Londres ya tiene su segunda Copa de Europa. Las dos se las debe al Chelsea, triunfal en Oporto —por fin, por suerte, con gente en las gradas— ante un Manchester City al que destiñó por completo.

Un gol en la mochila y todas las cerraduras del mundo le bastaron a los de Tuchel para anular una a una las muchas individualidades del conjunto de Guardiola.

El Chelsea, equipo gregario como pocos, dejó en la cuneta a un rival negado de principio a fin.

Por encima de los De Bruyne, Mahrez, Foden, la final tuvo una etiqueta, la de Kanté, que no es uno solo sino todo un equipo en sí mismo.

Él es el espinazo del Chelsea, un jugador tan silencioso como eficaz, cósmico. Un futbolista total que elude el espumoso mundo de las celebridades.

Sobre él gravitó el nuevo campeón de Europa. Otro éxito de la escuela alemana de técnicos. Tres consecutivos han cantado la gloria: Jürgen Klopp, Hansi Flick y Thomas Tuchel.

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Author: José Sámano

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