Los tres candidatos que el próximo domingo se enfrentarán en las urnas en las primarias del PSOE-A para elegir candidato a la Presidencia de la Junta se vieron este martes las caras en el único debate que se va a celebrar durante la campaña, en la que hasta ahora todos han hablado de «respeto al compañero» y «unidad», pero en la que no han faltado los dardos de unos y otros.

Susana Díaz, de verde y blanco; Juan Espadas, con camisa blanca informal; y Luis Ángel Hierro, con traje de chaqueta, corbata y abanico, confrontaron sus respectivas candidaturas en un debate con cuatro bloques temáticos y un quinto con preguntas de los militantes, algo inédito en unas primarias socialistas. Una cita, celebrada en la sede regional del partido en Sevilla, que resultó muy encorsetada por los tiempos de intervención, que fueron cortos y escrupulosamente respetados en todo momento, y en la que los aspirantes se dedicaron más a exponer con prisa sus propuestas que a debatirlas entre ellos.

Se esperaba un cara a cara más directo entre la actual secretaria general del partido y el regidor hispalense, que fue el primero en buscar el cuerpo a cuerpo, pero lo que encontró fue un tajante «no es momento de reproches, vamos a debatir en positivo» por parte de la expresidenta de la Junta. Poco más salvo varias alusiones a Ferraz y a la autonomía del partido en Andalucía por parte de Díaz, que en este caso se toparon con un «ningún secretario general del PSOE de Andalucía o presidente del Gobierno de Andalucía permitirá nunca que esta tierra sea sucursal de nadie», en palabras del alcalde.

No hubo, por tanto, choque de trenes, pero sí un tono más cordial de Díaz y Espadas hacia Hierro que entre los dos primeros. El profesor de Economía, algo más relajado, defendió su candidatura como la de las «bases», con un proyecto que «ha logrado reforzar el papel de la militancia» y que quiere trasladar al partido a «una situación más de izquierda» con un programa que mantuvo en su atril en todo momento.

Cambio fue una de las palabras más utilizadas por Espadas. «Lo necesitamos y por eso doy este paso», afirmó, y defendió un modelo de partido «diferente» y basado en la «escucha activa y la participación de la militancia», poniendo especial énfasis en un proyecto municipalista basado en su experiencia como alcalde de la ciudad más importante de España gobernada por socialistas.

Díaz insistió en la necesidad de «votar en libertad» el domingo y, quizás en un mensaje dirigido a aquellas voces críticas que piden una renovación, aseguró que ofrece «ideas nuevas para una nueva Andalucía», admitiendo que «ahora quiero hacer cosas distintas cuando llegue al Gobierno».

En lo que sí coincidieron los tres fue en atacar las políticas del Ejecutivo de Juanma Moreno y, especialmente, su actuación durante la pandemia del coronavirus; en blindar los servicios públicos; en la defensa de la Andalucía rural y despoblada; y, a propuesta de Hierro, en «sacar a Queipo de Llano de la Macarena».

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Author: redaccion@20minutos.es (Beatriz Rodrigálvarez)

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