Marvel Cinematic Universe y la que mejor funciona del DCEU sean ambas del mismo director.

Empecemos por las cosas malas, para ir rápido. La película dura algo más de dos horas y a mi la última media, la de Jotunheim, ya se me empezaba a hacer pelín pesada por puro desgaste. Y resalto lo de «empezaba», porque no llegó a parecérmelo, solo rozó el palo por así decirlo. Por otro lado, lo que es la trama en sí es bastante tontorrona, no se va a caracterizar esta película por tener una trama muy interesante. Pero, a ver, es que esto se puede decir del 99,9% de películas de superhéroes. Salvo contadísimas excepciones, estas pelis suelen ser lo que son, sin más, y la clave no suele ser la trama sino cómo te lo hagan pasar, y en eso esta peli no falla. Donde la mayoría de películas de DC me resultaban pesadas, esta es un trago refrescante. Ninguna de ellas me parece que tenga un tema de fondo interesante, pero con esta al menos me lo paso teta. Y por cerrar las cosas negativas que le puedo sacar, pues a gusto personal hubiese preferido que el protagonista de la escena post-créditos fuese otro. Hasta aquí los puntos negativos. Poca cosa para estar hablando de un blockbuster veraniego.

Ahora, todo lo que me gusta de esta peli. De entrada, la elección estética. Cada pequeño detalle es puro comic, desde la forma de colocar los textos, la paleta de colores, la textura, el vestuario, incluso perspectivas de cámara, el estilo de montaje de muchas secuencias, la propia estructura narrativa en sí, hasta la manera en que mueren los personajes. Puro comic. Parece una mezcla perfecta entre el cine comiquero de los 80-90 y el de los últimos años, las virtudes de la nueva tecnología uniéndose al estilo visual de la vieja escuela. Tiene toda la personalidad que le faltaba a la anterior Suicide Squad. Y todo lo que allí no funcionaba, aquí funciona a la perfección.

Otro de los puntos fuertes de la película es el guion. Sí, el guion. Porque antes en el apartado negativo yo usé la palabra trama, que no es lo mismo que guion. El guion son más cosas. El guion son también los diálogos, que aquí destilan un rollito juguetón que se contagia al espectador como si formases parte de ese equipo extravagante. El guion también es saber dominar el tempo de las secuencias para que el ritmo sea siempre el que le viene bien a la película, otra característica que destaca en esta peli donde todo está medido, como una clase de spinning en la que el entrenador sabe cuando tiene que llevarte al máximo y cuando dejarte respirar pero nunca parando, siempre avanzando.

Y un guion también es la forma en que eres capaz de dotar a los personajes del suficiente carisma y la suficiente empatía para que conecten con el público. Y eso es una de las cosas que más me ha sorprendido. Gunn ya lo hizo con Guardianes de la galaxia y lo vuelve a hacer aquí; coge personajes poco conocidos, incluso se reta a buscar a los personajes más ridículos del universo DC, esos que nadie querría en una peli, y los convierte en personajes de los que vas a querer tener un puñetero funko pop en tu estantería porque hacen que molen personajes que casi es imposible que puedan molar. A nadie le interesaban Drax, Groot o Rocket hasta que vieron la peli de Guardianes y salieron diciendo que nunca se habían divertido tanto con una peli de superhéroes. Aquí sucede lo mismo. Y no solo consigue que molen, es que además les infiere un trasfondo a todos y cada uno de ellos.

En definitiva, por fin DC, tras 10 películas, saca un producto que funciona sin grandes rémoras. Como blockbuster es difícil encontrarle pegas, algo que no sucede con el resto del DCEU. Es una película altamente disfrutable, con muchos guiños y con mucha personalidad. Es el Malditos bastardos del cine de superhéroes (de hecho, la peli tiene más de un toque tarantiniano), una obra tan autoparódica como el personaje de John Cena, que funciona como cine de acción y sobre todo como comedia, algo parecido a lo que ya logró Deadpool en su momento. Eso es lo que cabe esperar. En mi opinión, recomendadísima.

Patxi Álvarez @patxosovic