El camionero que atropelló a una mujer en Santander asegura que no la vio “en ningún momento”

El conductor del camión que hace dos años atropelló a una mujer en la Avenida Menéndez Pelayo de Santander, causándole la muerte en el acto, ha asegurado que no la vio “en ningún momento” y que frenó y paró cuando notó “algo extraño” debajo. Según ha relatado, en el momento de los hechos –pasadas las 14:00 horas del 2 de enero de 2017– iba al volante del vehículo, pesado y con remolque cargado, “atento a la conducción”, ya que estaba “pendiente de no chocar” con un autobús municipal que circulaba por el otro carril, en una vía de doble sentido de circulación y “estrecha”. “El autobús venía hacia mí”, ha comentado el hombre hoy jueves en el juicio celebrado contra él en el Juzgado de lo Penal número 1 de la ciudad, en el que también ha declarado como testigo de lo sucedido el conductor del autobús, a quien llamó la atención que la señora cruzó la calzada por delante del camión, “muy cerca” de la cabina. Iba “muy pegada”, según ha agregado. Y lo hizo, además, por fuera del paso de peatones y de manera “cabizbaja”, es decir, “mirando al suelo”, ha añadido el chófer del autobús, que se percató –ha dicho– de que el camionero no vio a la víctima, de 54 años, natural de Unquera pero vecina de Cacicedo de Camargo. Estaba casada, y tenía una hija, madre y tres hermanos. Por su parte, el camión circulaba sin seguro, sin autorización para transitar por casco urbano, con 39 toneladas de carga y con el semiremolque dado de baja desde marzo de 2008 y con la ITV caducada.

La acusación particular mantiene la pena de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave

Tras la declaración del acusado, testigos y peritos, las partes han elevado a definitivas sus conclusiones, con lo que la acusación particular mantiene la pena de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave –de acuerdo con la calificación que hizo el juez instructor–, al considerar que la responsabilidad del camionero fue la “relevante” en el atropello mortal. Sin embargo, la Fiscalía considera al hombre responsable de un homicidio por imprudencia menos grave, al entender que circulaba “sin la debida atención en la conducción”, por lo que solicita una multa de 2.700 euros (a razón de 15 euros diarios durante seis meses), y un año y medio de privación del derecho a conducir vehículos a motos e inhabilitación especial para el sufragio pasivo en ese periodo. Por su parte, la defensa pide la libre absolución de su patrocinado –que dio negativo en la prueba de alcoholemia– y considera que no puede ser sancionado desde el punto de vista penal porque “no es previsible” que un peatón cruce a varios metros del paso de cebra. “Un accidente de este tipo nos puede ocurrir a cualquiera”, ha opinado el letrado. De su lado, la abogada del Consorcio de Compensación de Seguros –que niega que el conductor careciera de seguro por tener póliza contratada con Mapfre, aunque con fecha del mismo día del siniestro y suscrito dos horas después del mismo– considera que la víctima tuvo “mayor culpa” que el camionero, al pasar por un lugar por donde él “no la puede ver”, que es precisamente “el único reproche” que se le puede hacer al procesado.

En su declaración en el juicio, que ha quedado visto para sentencia, el acusado solo ha contestado a preguntas del fiscal y la defensa, ante las cuales ha insistido en que “en ningún momento” vio a la mujer, que cree que “salió de detrás del autobús”. “Pero no la vi. Es una suposición mía”, ha esgrimido, antes de aseverar que si un peatón cruza “próximo” a la cabina del camión, es “imposible ver” a esa persona. Ha detallado que él iba circulando porque el semáforo estaba “en verde”, mientras que el autobús también estaba “en movimiento”. En el momento del choque, su velocidad era de 16 kilómetros por hora, a su juicio “la adecuada” para transitar por esa calle de la ciudad, donde el límite es de 50 km/h. Además, el implicado ha destacado que es camionero desde hace 30 años, durante los cuales no ha tenido incidente alguno “en ningún momento”, y que conduce “en perfectas condiciones”, ya que nunca consume alcohol cuando trabaja. Por lo demás, ha manifestado que el camión estaba igualmente “en perfectas condiciones” y que lo conducía pensando que estaba asegurado, ya que esas gestiones se encargaba otra persona, en tanto que él se ocupaba del mantenimiento y conducción del vehículo.

Al chófer del autobús que presenció el atropello le llamó la atención que la mujer cruzara la calle “unos metros antes” del paso de cebra, “despacio” y “muy pegada” a la cabina, sin mirar al camión. Lo hizo, según el atestado, a unos siete metros de distancia de la zona habilitada para los peatones y 9,24 metros de la cabeza del vehículo. Este testigo, que recuerda que el camión estaba “parado”, se percató de que su conductor, cuando arrancó, no vio a la víctima por lo que hizo “el amago” de pitar, pero no le “dio tiempo” ya que todo “fue muy rápido”. Según presenció, la mujer fue “empujada” por el vehículo, “hizo como que levantó el brazo” pero cayó al suelo y fue atropellada –la pasaron por encima dos ejes–. Tras esto, el conductor abrió la puerta de la cabina, vio a la mujer, se echó “las manos a la cabeza” y cogió el teléfono para alertar de lo sucedido.

En la vista han declarado dos agentes de la Policía Local, que han considerado que el camionero “pudo haber visto” cruzar a la mujer si se atiende a las distancias y velocidades del vehículo y la víctima al andar, y los tiempos de reacción, más cuando el arrollamiento se produjo en mitad de la calzada, junto a la línea que separa los dos sentidos de circulación. Ahora bien, uno de ellos ha apuntado que el lugar por donde empezó a cruzar ella no era el “adecuado”, por lo que no era “previsible”. El otro policía ha señalado que no había obstáculos que impidieran la visibilidad en la calzada, donde tampoco encontraron marcas de frenado.

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Author: eldiariocantabria