Campoo de Enmedio

   El municipio de Campoo de Enmedio se encuentra situado a 83 Km. de Santander. Destacar que en este municipio se encuentra la ciudad romana de Julióbriga.

   Campoo de Enmedio es un municipio especialmente rico e importante en lo que a la historia del pueblo cántabro se refiere: El menhir de Fresno de la Edad del Bronce, los vestigios del poblado cántabro de Celada Marlantes o el mayor tesoro del municipio, la ciudad romana más importante que hubo en Cantabria, Julióbriga. No muy lejos está Aradillos, donde terminaron las guerras cántabras. El arte románico también tiene una de las más importantes representaciones de Cantabria con la Colegiata de Cervatos.

Cuatro de sus principales pueblos son:

CELADA MARLANTES: Las excavaciones llevadas a cabo nos dan noticia de un poblado cántabro de la segunda edad de hierro de los siglos II-I a.C. Los materiales hallados en las excavaciones del alto de las Rabas nos permiten conocer cómo era su tipo de vida, su lugar de vivienda y defensa, de cuáles las técnicas empleadas, armas, cerámicas, etc..

El poblado estaba en la vaguada al norte de Las Rabas, lugar resguardado donde todavía pueden verse las catas que se abrieron en busca de tierras carbonosas donde aparecían fíbulas, cerámicas a mano, a torno de importación celtibérica, cuchillos afalcatados, mangos de hueso grabados, etc. También puede verse, paralela a la vía del tren, en la ladera sur del montículo, unos metros de murallas que defendían el acceso al alto del castro. Seguramente sobre este basamento de sillarejo se pondrían estacas o maderos que completasen la defensa.

La cronología de este poblado, uno de los más importantes que se han conocido, puede colocarse en los siglos II-I a.C., poco antes de las guerras y sin influjos aparentes de romanización.

Recientemente, en las proximidades de el pueblo, ha aparecido un fragmento de miliario romano y huesos que prueban la existencia de una necrópolis medieval.

JULIOBRIGA: .Se hallan las ruinas de «Iuliobriga» o Julióbriga, fundada por la IV legión romana en el siglo I a.C., posiblemente sobre un antiguo castro cántabro.

Las ruinas apenas dejan entrever la que fue la mayor y más importante de las ciudades romanas en Cantabria. Se estima que las excavaciones solo nos dejan admirar un cinco por ciento de lo que fue una ciudad de al menos 20 hectáreas. Hay tres zonas a visitar, separadas por una corta distancia.

Junto a la iglesia románica de Retortillo, que se levantó sobre las ruinas de la ciudad de Julióbriga aparecen los restos de los que debió ser un edificio público columnado, un foro. Tal como disponían los romanos las ciudades, sabemos que esto era el centro de la ciudad, no solo geográfico, sino económico, político y judicial.

Un poco más adelante, está «La Llanuca», donde se descubrió la planta, en cimientos, de viviendas con peristilo y buen número de habitaciones. Al parecer pertenecen a dos casas con patio central, construidas en el siglo I d.C. para gentes de elevado estatus. Daban a una calle porticada, cuyas pilastras prismáticas se han reconstruido y que debió extenderse casi hasta la iglesia.

La primera casa, de grandes dimensiones, tenía un depósito de agua que posibilitaba, en diferentes habitaciones, tomar baños termales de agua fría, caliente, templada  e incluso de vapor. Contaba con unos establecimientos comerciales abiertos a la calle porticada.

La segunda casa tiene una planificación simétrica perfecta, modelo de la arquitectura romana en Hispania. Tenía patio porticado y estancias en un segundo piso, no es seguro que ocuparan toda la planta de la casa, pero si al menos el ala que daba a la calle.

Los prados más altos demarcan los cimientos de dos casas y un pozo donde se hallaron una estela romana y vasijas de madera y varios objetos: sigillata, pendientes de oro…

En la zona a la izquierda de la carretera se descubren grandes casas populares con sus patios empedrados, columnas, mosaicos, etc. Hay dos casas importantes, la llamada «casa de los Morillos», en la que se encontraron en la cocina dos figuras metálicas con forma de toro, empleadas para sostener la leña. Se construyó sobre el 80 d.C. sobre otra vivienda anterior que se quemó en un incendio. Se conserva el primer peldaño de la escalera al segundo piso.

La otra casa, llamada de «los mosaicos» por su pavimento, en tonos blancos y negros, es mucho más amplia. También tenía termas y se ha encontrado un «hypocaustum», sistema empleada para calentar las habitaciones mediante un doble suelo.

