El Heraldo

TEGUCIGALPA, HONDURAS.

– Su pincel es una especie de cautín; y su lienzo, fibras de madera comprimida.

Cambia sus lentes, acomoda su silla, pone su pie sobre una caja y, entonces, empieza a quemar con el metal caliente el cuadro.

Con su ardiente plumilla, el artista sigue el camino trazado por el boceto de grafito de una mujer lenca.

Ahora cada línea de carboncillo es una huella de arte y calor.

Esta disciplina es conocida como pirografía o, como gustan referirse los expertos que la practican, el “arte del fuego”.

En Honduras, don Marcio Fajardo (62) es un digno representante de este arte.

VEA: VIDEO: Así fue el debut del hondureño Mauricio Dubón con los Cerveceros de MilwaukeeEn su pequeño e improvisado taller, ubicado en la calle Salvador Mendieta del barrio El Bosque de Tegucigalpa, sobresalen cuadros sobre paisajes y pueblos de Honduras, calles de antaño del centro de la capital y réplicas de famosas obras realizadas por artistas de la talla de Da Vinci y Vincent Van Gogh.

Cuadros realizados con el «Arte del fuego», Foto: Alejandro Amador/ EL HERALDO.

Una misión de vidaDesde muy pequeño, don Marcio fue sensible al arte, influenciado por varios miembros de su familia a sentir esa pasión, ya que en ella hay muchos artistas, incluyendo su padre, al que le atribuye la herencia de su talento.

Pero fue a los 12 años que conoció sobre la pirografía.

Muy joven decidió, entonces, que ese sería su camino para siempre.

“Un primo me trajo de México un pirograbador y después yo me rebuscaba en los talleres con sobrantes de madera, pedacitos de cuero y papel, así empecé”, recordó.

Autodidacta en las pinceladas de fuego, don Marcio también aprendió a elaborar sus propios pirograbadores, el instrumento para quemar los cuadros.

Réplicas de grandes artistas realizadas por Marcio Fajardo.

Foto: Alejandro Amador/ EL HERALDO.

El artista explicó que el pirógrafo funciona como un cautín en el sentido que el instrumento emplea electricidad para generar suficiente calor en la punta.

LEA: Santos Arzú: poética contemporánea en evoluciónSe distingue de otras técnicas porque las pinceladas de fuego se plasman en madera, fibrán, cuero y otros materiales similares.

A don Marcio EL HERALDO lo visitó mientras trabajaba en la conocida obra “La mano de Dios”, de Leonardo Da Vinci.

Cada pincelada es un ejercicio de paciencia y cuidado.

Ya tiene 50 años en la pirografía y sigue convencido que es una misión de vida.

“Lo que uno hace lo ilumina y se traspasa a las personas a través de mis cuadros.

Esa es mi misión, compartir el amor a través del arte ”, dijo.

Por otra parte, este pirografista exhortó a la sociedad hondureña a apreciar la vida y el arte de una manera diferente y a apoyar el talento nacional.

Cuadros de arte religioso creados por Marcio Fajardo.

Foto: Alejandro Amador/ EL HERALDO.

Don Marcio consideró que “ver la vida por medio del arte no solo es ver y decir: “¡Ay, qué bonito el cuadro!, lo felicito” y ya.

No.

Esto es para que la gente sepa que a través del arte se manifiestan emociones y a veces hasta sueños y deseos”.

En su caso, el sueño es tener una galería de arte donde pueda exhibir y vender sus cuadros sellados por el calor y el arte.

VEA: Armando Lara y su pincelada a través de los añosEl periodismo necesita inversión.

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