Dune. No quiero sonar pretencioso, pero en estos tiempos todas las películas que tienen un presupuesto absurdamente grande son iguales. No malas ni aburridas, pero se limitan a dar al espectador una historia que ya conoce, con personajes y conceptos que ya conoce, fan service, humor chorra y mucha, mucha acción y poca reflexión. Todo lo que no sea así, el espectador lo rechaza.

Y aquí venía el gran desafío que tenía Denis Villeneuve. Me leí Dune este verano. Al terminarlo, lo primero que pensé fue «Este es uno de los mejores libros que jamás he leído». Lo segundo que se me pasó por la cabeza fue «Es imposible adaptar esto al cine» Este pensamiento se reforzó hace unos días al ver la peli del 1984 de Dune de Lynch: era como un garabato rápido y un poco rancio de el libro, inclinándose a lo absurdo, lo cyberpunk… Se quedaba a milenios de capturar el espíritu del libro.

Y es que el librito este, de 800 páginas, trata mucho más que solamente un planeta con dunas. Trata sobre filosofía, sobre religión, sobre el destino, sobre política, sobre la vida, sobre la ecología. Mensajes profundos, cientos de páginas de conversaciones una tras otra, decenas de personajes que se desarrollan con sumo cuidado a lo largo de todo el libro… Y un mundo entero por descubrir. En Dune tenemos cientos de expresiones exclusivas de este mundo (al final del libro hay más de 100 páginas de apéndices y diccionarios) y muchos conceptos muy abstractos, como las visiones de Paul o los 10000 años de historia que preceden a los eventos de la película.

Como véis, es imposible adaptar el libro entero. Villeneuve entendió esto. Y Villenueve entiende Dune. No hace falta que salga cada diálogo, cada detalle, cada expresión. Eso sí, el núcleo de la historia debe estar siempre vigente. Y así ha nacido esta película: el Dune de verdad, el que pasaba por mi cabeza mientras leía el libro, el mundo lleno de arena e intrigas políticas.

Tenía mucho hype por esta película, y además llevaba esperándola desde octubre del año pasado, cuando se retrasó del 2020 al 2021. Esperaba que fuera algo alucinante, un hito en la historia del cine, visuales que se me quedarán grabados en la retina. En los días antes de verla, un amigo mio que es un puto pijo ponía mi fe en duda. Quizás era aburrida, quizás era lenta, quizás no alcanzaba mis expectativas. Me daba igual, porque este puto pijo es un cabezón al que solo le gustan los mechas.

Y ha llegado el día en el que me he sentado en la butaca de mi sofa, casi temblando, esperando como un niño feliz a que se acabaran los anuncios. Y ha empezado. Y ha durado 2 horas y media. Y al terminar, lo primero que se me ha pasado por la cabeza han sido unas palabras que decía el barón Harkonnen: “This is my Dune.” Esto es Dune. Imágenes que quitan el hipo, una de las mejores bandas sonoras de este siglo, unas actuaciones impecables y un guión (relativamente…) fiel. La espera había merecido la pena.

Vamos primero con las cosas que me han encantado:

-La música: Hans Zimmer ha compuesto una música no solo epiquisima, sino piezas musicales para cada facción y/o momento. La pieza de las Bene Gesserit es misteriosa, los Arraken tienen música llena de oscuridad, todos los Atreides tienen melodías que reflejan su grandeza, los fremen con cantos y ruidos del desierto… realmente te transmiten el espíritu de todo este gran mundo y a la vez se te ponen los pelos de punta al escucharla. Probablemente una de las mejores bandas sonoras de este siglo, y esperando estoy a que gane el Oscar.

-La cinematografía: ES-PEC-TA-CU-LAR. Cada plano está lleno de detalle, luz, esplendor y extraña belleza. El desierto, con sus infinitas Dunas; el palacio real, con su oscuridad y ocasionales luces; Cáladan, con la preciada agua, los ornitópteros y su vuelo cual mosquito y los gusanos, con millones de dientes perfectamente simétricos que hacen que los de la peli de Lynch parezcan maquetas de plastilina que hacía yo en primaria. Aún en los momentos más mundanos hay mimo y cuidado en todos los planos, y en los momentos importantes aprovecha para crear imágenes que se quedan grabadas en la retina. Se me pasan por la cabeza la muerte de Leto (tremenda referencia al cuadro “La Muerte de Marat”), los ornitópteros volando por el desierto en búsqueda del gusano, el ataque de los Harkonen al palacio, la persecución del gusano, la muerte de Idaho… Es complicado transmitir con palabras lo que se siente al ver la película.