Con el declive del Imperio Romano, los habitantes de Julióbriga abandonaron la ciudad en la primera mitad del siglo III. Posteriormente, pudo haber algún poblado visigodo asentado, así como gente que llegó con la repoblación en el siglo VIII.

FRESNO: El vestigio más antiguo de civilización que podemos encontrar en el municipio es el menhir de Fresno, perteneciente a la edad de bronce. Puede ser una prueba material de una cultura megalítica en Campoo que tiene su mejor manifestación en los hitos de Sejos, en Polaciones.

También hubo en esta localidad un antiguo monasterio. Hoy es iglesia construida en 1785, con portada noble en la espadaña y retablos populares e imaginaría. También hay una ermita, la de Santa Ana, del siglo XIII

 MÁS INFORMACIÓN: 

La iglesia románica de Fonbellida merece citarse tan sólo por su ábside de sillería y el arco interior con capiteles de puntas de diamante. Muy recientemente han aparecido pinturas de finales del XV en el ábside.

La iglesia de Santa Juliana de Aldueso sólo tiene de interés la puerta románica de cuatro arquivoltas decoradas con baquetones lisos, sogueados y con rosáceas y puntas de diamante, que apoyan sobre tres capiteles a cada lado con caballero, animales afrontados, espirales, etc., y cimacios de palmetas y cuatripétalos. Puede verse también el lugar donde hubo una torre vigía medieval, sobre el Pico del Castillo, donde han aparecido muchos fragmentos de cerámica del X-XII.

La iglesia de San Pantaleón de Cañedo conserva de interés su ábside románico, popular, tosco y de piedra toba. Sirve actualmente de capilla a una iglesia moderna. Se cubre interiormente con bóveda de horno que apoya en imposta de billetes. El arco, de medio punto, descansa sobre capiteles decorados con cabezas de animales y figura vestida de traje talar. El collarino es sogueado. Al exterior conserva canecillos simples, de caveto, y uno decorado con tres puntas de diamante.

La iglesia románica de Santa María de Retortillo parece que fue construida a finales del XII. Tiene una sola nave y un solo ábside. La puerta principal está al oeste oculta bajo la monumental escalera que se hizo posteriormente para alcanzar las troneras de la espadaña.

De una sola nave y ábside, con reformas posteriores en capillas laterales es la iglesia de San Cipriano de Bolmir. Conserva una espadaña románica añadida al hastial. La puerta tiene arquivoltas de baquetones y sólo una columna a cada lado con águila de alas explayadas y animales afrontados. Gran parte de las cornisas, incluida la de la puerta, conserva canecillos variados. Y las ventanas, muy simples, capiteles animalísticos. En el interior destaca sobre todo el arco triunfal con bellos capiteles: uno de los animales afrontados y otro de numerosísimas volutas.

Pero es sin duda la iglesia más destacada de Campoo de Enmedio y uno de los monumentos más populares y valorados del románico cántabro la Colegiata de Cervatos que fue monasterio fundado al parecer en 999 por el conde Sancho de Castilla.
Su apogeo llega en los siglos XI y XII. A fines de éste el rey Alfonso VIII lo conmuta por el de Santa Eugenia de Cozuelos ( Palencia ). El monumento actual está levantado en dos etapas:

En 1129 se construyo la iglesia, salvo añadidos posteriores, como bóveda y anexos, mientras que la torre lo sería en 1199 cuando se consagra la iglesia según inscripción que puede verse en el muro a la derecha de la puerta.

Lo más destacado de la Colegiata de San Pedro de Cervatos es la puerta, resaltada, con arco de medio punto y arquivoltas de baquetones que apoyan sobre tres capiteles a cada lado, todos animalísticos. Dintel y tímpano profusamente decorados con vástagos vegetales y hojas en entrelazo complicado a modo de ataurique.
En las enjutas del arco, relieves repartidos con Daniel entre los leones, Adán y Eva, obispo, etc… Riquísima secuencia de canecillos decorados, a veces con provocativos temas, tanto sobre la puerta como en toda la cornisa de la iglesia. Las ventanas del muro sur y las del ábside tienen capiteles vegetales e iconográficos.

En el interior, el ábside lleva diez arquerías ciegas que apoyan sobre capiteles decorados con espirales, hojas, animales afrontados, etc… Bellas ménsulas que sostienen el arco frajón que cierra la bóveda de horno, con hojas y ángel guerrero. Los capiteles de este arco y el triunfal con animales superpuestos. La torre, prismática, con arquerías ciegas, apuntadas, y troneras en lo alto.