Costa-Gravas dirige este drama basado en el caso real del periodista estadounidense Charles Horman, desaparecido durante el sangriento golpe de estado de Pinochet en Chile que acabó con el gobierno de Salvador Allende. Ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y del Oscar al Mejor Guion Adaptado.

Charles Horman (John Shea), un joven e idealista periodista norteamericano, desaparece de su domicilio en Santiago de Chile tras el golpe de Estado del general Augusto Pinochet en Septiembre de 1973. Su mujer (Sissy Spacek) y su padre (Jack Lemmon), que se traslada allí desde los Estados Unidos, intentan averiguar su paradero y vivirán una auténtica odisea recorriendo las instituciones diplomáticas norteamericanas y tropezando con infinitas trabas burocráticas.

FICHA TECNICA

Título: MISSING (Desaparecido)
Duración: 122 min. (1982 – EE.UU.)
Director: Costa Gavras
Guión: Donald E. Stewart, Costa-Gavras. – Novela: Thomas Hauser
Música: Vangelis
Fotografía: Ricardo Aronovich
Reparto: Jack Lemmon, Sissy Spacek, Melanie Mayron, John Shea, Charles Cioffi, Richard Bradford, Janice Rule, David Clennon, Jerry Hardin, Martin Lasalle
Producción: Universal Pictures

Premios:

1982: Oscar: Mejor guión adaptado. 4 nominaciones, incluyendo mejor película

1982: Globos de Oro: 5 nominaciones, incluyendo mejor película – Drama

1982: Premios BAFTA: Mejor guión y mejor montaje. 7 nominaciones

1982: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a mejor película y mejor guión

1982: Festival de Cannes: Palma de Oro (ex aequo) y mejor actor (Jack Lemmon)

1982: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión adaptado drama

1982: Premios David di Donatello: 5 nominaciones, incl. a mejor director extranjero

ALGUNAS OPINIONES

  • Descenso a los infiernos de la dictadura chilena. Un joven americano desaparece tras el golpe de estado de Pinochet. Su padre (un inconmensurable Jack Lemmon) viaja al país para buscarle. Desgarradora película con un excelente guión, basado en hechos reales, en la que el comprometido Gavras vuelve a enviar otra carga de profundidad a la adormecida sociedad occidental de los ochenta. No sólo narra con ritmo tan preciso como angustioso la búsqueda del hijo desaparecido, también es un complejo retrato de las diferencias generacionales, además de una veraz reconstrucción de los días posteriores al golpe chileno. Un filme magistral y, sobre todo, necesario. – Pablo Kurt: FilmAffinity 
  • “Triunfa sobre todo evocando el aspecto, los sonidos y las emociones de una sociedad turbulenta” – Vincent Canby: The New York Times.
  • “Podría haber sido realmente poderosa, si hubiera escapado de su propio camino (…) Puntuación: ★★★ (sobre 4)”- Roger Ebert: Chicago Sun-Times.
  • “Una historia que podría haber sido convertida en un ligero lloriqueo de 60 minutos se estira a 122 minutos de héroes enfureciéndose y villanos murmurando empalagosas disculpas” – Richard Corliss: Time 

MIS IMPRESIONES

A diferencia de las otras revisualizaciones de las grandes películas del setenta, ésta de Costa Gavras, “MISSINGDesaparecido”, no le había visto, aunque sobre el tema hay una amplia cinematografía que entre películas, documentales y series de televisión, pasan del centenar, con algunas celebres y otras no tanto, pero todas con dramáticas y complejas situaciones que se graban en nuestros corazones, que el tiempo no logra borrar. Los años pasan, pero las imágenes permanecen en nuestra mente y en nuestros corazones.

Santiago de Chile, la ciudad de las alamedas, de las sonrisas y de la música se convierte en una urbe fantasmal donde el miedo y el terror se han apoderado de todos sus rincones.

Los disparos, las señales de alarma, que hacen correr despavorida a la gente en la oscura madrugada en busca de refugio. Atemorizados, presas del pánico, se esconden tras cualquier sitio que le inspire seguridad. Ese fue el caso de las primeras imágenes del film a una agotada, Beth (Sissy Spacek)

Un recurso cinematográfico que Gavras usa cuando en imágenes nos muestra en la avenida, un caballo blanco corriendo, como corrió ella y como corrió aquel muchacho en la noche de Santiago, que le grito ante su inminente captura por los soldados: “Escóndete, escóndete…”. Los disparos de los soldados tratando de dar caza a este equino, sobrecogen al espectador y dan un sello dramático adicional a aquella triste noche.

Algunos expertos dicen que esta película se debería haber llamado “La búsqueda” por la complejísima búsqueda que emprende un padre de su hijo desaparecido. Búsqueda en un momento dramático. Edmund (Jack Lemmon) viaja desde Estados Unidos a Chile para intentar encontrar a su único vástago, Charles (John Sea). Jornadas atrás se ha producido un golpe de Estado en Chile, que ha llevado a los militares al poder.

El padre es un empresario, cristiano, conservador, que cree que las instituciones estadounidenses que se hallan en Chile le ayudarán a descubrir el paradero de Charles. Las entrevistas con el Embajador, el Cónsul y otras autoridades de la Legación diplomática van trasluciendo los lazos que les unen a los dramáticos sucesos.

Uno de los grandes méritos de esta magistral película reside en reflejar la evolución de Edmund (Jack Lemmon), una evolución humana ante todo, pero también ideológica.

Cada paso que da, cada hecho que descubre le desvelan una personalidad desconocida de su hijo Charles, de sus inclinaciones culturales, sentimentales y políticas. Empieza a comprender la visión progresista del hijo y de Beth.

En la relación dificultosa del padre y la nuera, de Ed y Beth, dice Javier Herreros Martínez en encadenados.org, observamos que la lejanía inicial deja paso al respeto y, finalmente, a la admiración. “Beth, eres la persona más valiente del mundo”, le confiesa Ed en una de las últimas escenas.

Una de las más tiernas imágenes del film lo es cuando Ed, en el humilde hogar de Beth y Charles, recoge y guarda los dibujos, los relatos, los guiones que el hijo desaparecido realizó. Son los frutos de alguien bueno y soñador que harán imborrable el recuerdo de su progenitor.

Una bella película, que sin duda guardaré con celo en mi videoteca, y que recomiendo a quienes no hayan tenido la oportunidad de verle aún. 

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 02 de septiembre de 2021