-El diseño de producción: ya lo dije antes, pero lo vuelvo a repetir. Esto si es Dune. Cuando pienso en este universo, me imagino cosas como las que salen en pantalla, trajes y vestimenta similar, palacios derruidos y naves carcomidas por la arena del desierto. Me imagino la oscuridad de los Harkonnen, las guaridas de los Fremen… Todo está realizado perfectamente, cada detalle pensado hasta la saciedad, con unos decorados y vestuario absurdamente buenos y no tanto CGI como cabría esperar (good thing).

-Los actores: todos los actores son excelentes para sus respectivos personajes. Timothée Chalamet con su Paul, al principio lleno de dudas y miedo, después enfrentándose a la dura realidad, con sus lágrimas y dolor en medio del desierto; Oscar Issac como el Duque Leto, un hombre lleno de honor y valentía; Rebeca Ferguson como Lady Jessica, una madre que es consciente de que sus actos le han llevado a esto; Jason Momoa como Duncan Idaho, que es básicamente el putisimo amo… Aunque no se de igual desarrollo a todos los personajes, los actores dan una personalidad y realismo enormes a sus personajes.

-La historia: aún con sus limitaciones (ahora vamos a eso), equilibra la mitad del libro de forma bastante decente, manteniendo los componentes esenciales que le dan el corazón a la historia y cortando algunas cosas para agilizar la narración. Las intrigas políticas se mantienen, los dilemas de los personajes… realmente esto ES Dune. No el Dune baratija de Lynch.

-Recortes buenos: recortan cosas de el libro que no son nada necesarias, y se agradece para agilizar toda la historia:

-No se menciona el Condicionamiento Imperial de Yueh, bastante inteligente por qué explicar todo eso hubiera sido un lío y no va a ninguna parte.
-Ninguna mención de la CHOAM. Muy bien también, porque en este libro no influyen nada y sería meter conceptos nuevos por que si.
-Quitamos los líos parentales de Chani, Liet Kynes, Jessica… Creo recordar que en el libro Jessica es hermana del barón? Y aquí Leto es primo del barón? Y no se habla del padre de Kynes ni se relaciona a Chani con Stilgar. Bueno, habrá que ver en la segunda (esa es otra…)
-Yihad Butleriana: no hay ninguna necesidad de explicar esto, aunque sea realmente importante para los siguientes libros de la saga. Si no hay robots, pues no hay robots y te jodes.
-Cambios de orden en escenas: super buena idea, porque quitan partes que son un tostón y las conectan con otros capítulos posteriores recortando escenas innecesarias (por ejemplo el gusano del final, en la peli le llaman los fremen y en el libro no)

Aun así, creo (y espero) que Dune impactará con fuerza en el cine de hoy en día. Nadie jamás había usado un presupuesto tan enorme para adaptar un libro del año de la polca en un mundo completamente nuevo, manteniendo la filosofía, los temas, el espíritu… sin miedo a que los espectadores se aburran, y en vez de darles todo mascadito, se toma su tiempo en presentar todos sus personajes, conceptos y mundo.

¿Te parece la película lenta? Pues a tu puta casa puto pijo a ver películas de Marvel por un tubo. Alguien se la ha jugado y ha hecho algo completamente diferente, una película que probablemente se una a esa lista de películas legendarias como El Señor de Los Anillos, Star Wars…

Dune me ha encantado, y lo considero una verdadera obra maestra. Es casi imposible dar a esto una nota concreta. Es algo diferente a todas las películas que se han hecho normalmente, una maravillosa anomalía. Se merece las 5 estrellitas, y aquí las tiene. Ahora solo toca cruzar los dedos y esperar que una mañana alguno de los pijos de cinéfilos possers me manden una noticia que diga “Se ha anunciado Dune: Parte 2” y poder volver a la sala de cine a presenciar este espectáculo de nuevo.

Patxi Álvarez