Los vestigios más antiguos

En el panorama paleontológico de América, Nicaragua ocupa uno de los primeros lugares. Así lo indican más de doce sitios arqueológicos con huesos petrificados de animales prehistóricos, distribuidos en el Norte, Centro y Sur del País. Sólo para poner dos ejemplos, citemos las huellas de bisonte detectadas en “El Recreo”, departamento de Managua; y el yacimiento fosilífero de “El Bosque” –a doce kilómetros de Pueblo Nuevo, sobre el camino entre esa población y San Juan de Limay- que en 1976, después de una prolongada excavación científica, fue escenario de un Simposio de paleontólogos y arqueólogos.

Las corrientes migratorias
La primera corriente se ubicó en el bosque seco tropical del Pacífico. Perteneciendo a las familias lingüísticas del Norte de América (Hokan-Siux, Oto-Mangue y Uto-Azteca), constó de varios pueblos: Maribios o Sutiavas, Mangues o Chorotegas, y Nahuas o Nicaraguas (llamados también Niquiranos). Asentados en llanuras cercanas a los lagos y volcanes, dichas culturas se organizaban en pueblos o villas agrarias bajo gobiernos teocráticos encabezados por menexicos (concejos de güegües o viejos) o por teytes (o caciques). Afines totalmente a los pueblos superiores de México, mantenían un activo comercio de trueque o intercambio con los pueblos vecinos.

Sutiavas, Chorotegas y Nicaraguas, por tanto, se hallaban en la citada zona del pacífico a la llegada de los españoles, estaban íntimamente relacionados con los Tlapanecas de Oaxaca, y oriundos del territorio correspondiente al Estado de Guerrero, México –aunque con antecesores en los Estados Unidos, como los Hokanos de California-. Los Subtiavas o Maribios arribaron a Nicaragua siguiendo a los Mangues o Chorotegas. Atravesando El Salvador y la Costa Occidental de Honduras, penetraron por el río Negro alrededor o después del siglo XI de nuestra era. Los Maribios ocuparon la zona llana al Oeste de la cordillera volcánica del mismo nombre (adulterada posteriormente en Marrabios) que los españoles bautizaron provincia de los Desollados. ¿La razón? Un recurso para resistir, con el fin de infundirles miedo, a los conquistadores: el enfrentarse a ellos revestidos de las pieles de sus viejos que habían matado. En realidad, esa acción no era sino la práctica del culto sangriento a Xipe, uno de los dioses chichimecas. Otro grupo de Maribios se hallaba, según Gonzalo Fernández de Oviedo, a treinta leguas de León: los Maribichicoas que unas décadas atrás –mediados del siglo XV- habían emigrado por hambre a esa región que el cronista llamó bancos de Cuatahiguala.

Cristóbal Colón descubre la Costa Caribe de Nicaragua
La costa caribe de Nicaragua fue descubierta en 1502, por Cristóbal Colón, quien en su cuarto viaje dobló un cabo, al que bautizó de Gracias a Dios. La primera expedición española por vía terrestre, la llevaron a cabo Gil González Dávila y Andrés Niño, quienes llegaron a Nicaragua procedentes de Panamá en 1522. González entró en contacto con los caciques Nicoya y Nicaragua, iniciando la conquista y colonización del territorio. Los españoles fundaron León y Granada en 1524.

Época colonial

Nicaragua estuvo gobernada de 1527 a 1531 por Pedrarias Dávila, quien se caracterizó por su crueldad contra los indígenas. En 1544, después de un período de intensa rivalidad entre los españoles, el territorio se incorporó a la Capitanía General de Guatemala. Durante esta época, el país disfrutaba de paz y prosperidad relativas, aunque algunos piratas ingleses, como Francis Drake, intentaban invadir y saquear las poblaciones. En 1610 la ciudad de León fue trasladada a su emplazamiento actual a raíz de un terremoto. En el siglo XVIII, los ingleses se aliaron con los indígenas misquitos y consolidaron su hegemonía en dicha región. En 1748 se apoderan de San Juan de Nicaragua y comienzan a extender su influencia por toda la costa caribe. Durante la segunda mitad de este siglo, el territorio de la Mosquitia o costa de los Mosquitos pasó a ser considerada colonia inglesa hasta 1860, en el Tratado de Managua, reconoció la soberanía de Nicaragua, constituyendo la Reserva Mosquitia.

