Entrevista a Marco A. Gandarillas, Jefe de Servicio de Medicina del Trabajo y Coordinador del Servicio de Prevención del HUMV

 Siempre ha tenido mucha responsabilidad por estar al frente de la seguridad de los más de 5.000 trabajadores de Valdecilla pero es la primera vez que una pandemia se desarrolla en tan poco tiempo y afecta a cientos de personas en Cantabria, por lo que Marco Antonio Gandarillas está atravesando el momento profesional más intenso de su vida. Tranquilo, positivo y satisfecho por el deber cumplido responde a las preguntas -algunas comprometidas- del Colegio de Médicos de Cantabria con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que se celebra el martes día 28 de abril

 1.- La crisis de la pandemia por el Covid-19 ha puesto en jaque  al país y a Cantabria aunque aquí parece que  se ha controlado bastante bien ¿es así? 

Sí, y los sanitarios empezamos a tener sensación de alivio y de que lo peor ha pasado, pero sin bajar la guardia. Las previsiones iniciales no eran buenas, se llegó a estimar que el HUMV podría superar los mil ingresos por enfermedad COVID, e incluso se consideró el uso de espacios no sanitarios como el Palacio de Exposiciones. Por fortuna, en el pico hubo 226 ingresos con una treintena en la UCI. Desde entonces la cifra ha ido declinando y hoy hay unos setenta pacientes ingresados y seis en UCI. Se planifica la vuelta a la actividad normal por etapas y de forma pausada, y se recuperan áreas del hospital que se dedicaron en exclusiva a atender casos COVID.

2.- Lleva años como Médico del Trabajo y Coordinador del Servicio de Prevención de Valdecilla. ¿Es este el peor momento de su vida profesional?

Sí, porque la amenaza se ha hecho realidad. Me inicié en 2001 cómo Médico del Trabajo en el ámbito sanitario en el Hospital Sierrallana y en 2004 tocó preparar un protocolo ante la amenaza de gripe aviar H5N1. Ya en el HUMV en 2014 nos preparamos ante la alerta por Ébola, y en 2018 se planteó la alerta por el virus Crimea-Congo. Aunque las tres alertas no pasaron de amenaza obligaron a documentar protocolos frente a nuevos virus peligrosos de origen animal, y a formarnos en la puesta y retirada de equipos de protección individual (EPI) con los que no estábamos familiarizados. La situación actual por COVID pasó en poco tiempo de amenaza a realidad generando al inicio gran preocupación en profesionales y tensión en la organización, y el Servicio de Prevención debía informar y formar con relativa celeridad sobre las medidas para proteger la salud laboral. Sin embargo, disponíamos de protocolos de amenazas previas y no fue difícil adaptarlos a situación actual mediante una norma que se incluyó en el Plan de Prevención del hospital que era disponible de forma permanente en la intranet para su consulta, junto a otra documentación relacionada. Además, la colaboración de los profesionales ha sido extraordinaria durante su formación aportando mejoras preventivas aplicables en su entorno laboral específico.

3.- Como Médico del Trabajo y prevencionista supongo que considera que los EPI  y las medidas de seguridad en general son imprescindibles para los profesionales sanitarios.

Por supuesto, pero los EPI siendo una medida clave no es la única, también se debe actuar en el origen del riesgo y el medio de transmisión. En origen identificando precozmente al paciente con síntomas respiratorios procediendo al diagnóstico y aislamiento. En el medio limpiando y desinfectando superficies de contacto frecuente y ventilando espacios. Con los EPI actuamos en el profesional y para establecer los necesarios hay que conocer la forma de transmisión del virus. El SARS-Cov-2 penetra por mucosa (boca, nariz, conjuntiva) a la que llega por las manos que han contactado con un paciente u objeto contaminado, o por gotículas emitidas por un infectado próximo al hablar, toser o estornudar. Por tanto, es clave durante la asistencia usar guantes, proteger boca y nariz con mascarilla y los ojos con pantalla o gafa de seguridad. La bata protege de la contaminación la ropa de trabajo y que luego, tras contactar con manos, alcance el virus la zona facial. Y no olvidar la higiene regular de manos, por ser el vehículo de transporte más frecuente que emplea el virus para alcanzar y penetrar por boca, nariz y ojos.

