El comienzo de la campaña de 2021 en la Zona de Arqueológica de La Garma ha dado lugar a un descubrimiento extraordinario: rastros de huellas de niños paleolíticos en un estado excepcional de conservación.

la garmaEl descubrimiento se ha producido en una nueva galería que había pasado desapercibida hasta ahora por su localización en un lugar elevado, de muy difícil acceso, y que no era visible desde la galería principal de la cueva.

En el curso de los trabajos que se estaban realizando en el mes de febrero de este año en la Galería Weitzman-Kreger, la investigadora Marián Cueto observó un posible acceso varios metros por encima de la Zona VII de la Galería Inferior.

Una vez obtenida la correspondiente autorización por parte de la Consejería de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, se procedió a explorar dicha Galería por parte del codirector del proyecto, Roberto Ontañón Peredo, con el apoyo técnico de los espeleólogos Alfredo Corral de Miguel y Ana Varela Fernández, del Club Espeleológico Ábrigu.

Lo que parecía que iba a ser una exploración rutinaria se convirtió en una mayúscula sorpresa.

Tras un complejo y tortuoso recorrido, los exploradores llegaron a una galería localizada en un lugar muy profundo de la cueva. En un sector de suelo arcilloso, afectado por desecación poligonal, observaron que algunos segmentos de arcilla estaban removidos.

En principio, pensaron que podría deberse a la actividad de algún animal, como un oso, pero, al acercarse para mirar con más detalle, comprobaron que en los bordes de los huecos había huellas de dedos humanos en disposición vertical que podrían ser resultado de la acción de arrancar o levantar los fragmentos poligonales de arcilla.

En una observación más detenida de este sector se detectó primero una huella de pie descalzo de reducidas dimensiones; después, varias más hasta un total de catorce. Se disponen todas ellas en el interior de un gours que actuó como elemento de contención de la arcilla en estado húmedo que después se desecó formando grietas en una red poligonal.

Las huellas de pie tienen una longitud de 18 cm de punta a talón, lo que correspondería en la actualidad a individuos infantiles de una edad de entre 6 y 7 años. Más sorprende aún la presencia de varias huellas del talón, que no incluyen el resto del pie. Estas serían, quizá, testimonio del juego de un niño o un grupo de niños en una superficie de suelo blanda donde es fácil dejar improntas de diversos tipos, así como extraer fragmentos de arcilla cuya morfología poligonal sin duda les llamó la atención.

Cabe reseñar que este sector de la cueva se encuentra a unos 300 metros del exterior, en una zona en completa oscuridad para llegar a la cual hay que atravesar desniveles verticales de varios metros. Se trata, por tanto, de una zona peligrosa, poco apta, en apariencia, para la estancia de niños. Estaríamos así pues ante sorprendentes juegos de niños en un entorno subterráneo.

Se conocen muy pocos paralelos de este tipo de comportamientos y, significativamente, son de la misma época a la que cabe atribuir los de La Garma. En la cueva del Tuc d’Audoubert, en el Pirineo francés, se han encontrado varios rastros de pisadas humanas que incluyen huellas de niños, algunas de ellas de talones. Estos indicios se atribuyen al Magdaleniense medio (hace unos 16 500 años), periodo al que corresponden los suelos de habitación de la Galería inferior de La Garma y al que, en una primera aproximación, se pueden atribuir estos nuevos y extraordinarios testimonios de presencia humana en La Garma.

La exploración de este nuevo sector de La Garma no ha hecho más que comenzar. La extrema fragilidad de los indicios encontrados hace que el equipo investigador se haya limitado a una primera documentación fotográfica, que presentamos en esta rueda de prensa. En breve se procederá al delicado trabajo de documentar estos nuevos testimonios arqueológicos con técnicas geomáticas (levantamiento topográfico mediante laser escáner, fotogrametría, fotografía en alta resolución y restitución en 3D del conjunto) para su análisis icnológico y se continuará explorando esta galería.

Con este hallazgo La Garma se consolida como uno de los sitios más importantes del mundo para el conocimiento del comportamiento humano en el Paleolítico. A su importante conjunto de arte rupestre, y sus suelos y construcciones magdalenienses, se le une ahora un testimonio vívido de la actividad de los miembros más jóvenes de aquella sociedad.

Este descubrimiento viene a remarcar la singularidad de este riquísimo sitio patrimonial, que acrecienta, año tras año, los valores que llevaron en 2008 a la UNESCO a incluirlo en la Lista del Patrimonio Mundial.