CICLO DE CONFERENCIAS: “EL DESPERTAR DE CANTABRIA: DE LA TARDO-ANTIGÜEDAD A LA ALTA EDAD MEDIA: SIGLOS VI AL XI” – CANTABRIA EN TIEMPOS DE BEATO DE LIÉBANA. ORGANIZADAS POR LA ASOCIACIÓN ADIC Y LA FUNDACIÓN CAMINO LEBANIEGO.

CONFERENCIA: EL DUCADO DE CANTABRIA ANTE LA EXPANSIÓN MUSULMANA. IMPARTIDA POR EL DR. LUÍS GARCÍA MORENO el 8 de abril de 2021 en la Biblioteca Central de Cantabria.

Hay hipótesis de historiadores y aficionados para todos los gustos pero lo único cierto es que existió este territorio muchos años del nacimiento de España.

El Ducado visigodo de Cantabria es una de las referencias fundamentales para los cantabristas, aunque bien es cierto que durante mucho tiempo la mención al mismo venía vinculada a la figura del Duque Pedro como origen de la estirpe castellana, herencia de la que los actuales cantabristas reniegan. En todo caso, queremos hacer varias puntualizaciones al respecto.

En primer lugar, citaremos el hecho de que de acuerdo a los datos documentales analizados por el historiador García Moreno, la creación del ducado (o más bien provincia) se remonta a la franja temporal entre 653 y 683. Es decir, en el mejor de los casos tuvo poco más de 50 años de existencia. Por poner un ejemplo de la consistencia de basar argumentaciones en la existencia de estos ducados o provincias, cabe decir que en las fuentes también aparece una mención a una provincia visigoda llamada Autrigonia.

En segundo lugar, es preciso recalcar que estamos hablando de una organización territorial creada y gestionada por los visigodos, con una referencia geográfica heredada de las fuentes latinas, y con total independencia de que los habitantes de la misma tuviesen algún tipo de conciencia de pertenencia común y, caso todavía más improbable, que ésta tuviese que ver con el antiguo pueblo prerromano. Según Martínez Diez, la idea de crear una provincia de Cantabria habría surgido por la gran concentración de fuerzas militares visigodas en este área para hacer frente a la abierta rebeldía de los vascones; estas fuerzas requerían un jefe militar de la máxima categoría como era el “dux provintiae”.

De hecho, es ilustrativo que pocas décadas después, cuando el hasta entonces apartado norte pasa a representar el nuevo centro de poder de los antiguos visigodos, la mención a Cantabria desaparezca de forma prácticamente completa, cuando los habitantes de este territorio escriben por primera vez sobre sí mismos, no es Cantabria el término que usan.

En palabras del emérito profesor, recientemente fallecido, Gonzalo Martínez Diez: “Los límites de la provincia visigoda de Cantabria nada tenían de común con la Cantabria prerromana y mucho menos con los de la actual Comunidad Autónoma de  Cantabria.

Esta Cantabria visigoda del siglo VI cuya capital era Amaya (Burgos) se extendía mucho más allá del viejo solar cántabro de la época romana e incluía también a los antiguos autrigones del norte de Burgos, de la Bureba y de montes de Oca del mismo modo que a los berones de la actual Rioja.

Por ello la toponimia nos ha conservado el nombre de Cantabria aplicado a la sierra que separa la Rioja alavesa del resto de Álava”

El Ducado de Cantabria existió antes que España

Durante muchos años hablar del poblamiento de Cantabria en época visigoda era prácticamente motivo de anatema. Una nebulosa fantástica de cántabros independientes y beligerantes contra el visigodo invasor, que recuperaron su autonomía y sus modos de vida de la Edad del Hierro, empañaba cualquier interpretación histórica sobre el periodo. Incluso en los lugares en los que era indiscutible la presencia de evidencias de ocupación correspondientes a este periodo se buscaban complicadas piruetas que permitiesen evitar todo lo que sonase lejanamente a visigodo, godo, germánico o cualesquiera otros apelativos que estuviesen en relación con el tema.

Nace la Cantabria visigoda en el siglo VI con la toma de la ciudad de Amaya por el rey godo Leovigildo en el año 574 . Amaya será la capital de la nueva provincia gobernada por un “dux prouintiae”, o máximo jefe militar, que servirá de defensa frente al territorio vascón, siempre levantisco. Ésta provincia , gobernada por el duque Pedro, será el único territorio visigodo que no sucumbirá totalmente al dominio musulmán, estableciendose como foco organizador de la futura reconquista.

Sus límites comprendían la parte oriental de la actual Cantabria, el territorio cántabro y autrigón del norte de Burgos, la Bureba, los montes de Oca y el territorio berón de la Rioja.

Tras la batalla de Guadalete en 711, en la que el rey Rodrigo es derrotado por el ejercito musulmán comandado por Tarik Ibn Ziyad, lugarteniente de Musa Ibn Nusayr, los notables visigodos emprenden el éxodo hacia los territorios del norte, llevándose consigo sus riquezas y el tesoro visigodo. Al otro lado de la sierra de Somosierra parece ser que Tarik les da alcance y se apodera de parte del tesoro. Tarik, en su avance, se dirige hacia la capital del Ducado visigodo de Cantabria, en Amaya. Es allí donde la multitud visigoda busca refugio, confiando en la fortaleza de la Peña. Sin embargo, poco duró su resistencia, debido a la penuria y el hambre que padecían ellos y el resto de la península en los momentos de la invasión. Tarik apresa a multitud de cautivos y se dirige hacia Astorga, estableciendo autoridades en distintos lugares en colaboración con los vitizanos (seguidores de Witiza) y los judíos.

Los vitizanos seguían considerando a los musulmanes como aliados suyos en su lucha contra el último rey godo Rodrigo.

La población visigoda acepta los pactos de sumisión que les ofrecen los bereberes.
En el 714 Musa vuelve a pasar por el valle del Duero desde Zaragoza hacia Galicia. A su paso parece que no se produce ninguna resistencia apreciable. Por lo tanto, según los historiadores islámicos, la meseta norte fue sometida al poder musulmán durante las dos expediciones de Tarik en 711-712 y de Musa en 714. En esos años someten la casi totalidad del reino visigodo con 12.00 hombres de Tarik y los 18.000 de Musa.

Después de la batalla de Covadonga en 722? se casan Alfonso, hijo del duque Pedro de Cantabria, y Ermesinda, hija de Pelayo, con lo que se estrechan los lazos de unión de los dos núcleos cristianos que mantienen su independencia, las asturias de Pelayo y la parte del Ducado de Cantabria que no ha sido sometido.

Pedro de Cantabria es uno de los ocho “duces” o jefes militares visigodos que mandaban los destacamentos militares que defendían cada uno de los ocho ducados o provincias en que se dividía el reino visigodo de Toledo desde el año 683. El ducado de Cantabria comprendía desde las proximidades de la actual ciudad de Logroño, el norte de las actuales provincias de Burgos y Palencia hasta el Pisuerga y de ahí hasta el mar Cantábrico. Comprendían las tierras que lindaban con los vascones, por lo que Pedro era el dux que regía el ducado que llamaron Cantabria.

Los caudillos musulmanes dirigian sus ataques a las capitales de los ducados visigodos, por lo que Tarik se dirigió a Amaya. De esta manera quedaban sometidas al poder musulmán las tierras atravesadas por la calzada Burdeos-Astorga, la Bureba, las comarcas del Arlanzón y del Odra y las zonas llanas. Sin embargo, no parece que penetraran más allá de las primeras estribaciones montañosas.