4.- ¿Valdecilla tiene, en la actualidad, el material de protección adecuado para abordar la crisis del Covid-19? 

Sí, por una parte la situación de crisis va cediendo y no hay la elevada demanda de EPI de las primeras semanas. En el mercado empieza a haber disponibilidad y se compra material de forma regular además de donaciones de empresarios y particulares. El Hospital Virtual Valdecilla ha diseñado pantallas faciales ligeras que han sido certificadas conformes a normativa por el Centro Nacional de Medios de Protección. Ya disponemos de orientaciones y normativa para comprobar la idoneidad de los EPI de fabricantes ajenos a la UE muy útiles para los Servicios de Prevención. Todo lo anterior permite afirmar que el hospital dispone a día hoy de los EPI adecuados en cantidad y calidad.

5.- ¿Por qué cree que el Gobierno de España ha tardado tanto en conseguir material de protección y en muchos casos lo ha comprado defectuoso?

Cuando en España se declaró la alerta nacional la mayoría de países europeos fabricantes de EPI estaban en situación similar. En condiciones normales la compra de EPI no tiene dificultad, basta comprobar que viene con folleto informativo y marcado CE en el equipo o embalaje por el que el fabricante garantiza que cumple con la normativa europea de seguridad en el producto, es lo que se conoce en la Unión Europea (UE) como armonización de normativa y reconocimiento mutuo. En la presente crisis este circuito convencional quebró ante la falta de suministro de EPI por fabricantes europeos. En consecuencia, se entró en crisis de riesgo de carencia de EPI teniendo que recurrir a fabricantes ajenos a la UE con cuya regulación no estamos familiarizados, lo que ha originado una situación vulnerable proclive a la confusión o al abuso que se ha ido detectando y corrigiendo. Hoy debiera ser residual pues las comprobaciones son exhaustivas, se ha atenuado la demanda de EPI y los fabricantes nacionales y europeos están reanudando el suministro convencional siguiendo la normativa de la UE.

6.- Y con respecto a los test ¿es tan difícil conseguirlos para toda la población y saber a qué nos enfrentamos?

Las Autoridades Sanitarias ya nos anuncian que se van a realizar estudios de prevalencia en la población general mediante detección de anticuerpos y así estimar el índice real de los que se han infectado, muchos asintomáticos. La PCR detecta el virus y es más útil para el diagnóstico en sintomáticos aunque tiende a negativizarse rápido en asintomáticos o con síntomas leves. Los test basados en anticuerpos detectan aquellos que se han sido infectando con independencia de si tuvieron síntomas y su gravedad. Sin embargo, aunque su sensibilidad y especificad es buena para el empleo en clínica en sintomáticos o en contactos estrechos su utilidad puede ser menor en cribado masivo de la población general por el riesgo de falsos positivos y sus consecuencias derivadas. Veremos el protocolo que presenta el Ministerio sobre su mejor forma de empleo para evitar este inconveniente. Cuando se emplea un test diagnóstico además de la sensibilidad y especificidad hay que considerar sus valores predictivos y estos varían según la prevalencia de la infección en la población que se emplean y no esta no es la misma en sintomáticos, contactos estrechos o en población general que ha estado confinada.

7.- ¿Es partidario de que  se considere accidente laboral  los contagios por COVID19 de los profesionales sanitarios?

Los conceptos de accidente de trabajo y enfermedad profesional son jurídicos. En principio, no debe haber problema en calificar de enfermedad profesional de presunción automática el contagio de un profesional que asiste a pacientes COVID, ya que encaja en el grupo 3 del anexo I del RD 2199/2006. No obstante, el INSS o Mutua colaboradora puede plantear duda ante el contagio de un profesional que no trata pacientes COVID, en este caso sólo cabe la calificación legal de accidente de trabajo según el artículo 156.2e del RDL 8/2015 si se prueba de forma convincente que su causa es laboral y así lo aprecie el INSS o su Mutua. No obstante, ante discrepancia decide el órgano jurisdiccional correspondiente al ser conceptos jurídicos.

8.- Los médicos y enfermeros se han querellado contra el Gobierno por las mascarillas defectuosas….¿qué opina? 