Independencia

Los primeros brotes independentistas se iniciaron en 1811 en León, Granada y Rivas; todos ellos tuvieron un fuerte carácter popular encabezado por criollos. La Capitanía General de Guatemala, de la que formaba parte Nicaragua, declaró su independencia de España el 15 de septiembre de 1821; un año después, y junto a las demás provincias vinculadas a Guatemala, quedó anexionada al efímero Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide; en 1823, después de la caída del Emperador, Nicaragua formó parte de la Federación de las Provincias Unidas del Centro de América (integrada, además, por Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica). En 1826 Manuel Antonio de la Cerda fue elegido primer Jefe del Estado federado de Nicaragua. La lucha sostenida entre los liberales, concentrados en la ciudad de León, y los conservadores, cuyo principal centro era Granada, se convirtió en la característica más sobresaliente de la política nicaragüense. Los liberales, que luchaban para establecer una nación independiente, consiguieron que en 1838 la Asamblea Nacional, reunida en Chinandega, proclamara la independencia de Nicaragua. No obstante, el conflicto civil continuó y en 1855 el aventurero estadounidense William Walker, con una pequeña banda de filibusteros, se unió a los liberales para encabezar sus tropas. Walker ocupó Granada el 13 de octubre de 1855, y un año después se convirtió en presidente de Nicaragua y fue reconocido como tal por Estados Unidos. Sin embargo, al apoderarse de una propiedad perteneciente a una compañía de transporte controlada por el industrial estadounidense Cornelius Vanderbilt, se ganó su enemistad. Vanderbilt apoyó a los conservadores, contrarios a Walker, quien fue expulsado del país el 1 de marzo de 1857, tras una cruenta guerra en la que participaron ejércitos de los otros países de Centroamérica.

Revolución Liberal (1893)

En 1893 una revolución llevó al poder al dirigente liberal José Santos Zelaya, que gobernó autocráticamente durante los siguientes 16 años. Zelaya fue derrocado en 1909 y dos años después Adolfo Díaz asumió la presidencia. Durante su mandato, Díaz contó con el apoyo de Estados Unidos, país que en 1912 intervino por primera vez en Nicaragua con el envío de un contingente de marines. En 1916 entró en vigor el Tratado Bryan-Chamorro, acuerdo por el que Estados Unidos obtuvo la opción de construir un canal a través del país desde el océano Atlántico hasta el Pacífico, tomar en arrendamiento las islas del Maíz y establecer una base naval en el golfo de Fonseca; todo ello a cambio del pago de 3 millones de dólares. El acuerdo desencadenó la protesta de Costa Rica. Los marines se mantuvieron en Nicaragua hasta agosto de 1925 y después de su salida se produjeron nuevas revueltas, por lo que volvieron a intervenir un año después. A partir de ese momento, las tropas estadounidenses lucharon contra la guerrilla del dirigente liberal Augusto C. Sandino. En 1928 se celebraron nuevas elecciones y el general liberal José María Moncada asumió la presidencia un año después. Los marines se retiraron el 1 de enero de 1933. Anastasio Somoza García fue nombrado por el nuevo presidente Juan Bautista Sacasa como comandante de la Guardia Nacional, quien un año después mandó ejecutar al guerrillero Augusto C. Sandino. En 1937 fue elegido presidente, iniciando una dinastía que gobernaría el país durante más de cuarenta años de forma dictatorial.

El régimen de la familia Somoza

En junio de 1945, Nicaragua se convirtió en miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas, en 1948 se unió a la Organización de Estados Americanos y en 1951 a la Organización de los Estados de América Central. En todo ese período el régimen de Somoza experimentó una serie de rebeliones y descontentos sociales que fueron controlados oportunamente, hasta que el 21 de septiembre de 1956 fue muerto en un atentado. Su hijo, Luis Somoza Debayle, le sustituyó en el cargo y un año después venció en las elecciones y ocupó el ejecutivo. En 1967 Anastasio (Tachito) Somoza Debayle, el hijo más joven del antiguo dictador, fue elegido presidente y estableció un régimen autoritario y cruel, que se apoyó en la Guardia Nacional para reprimir cualquier oposición política a su gobierno. En agosto de 1971 derogó la Constitución y disolvió la Asamblea Nacional. En las elecciones para constituir una nueva Asamblea en febrero de 1972, el Partido Liberal de Somoza ganó de forma clara. En mayo de ese año Somoza renunció al cargo de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas; el control político fue asumido por un triunvirato formado por dos liberales y un conservador. El 23 de diciembre de 1972 la ciudad de Managua fue destruida totalmente por un terremoto, con miles de muertos y damnificados. Se declaró la ley marcial y Somoza se convirtió de nuevo en jefe del ejecutivo. Fue elegido formalmente presidente en 1974.

