El Amazonas arde a un ritmo frenético ¿que implica para nuestro clima?

El ritmo equivale a campo y medio de fútbol por minuto

No es inusual ver algunos incendios forestales recorriendo la selva del Amazonas cada año, pero este 2019 y especialmente el mes de agosto, han visto una cantidad excepcional de incendios. Según el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (NIPE), un 83 por ciento más que en 2018, con cerca de 73,000 incendios desde enero. Solo entre mediados de agosto y hoy, la agencia ha contabilizado cerca de 10,000 en diferentes zonas de la que se considera la selva tropical más grande del planeta. Según los expertos, la velocidad a la que se quema el bosque, equivale a aproximadamente un campo y medio de fútbol por minuto.

Imagen captada por el MODIS de la NASA abordo del satélite Aqua durante los recientes incendios registrados en el Amazonas. Fuente: NASA

El humo producido por estos múltiples incendios forestales, es claramente visible desde el espacio como se ve en algunas de las imágenes capturadas por el MODIS de la NASA a bordo del satélite Aqua. Aunque el Amazonas experimenta incendios forestales, no es habitual durante todo el año debido a que el persistente clima húmedo les impide arrancar y propagarse.

En julio y agosto, los meses más secos del año, son más frecuentes debido principalmente a la limpieza de pastizales y a la deforestación que se lleva a cabo al despejar más superficie de bosques para la ganadería. El período de máxima actividad de estos incendios «controlados» generalmente se produce en septiembre y octubre. Este año, a pesar de que se han producido precipitaciones casi normales en toda la región, sin una sequía significativa, la situación ha ido empeorando desde el arranque de la temporada seca.

Pronóstico de la concentración de aerosoles en la zona de Sudamérica/Atlántico elaborado por ECMWF para el 20 de agosto, 2019. Fuente: ECMWF

El humo de los incendios forestales se ha extendido hacia el sureste, y según el pronóstico del modelo europeo ECMWF, continuará haciéndolo durante los próximos días. Los pueblos, ciudades y grandes urbes como Sao Paulo, ya han estado lidiando con una alta concentración de aerosoles esta semana. En las zonas afectadas por el humo, los problemas respiratorios entre la población han ido en aumento, y algunos estados como Amazonas han declarado el estado de emergencia en su capital , Manaos.

Selvas como la del Amazonas, juegan un papel crucial absorbiendo dióxido de carbono de la atmósfera y generando oxígeno

La quema acelerada y extensa de la selva amazónica este agosto significa que habrá menos vegetación disponible en la región para absorber las crecientes concentraciones de dióxido de carbono de la atmósfera. Además, gran parte de la combustión de esos árboles y plantas, libera dióxido de carbono adicional a la atmósfera, un elemento clave que amplifica el efecto invernadero de la Tierra.

Columna total de monóxido de carbono calculada para el 21 de agosto de 2019.
Fuente: Copernicus Atmosphere Monitoring System

Más allá del alcance de los incendios forestales que tienen lugar hoy en Brasil, hay otras preocupaciones que giran entorno al Amazonas. Un reciente estudio dirigido por geógrafos de la Universidad de Leeds, Reino Unido, confirma que la selva amazónica, que cubre la asombrosa cifra de 550 millones de hectáreas, está perdiendo su capacidad de absorber dióxido de carbono. Desde el inicio de este siglo, los árboles en la Amazonía, han estado muriendo a un ritmo cada vez mayor, lo que ha convertido a esta masiva jungla en un sumidero de CO2 más débil.

Cada año es mayor el número de arboles que mueren en el Amazonas, pero también el ritmo de crecimiento. Consecuencia, los nuevos arboles son más débiles y vulnerables a enfermedades.

Los científicos que han seguido de cerca este fenómeno, ven como una posible razón del aumento de la mortalidad de los árboles, una mayor concentración de CO2 en el aire, ya que generalmente fomenta el crecimiento de los árboles. Al parecer, los árboles en el bosque están creciendo más rápido, pero un crecimiento más rápido hace que también mueran más jóvenes, dado que se hacen más vulnerables a las enfermedades. Este hallazgo muestra la cara más imprevisible de los efectos del cambio climático y el calentamiento del planeta. 

Cada año es mayor el número de arboles que mueren en el Amazonas, pero también el ritmo de crecimiento haciéndolos más débiles y vulnerables a enfermedades.

Lo que sí sabemos, es que los bosques juegan un papel crucial en el balance global del ciclo del carbono. A nivel global absorben 2,400 millones de toneladas de carbono cada año, y solo la enorme selva amazónica, absorbe aproximadamente una cuarta parte de ese total.

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Author: Mario Picazo {authorlink}
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