Situada sobre una loma del antiguo Condado de Buelna, se encuentra la Torre bajo medieval de la Aguilera, propiedad del I Señor de Cigales, el Almirante Pero Niño. La Torre fue construida, a finales del siglo XIV, por su hermano Alfonso Niño. Fue concebida al estilo gótico y es de planta rectangular (12 x 8 m.). Proyectada como un cubo hasta los 14 m de altura.

En origen la construcción se dividía en tres plantas. La planta baja era utilizada como almacén y caballerizas. La intermedia estaba reservada como vivienda para el tenente, quien informaba a su Señor y administraba el Condado, y la superior para la vigilancia de la Torre y el servicio. En su fachada principal (al este) y la fachada sur había un cadalso o balconada cubierta de madera a la que se accedía por ambas fachadas y desde la tercera planta. Desde el exterior hoy se aprecian los vanos donde iban insertados las vigas y los pilares de sujeción del cadalso. Las ventanas situadas en su mayoría en la segunda planta, fueron utilizadas para la defensa con ballestas o saeteras.

En la actualidad, la Torre acoge una exposición permanente titulada: “Pero Niño: Vida y andanzas de un caballero medieval” que toma como punto de partida «El Victorial», en donde se narran las hazañas de este Noble Señor, el Almirante Pero Niño, el que fue siempre vencedor y nunca vencido por mar y por tierra.

La visita se inicia con un audiovisual  sobre el rico patrimonio arqueológico del valle. A continuación y a través de varios audiovisuales y hologramas, su alférez Gutiérrez Díez de Games, nos describe la vida caballeresca y cortesana de este ilustre personaje, desde su niñez en la Corte hasta su muerte, retrocediendo en el tiempo hasta la Baja Edad Media.

Colgados de las paredes de sus salas, una serie de carteles nos cuentan en silencio las peripecias del invicto I Conde de Buelna. De casta le viene al galgo, y es que a Pero Niño, no cuando era almirante, sino antes, cuando era infante, debieron dejarle boquiabierto las aventuras marítimas que le narrase su tío don Diego Hurtado de Mendoza, almirante mayor de Castilla, encargado de preparar los navíos y quien, entre sus funciones, tenía las de dominar la navegación comercial y vigilar el mar de las incursiones piratas. Un joven Pero Niño, sabedor de la inmensa gloria que cosechaban los hombres de mar, rápidamente puso su interés en las aguas saladas.

Sin embargo, sus comienzos en el mundo de la caballería fueron cuando aun siendo un imberbe adolescente de quince años se lanzó a la batalla en contra del conde Alfonso Enríquez, alzado en armas contra el rey. A un Pero Niño más maduro le es otorgado el control de galeras en labores de limpieza de piratas, saqueo y pillaje que le brindan el éxito en dos frentes internacionales: en el Mediterráneo y en el Atlántico.

También las actuaciones de Pero Niño fueron más allá de las fronteras españolas. En la centenaria contienda entre Inglaterra y Francia, Pero Niño y sus barcos cruzaron el mar Cantábrico hasta Londres. La piratería había aumentado en esta zona y se habían producido algunos saqueos en las costas gallegas, por lo que Enrique III mandó a Pero Niño zarpar con tres galeras desde Santander. Entre abril y octubre de 1405, asaltaron y tomaron al pillaje la plaza de Burdeos para luego ascender hasta la Bretaña francesa y cruzar el canal con el fin de saquear la costa meridional de Inglaterra. Tras una invernada en el valle del Sena, que incluyó un brillante éxito en torneos internacionales en París y el episodio amoroso con la esposa del almirante de Sérifontaine, las naves volvieron a zarpar. De esta segunda campaña destacó la toma y el botín de Jersey y un retorno con todos los honores a la corte de Enrique III, donde fue armado caballero.

Al poco de ser nombrado caballero por Enrique III, éste murió. Entonces Juan, el heredero, era solo un lactante y la regencia se resolvió entre su madre, Catalina de Lancaster, y Fernando, hermano del difunto rey Enrique III, con quien Pero Niño quiso hacer valer su amistad de infancia. No obstante, Pero Niño no fue muy hábil en sus decisiones, ya que se casó Beatriz de Portugal, una joven con la que Fernando, el regente, estaba organizando el matrimonio con su propio hijo. Este enlace matrimonial provocó el exilio de Pero Niño a Bayona, del que regresaría en el año 1410 para combatir contra los nazaríes en Granada y la toma de Antequera. Logró en el combate el perdón del infante y el reconocimiento de su matrimonio, aunque hubo de entregar también una buena parte de las riquezas de su esposa para comprar el olvido de su afrenta.

Sin embargo, esto no calmaría las aguas entre Pero Niño y Fernando. En el año 1412, el regente Fernando fue oficialmente proclamado rey en Aragón. En ese momento, Pero Niño formaba parte de su bando, que obviamente era opuesto al de la reina regente, Catalina de Lancaster. Pero Niño apoyó la causa de los descendientes de Fernando. Años después, en 1420 se estaba gestando un golpe de estado para detener al rey en Tordesillas, a favor de los infantes de Aragón. Pero Niño, a pesar de que años antes se había posicionado del lado del rey, estaba inmiscuido en la conspiración, junto al condestable Ruy López Dávalos, y fue el responsable del apresamiento del mayordomo del rey, Juan Hurtado de Mendoza. Dos años después, el rey había salido fortalecido del golpe de estado, los colaboradores de los infantes derrotados y Pero Niño se marchaba de nuevo al exilio hacia Aragón con López Dávalos (1423).

El conflicto por la sucesión con los infantes de Aragón se mantuvo presente desde 1412 hasta 1445. En el 29 Aragón y Navarra empiezan a prepararse para invadir Castilla. En esta ocasión, Pero Niño se encontraba bajo el estandarte de los castellanos, tras haber regresado del exilio apoyado por Álvaro de Luna, nombrado condestable, que le había reconciliado con el rey Juan II por los antiguos servicios de Pero Niño a su padre Enrique III. El apoyo de Pero Niño al rey contra los aragoneses y el que le tributó durante la campaña de 1431 sobre el reino de Granada, le fueron premiados con el título de conde de Buelna. En 1443, el rey Juan II volvió a ser detenido por el bando de los infantes de Aragón, aunque esta vez Pero Niño se mantuvo fiel al monarca y presentó armas en la toma de Peñafiel (1444). Sin embargo, ya no combatió en la decisiva batalla de Olmedo (1445) que sentenció el final de las aspiraciones de los infantes de Aragón. Tenía 67 años.

El 17 de enero de 1453, con 75 años, moría Pero Niño. A pesar de haber estado casado en tres ocasiones, no logró perpetuar el condado. Doña Constanza, su primera esposa, le dio un hijo varón y su segunda esposa, Beatriz de Portugal, dos hijos, que desafortunadamente no les sobrevivieron. A su muerte, además de un hijo ilegítimo, quedaban tres hijas. Su sobrino Alfonso Niño, merino de Valladolid, planteó pleito por el condado contra María Niño, una de sus hijas, que acabó vendiendo el condado a Juan García Manrique, II Conde de Castañeda. La de Pero Niño fue una vida apasionada y apasionante, el viaje inquieto de un luchador comprometido con su tiempo, un pasado de película pendiente de filmar, a la espera de un George R.R. Martin que la escriba.