La coordinadora en funciones de la Unidad del Dolor de Valdecilla, Amaia Muñoz, explica cómo funcionan estos servicios en Cantabria

La doctora Amaia Muñoz estudió Medicina en la Universidad del País Vasco, hizo la residencia de Anestesiología y Reanimación en el Hospital 12 de Octubre de Madrid y posteriormente  trabajó  en el Hospital Central de Asturias, en el Clínico San Carlos de Madrid y en el Hospital de Mendaro, en Guipúzcoa. Desde hace dos años y medio trabaja en Valdecilla con dedicación exclusiva a la Unidad del Dolor, de la que actualmente es la coordinadora en funciones. En esta entrevista para el COM Cantabria analiza la realidad  de los pacientes con dolor crónico. El domingo, día 17 se celebra el Día Mundial contra el Dolor.

– ¿Cómo funcionan en Cantabria las unidades del dolor?

Para entender cómo funcionan las unidades del dolor hay que saber que el dolor crónico no está adscrito a una sola especialidad. La mayoría de los pacientes con dolor son tratados desde Atención Primaria y sólo aproximadamente un 20 por ciento necesitan ser derivados al especialista. Cuando pese a todo esto, no se resuelve el problema, estos pacientes son derivados a las unidades del dolor.

En estas unidades se intenta realizar un tratamiento intervencionista del dolor. Esto es, ofrecemos algún tipo de infiltración o técnica que no pueden ser aplicados por otros especialistas. Podemos realizar ajustes en el tratamiento farmacológico, pero este debe ser establecido y supervisado desde Atención Primaria. En concreto, aplicamos el cuarto escalón de la escala analgésica de la OMS.

– ¿Hay en la actualidad más dolor crónico que hace años?

Actualmente lo que hay, es más conciencia por parte de los médicos y de los pacientes de que el dolor hay que tratarlo pronto y de forma adecuada.

Si hablamos de tratamiento, ¿contamos en Valdecilla con las técnicas más avanzadas? ¿son efectivas?

Si, contamos con un amplio abanico de posibilidades para tratar el dolor. Desde infiltraciones ecoguiadas, realizadas con escopia, rizólisis… hasta terapias a nivel del SNC, como la estimulación medular.

La efectividad de las técnicas depende en gran medida de una buena selección del paciente. Dependiendo del tipo del dolor, de sus características se ofrece una u otra terapia. Aún así, hay ocasiones en las que pese a ello las distintas terapias fracasan.

– Se considera el dolor crónico una enfermedad?

Si, el dolor crónico constituye una enfermedad, se considera un problema de salud pública. El paciente ve mermada su calidad de vida, es causa frecuente de sufrimiento y discapacidad así como el mayor el mayor responsable de absentismo laboral con el consiguiente elevado coste económico.

¿En qué medida es importante la humanización de la medicina en el paciente con dolor?

La atención, el abordaje del dolor, debe realizarse no sólo desde la parte clínica sino también prestando atención al aspecto psicosocial. El dolor crónico disminuye la calidad de vida del paciente, repercute negativamente en su salud física y emocional, afecta a su capacidad laboral y en muchos casos termina afectando en su vida personal y familiar.

Un buen tratamiento del dolor debe incluir no solo los aspectos clínicos, debe ir acompañado de una buena comunicación empática médico-paciente, en la que se tenga en cuenta sus necesidades y sus preferencias.

-Y si hablamos de datos, ¿cuántos pacientes tiene Cantabria en las Unidades del Dolor?

Atendemos en consulta, presencial o telefónica, en la Unidad de Valdecilla unos 90 pacientes a la semana. Actualmente las unidades son más dinámicas que hace unos años y se intenta dar de alta al paciente cuando mejora para que siga control por su MAP o cuando fracasan los tratamientos y no podemos aportarles nada más. Es decir, solo en Valdecilla atendemos a más de 4000 pacientes al año.

¿Cuál cree que es el futuro del tratamiento del dolor y cree que se investiga lo suficiente en ese terreno?

La principal dificultad del tratamiento del dolor es la gran complejidad que representa la fisiopatología del dolor en sí mismo. Cada vez se van conociendo de forma más precisa los mecanismos moleculares que activan la respuesta dolorosa y como regla básica en las disciplinas científicas, el mayor entendimiento nos va a permitir un mejor y más preciso abordaje terapéutico dirigido a los mecanismos que intervienen en la respuesta dolorosa. Sin ir más lejos, ese año han dado el premio Nobel de Medicina a los descubridores del receptor TPRV1, un termo receptor que interviene de forma decisiva en muchas de las causas de dolor crónico. Entender mejor el dolor nos permitirá realizar un tratamiento más eficaz.