Revolución Sandinista

A principios de 1978 Pedro Joaquín Chamorro, editor del diario La Prensa de Managua y destacado opositor al régimen de Somoza, murió asesinado. El presidente fue acusado de complicidad en ese hecho y el país entró en un periodo de violencia generalizada que desembocó en una verdadera guerra civil. Las fuerzas opositoras fueron dirigidas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), grupo guerrillero formado en 1962 y llamado así en memoria de Augusto C. Sandino. El avance sandinista sobre Managua fue muy rápido. Tratando de evitar otro régimen comunista (además de Cuba) en América Latina, Estados Unidos presionó a Somoza para que renunciara al poder en favor de una coalición moderada. El 17 de julio de 1979 Somoza abandonó el país, instalándose primero en Miami (Florida) y después en Asunción, Paraguay, donde fue asesinado en 1980. Los sandinistas nombraron un Gobierno de Reconstrucción Nacional para dirigir el país. Encarando enormes dificultades, intentaron (inicialmente con el apoyo estadounidense) activar la economía, pero Estados Unidos pronto se opuso a su política izquierdista que había nacionalizado la banca y pretendía llevar a cabo una profunda reforma agraria. Después de acusarles de abastecer a la guerrilla de El Salvador, el gobierno de Ronald Reagan inició el bloqueo económico del país en 1981 y empezó a financiar a grupos armados antisandinistas, la denominada contra nicaragüense. Se inició así una nueva guerra civil que provocó numerosas muertes. En las elecciones de noviembre de 1984, el candidato del FSLN a la presidencia, Daniel Ortega Saavedra, ganó por un amplio margen de votos. En octubre de 1985 declaró el estado de emergencia durante un año, bajo el cual se suspendieron los derechos civiles. En marzo de 1988, durante la primera conversación para llegar a un acuerdo de paz, la contra y los sandinistas aceptaron una tregua. En febrero de 1989 se firmó en Costa del Sol (El Salvador) un acuerdo entre los cinco presidentes centroamericanos, que supuso el desmantelamiento de la contra y la realización de reformas constitucionales para garantizar la celebración de elecciones con plenas libertades políticas un año después.

Nicaragua en la década de 1990

En febrero de 1990 se celebraron elecciones generales bajo la supervisión de observadores internacionales. La coalición antisandinista apoyada por Estados Unidos, la Unión Nacional Opositora (UNO), ganó la mayoría en la Asamblea Nacional y Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro, fue elegida presidenta, sustituyendo a Daniel Ortega. Violeta Barrios inició un programa de reconstrucción que estableció la desmovilización de los rebeldes de la contra, la reducción gradual del número de tropas del Ejército y la reforma monetaria. El alto índice de inflación descendió, pero el crecimiento económico permaneció estancado y el desempleo aumentó. En 1991 Violeta Chamorro nombró a Humberto Ortega, hermano de Daniel Ortega y destacado dirigente sandinista, jefe de las Fuerzas Armadas, que logró el descontento de los que apoyaban a la contra. La crisis estalló en 1993, cuando las fuerzas de la contra secuestraron a 38 personas para forzar la renuncia de Humberto Ortega. Los aliados sandinistas respondieron con el secuestro del vicepresidente del país y de otras 32 personas. Todos los rehenes fueron liberados en agosto de 1993 y Humberto Ortega abandonó finalmente su cargo en febrero de 1995. En octubre de 1996 Nicaragua celebró nuevas elecciones presidenciales, en las que Arnoldo Alemán, candidato apoyado por los sectores aglutinados anteriormente en la UNO, venció al dirigente del FSLN, Daniel Ortega. En enero de 1997, Alemán tomó posesión de su cargo de presidente. En noviembre de 2001, el pueblo nicaragüense es convocado nuevamente a elecciones y con una participación histórica (alrededor del 90%) fue electo Presidente el aspirante del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC) Ing. Enrique Bolaños Geyer, quien había ocupado el cargo de Vicepresidente durante la administración del doctor Arnoldo Alemán Lacayo

Tomado de http://www.aghn.edu.ni/about.html

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