Al consultar las guías nacionales sobre los EPI a utilizar no siempre coinciden y hemos de recurrir a lo que señala la OMS, ECDC y, por supuesto,  el Ministerio de Sanidad. Éstos indican que si bien la mascarilla FFP2 es deseable, la mascarilla quirúrgica es suficiente para retener las gotas en las que viaja el virus y emite un paciente cuando habla, tose o estornuda en proximidad. La mascarilla FFP2 o FFP3 sí es obligada para maniobras en vía aérea con riesgo de generar aerosoles, gotas muy finas, como una intubación o broncoscopia. Por tanto, tendrá que resolver el órgano jurídico considerando el grado de defecto de las mascarillas y para qué se usaron. Que una mascarilla no alcance protección FFP2 frente a aerosoles no implica que no pueda usarse en la asistencia regular. También si se tomaron las medidas posibles en un fase de crisis de suministro de EPI y estimar si hubo relación causal entre el uso de tales mascarillas y daños a la salud laboral. En Valdecilla este aspecto de las mascarillas tuvo poco impacto, su suministro al hospital fue escaso y apenas se repartieron algunas que se retiraron de forma rápida. Nos orienta a que los EPI han sido eficaces el observar que en las zonas dedicadas a pacientes COVID, incluyendo la UCI, apenas ha habido profesionales enfermos y los estudios serológicos tampoco están indicando que haya habido infectados asintomáticos.

9.-Cuando esto pase, ¿cree que va a cambiar para siempre las necesidades de seguridad de los profesionales sanitarios?

Más que cambiar necesidades cambiará la percepción de la importancia de cumplir las medidas de prevención frente al riesgo biológico conocidas como precauciones estándar ya establecidas por la CDC en 1996. En éstas la higiene regular de manos es clave antes y tras contactar con cada paciente, usar guantes si se prevé contacto con mucosas o fluidos biológicos salvo sudor, desechar precozmente cortopunzantes en contenedores seguros tras su uso e implementar medidas de higiene para los tosedores, como dotarles de mascarilla a la entrada de los centros y, en lo posible,  ubicarles para mantener la distancia de seguridad de otros. Las precauciones estándar parten de la presunción de que todo paciente está infectado o colonizado por un agente transmisible, son la primera línea defensiva frente al riesgo biológico y aplican en cualquier acto asistencial por cualquier motivo, ya sea por una infección o por un esguince.

10.- Seguro que hay algo positivo de esta crisis que pueda haber percibido o que aporte algo al futuro ¿nos lo puede contar?

La respuesta de vocación y compromiso de los profesionales, además de su buena recepción para seguir las indicaciones preventivas y formarse en el uso de los EPI. También la colaboración con otros servicios como Medicina Preventiva, Infecciosas o Calidad. El Servicio de Prevención apoya y asiste a toda la organización en cuestiones de salud laboral, y en este aspecto destaco la comunicación fluida entre directivos y organizaciones sindicales que se han reunido dos veces por semana en el Comité de Seguridad y Salud. También la coordinación con compañeros de los Servicios de Prevención de Sierrallana, Laredo y Atención Primaria. Puede que en su inicio algunas de nuestras decisiones no fueran bien entendidas, pero el estado de alarma declaró a los sanitarios personal esencial y el Ministerio nos indicó a los Servicios de Prevención del ámbito sanitario reubicar profesionales de mayor edad, o con ciertas patologías o condiciones, en zonas no COVID de menor riesgo de exposición. El no haber promovido la baja laboral automática, como han hecho Servicios de Prevención de otros sectores laborales, ha podido originar cierta confusión que en general se ha resuelto bien tras exponer su motivo.

Esta crisis facilitará en el futuro integrar la prevención en las actividades y decisiones de toda organización sanitaria, como una actividad más a gestionar como calidad, costes o medioambiente. Se desarrollará la Telemedicina reduciendo los desplazamientos a los centros sanitarios, a veces para un resultado o control rutinario. Se impulsará el teletrabajo en las actividades donde sea posible. Y el haber pasado de la amenaza, en las que nos limitábamos a documentar un protocolo, a la experiencia real de implementarlo y formarnos en medios de protección no habituales, nos encontrará mejor preparados ante una nueva contingencia.